El Espíritu Santo

  • El Espíritu Santo

Adán y Eva recibieron el Espíritu Santo
Después que Adán y Eva dejaron el Jardín de Edén, comenzaron a cultivar la tierra y a realizar otras tareas para su sustento. Tuvieron muchos hijos, quienes a su vez se casaron y también tuvieron hijos (véase Moisés 5:1-3). De esa forma, los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial comenzaron a partir de Su presencia y a venir a la tierra tal como se les había prometido (véase Abraham 3:24-25). Al llegar a la tierra, se borró de su memoria el recuerdo de su hogar celestial; pero nuestro Padre Celestial no les retiró Su influencia, sino que les envió al Espíritu Santo para consolar, ayudar y guiar a todos Sus hijos espirituales.

Adán y Eva invocaron al Padre Celestial en oración y Él les habló y les dio mandamientos, los cuales obedecieron. Un ángel del Señor vino y les enseñó el plan de salvación. El Señor envió al Espíritu Santo para que testificara acerca del Padre y del Hijo y para que les enseñara el Evangelio a Adán y a Eva (véase Moisés 5:4-9).

Por medio del poder del Espíritu Santo, Adán “…empezó a profetizar concerniente a todas las familias de la tierra, diciendo: Bendito sea el nombre de Dios, pues a causa de mi transgresión se han abierto mis ojos, y tendré gozo en esta vida, y en la carne de nuevo veré a Dios” (Moisés 5:10). Debido al testimonio que el Espíritu Santo le dio a Eva, ella dijo: “.. .De no haber sido por nuestra transgresión, nunca habríamos tenido posteridad, ni hubiéramos conocido jamás el bien y el mal, ni el gozo de nuestra redención, ni la vida eterna que Dios concede a todos los que son obedientes” (Moisés 5:11).

Los atributos del Espíritu Santo
El Espíritu Santo es un miembro de la Trinidad (véase 1 Juan 5:7; D. y C. 20:28). Es un “…personaje de espíritu…” (D. y C. 130:22) que sólo puede estar en un lugar a la vez, pero Su influencia puede estar en todo lugar al mismo tiempo.

A nuestro Padre Celestial, Jesucristo y el Espíritu Santo se los llama la Trinidad. Ellos están unidos en propósito, y cada uno tiene una importante asignación en el plan de salvación. Nuestro Padre Celestial es nuestro Padre y gobernante; Jesucristo es nuestro Salvador y el Espíritu Santo es el revelador y el que da testimonio de toda verdad.

El Espíritu Santo es el mensajero de nuestro Padre Celestial y constituye un don especial para nosotros (véase el capítulo 21 de este libro).

La misión del Espíritu Santo
La misión del Espíritu Santo es dar testimonio del Padre y del Hijo, y de la verdad de todas las cosas.

El Espíritu Santo nos testificará que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor (véase 3 Nefi 28:11; D. y C. 20:27). Él nos revelará que nuestro Padre Celestial es el Padre de nuestros espíritus y nos ayudará a comprender que podemos llegar a ser exaltados tal como nuestro Padre Celestial (véase Romanos 8:16-17). Los profetas del Señor han prometido: “Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:5).

Sin el Espíritu Santo, no podríamos saber que Jesús es el Cristo.

El apóstol Pablo escribió: “.nadie puede afirmar que Jesús es el Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Corintios 12:3). El Salvador mismo dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

Es por medio del poder del Espíritu Santo que se brinda la guía necesaria para comprender y vivir el evangelio de Jesucristo.

El poder convincente del Espíritu Santo es tan grande que no puede haber duda de que lo que nos revela es verdad. El presi-dentejoseph Fielding Smith dijo:

“Cuando una persona tiene la manifestación del Espíritu Santo, queda una indeleble impresión en su alma, una que no es fácil de borrar. Es el Espíritu que habla al espíritu, y se recibe con una fuerza convincente. Una manifestación de un ángel, o aun del Hijo de Dios mismo, impresionaría a los ojos y a la mente, y al final se iría borrando; pero las impresiones del Espíritu Santo se graban profundamente en el alma y son más difíciles de borrar” (Answers to Gospel Questions, compilación dejoseph Fielding Smith Jr., 5 tomos, 1957-1966, tomo II, pág. 151).

El presidente Smith también dijo: “Por medio del Espíritu Santo la verdad es entretejida en cada fibra y tendón del cuerpo, de manera que no puede ser olvidada” (véase Doctrina de Salvación, compilación de Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1954-1956, tomo I, pág. 45).

Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, debemos ser dignos de recibir a este mensajero y testigo especial de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo.

Pasajes adicionales de las Escrituras
Moisés 5 (la historia de la familia de Adán).
D. y C. 130:22 (se identifica al Espíritu Santo).
Juan 14:26; 15:26; 16:13; Lucas 12:12; 2 Nefi 31:18; 32:5, 8; 33:1; Alma 14:11; 3 Nefi 27:20; 4 Nefi 1:48; Moroni 10:6-7; D. y C. 8:2-3; 11:12-13; 20:26 (funciones del Espíritu Santo).

—Véase Principios del Evangelio


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