Adán

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Nuestro conocimiento sobre Adán y el estado de exaltación por él obtenido en las eternas providencias del Todopoderoso, comienza con un entendimiento de su trabajo preterrenal y su misión. Por su diligencia y obediencia allí, como uno de los hijos espirituales de Dios, él obtuvo una estatura y un poder inferior en categoría solamente al de Cristo, el Primogénito. Ninguno de los billones de hijos de nuestro Padre Celestial lo iguala en inteligencia y grandeza excepto Jesús. El se sentó en el concilio de los dioses en el planeamiento de la creación de esta tierra, y luego, bajo la dirección de Jesucristo, participó en la obra de la creación. (Abra. 3: 22-26.) El fué preordenado para venir a la tierra como el padre de la raza humana, y cuando Lucifer y un tercio de las huestes celestiales se rebelaron, Adán (con el título exaltado de Miguel el arcángel) condujo a las huestes de los justos en la guerra de los cielos (Apo. 12: 7-9.)

“Y al primer hombre de todos los hombres he llamado Adán”. El Señor dice “que significa muchos” (Moisés 1: 34; 3:7; 6:45; Abra. 1: 3; INe. 5:11; D.& C. 84: 16.) Es decir, Adán fué colocado en la tierra como el primero de la familia humana y recibió un nombre que significa muchos, en alusión a la gran posteridad que emanaría de él. En cuanto a la forma en que Adán fué colocado en la tierra, la Primera Presidencia de la Iglesia, (Joseph F. Smith, John R. Winder, y Anthon Lund) nos han dado esta simple información: “El tomó sobre sí un cuerpo apropiado, el cuerpo de un hombre y así se convirtió en un “ser viviente”…Todos aquellos que han habitado en la tierra desde Adán han tomado cuerpos y han sido seres en igual manera … El hombre comenzó la vida como ser humano a semejanza de nuestro Padre Celestial. La verdad es que el cuerpo del hombre comienza su carrera como un minúsculo germen o embrión que se convierte en un infante vivificado hasta cierto nivel por el espíritu cuyo tabernáculo es, y el niño, después de nacido, crece hasta ser un hombre. No hay nada en esto, que indique que el hombre original, el primero de nuestra raza, haya empezado la vida como algo inferior a un hombre o menor que el germen humano o embrión que se transforma en hombre.” (Hombre: su origen y destino, pág. 354.)

El gran rol de Adán en el Plan de Redención fué el de caer del estado inmortal en el que primero existió en la tierra, y de traer así mortalidad y muerte al mundo. El hizo esto, trayendo muerte temporal y espiritual al mundo, y como resultado de las mismas, la expiación de Cristo fué preordenada como rescate. Después de la caída, Adán y Eva se convirtieron en padres de todos los seres vivientes. (Moisés 5:11: D.& C. 27::11; INe. 5:11; 2: 23-25). Nosotros somos sus descendientes y no hay ningún ser que haya vivido en la tierra que no haya tenido esta misma ascendencia,”El es padre de la familia humana;…(la) cabeza de la familia humana.” (Enseñanzas, pág. 183).

El padre Adán fué uno de los personajes más nobles e inteligentes que hayan vivido. Comenzó su vida terrenal como hijo de Dios, investido con los talentos y habilidades obtenidos a través de su diligencia y obediencia en la preexistencia. El es la cabeza de todas las dispensaciones del evangelio. (Enseñanzas, pág. 183). Preside el sumo sacerdocio (por debajo de Cristo); preside sobre todos los espíritus destinados a habitar esta tierra. (Enseñanzas, pág. 199-201.) Tiene las llaves de la salvación sobre toda la tierra; y reinará como Miguel nuestro príncipe, por toda la eternidad (D.& C. 78:16.) El fué bautizado (Moisés 6: 64-66), casado por la eternidad, pues la muerte no había entrado aún al mundo (Moisés 3: 21-25), tuvo la plenitud del evangelio (Moisés 5: 57-59), y después de 930 años de existencia, después de la caída, fué al paraíso celestial para aguardar una gloriosa resurrección con Cristo y los santos justos. El ha retomado a la tierra en nuestros días trayendo llaves y autoridades al Profeta José Smith (D.& C. 128: 21); pronto presidirá en el gran concilio de Adán-Ondi-Ahman (D.& C. 116) y finalmente reinará sobre su justa posteridad en el Orden Patriarcal por toda la eternidad. (Doctrina de Salvación Vol. I pág. 86 -101.)


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