La caída de Adán y Eva

  • La caída de Adán y Eva

Adán y Eva fueron los primeros en venir a la tierra
Dios preparó esta tierra a fin de que fuera un hogar para Sus hijos. Adán y Eva fueron elegidos para ser las primeras personas que viviesen en la tierra (véase Moisés 1:34; 4:26). Su participación en el plan del Padre era traer el estado mortal al mundo; ellos serían los primeros padres. (Véase D. y C. 107:54-56).

Adán y Eva se encontraban entre los hijos más nobles de nuestro Padre. En el mundo espiritual, Adán se llamaba el arcángel Miguel (véase D. y C. 27:11; Judas 1:9). Él fue escogido por nuestro Padre Celestial para dirigir a los justos en la batalla contra Satanás (véase Apocalipsis 12:7-9). Adán y Eva fueron preordenados para ser nuestros primeros padres. El Señor le prometió a Adán grandes bendiciones con estas palabras: “…Te he puesto para estar a la cabeza; multitud de naciones saldrán de ti, y tú les serás por príncipe para siempre” (D. y C. 107:55).

Eva fue “…la madre de todos los vivientes…” (Moisés 4:26). Dios unió a Adán y a Eva en matrimonio porque “…no era bueno que el hombre estuviese solo…” (Moisés 3:18; véase también 1 Corintios 11:11). Ella compartió la responsabilidad de Adán y también compartirá las bendiciones eternas de él.

El Jardín de Edén
Cuando Adán y Eva fueron colocados en el Jardín de Edén, aún no eran seres mortales; en ese estado, “…no hubieran tenido hijos…” (2 Nefi 2:23); no existía la muerte. Tenían una vida física debido a que sus espíritus estaban alojados en cuerpos físicos hechos con el polvo de la tierra (véase Moisés 6:59; Abraham 5:7), pero a la vez, poseían vida espiritual porque se encontraban en la presencia de Dios. Aún no habían elegido entre el bien y el mal.

Dios les mandó tener hijos, diciéndoles: “…Fructificad y multiplicaos, henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre. todo ser viviente que se mueve sobre la tierra” (Moisés 2:28). Dios les dijo que podían comer libremente de todo árbol que había en el huerto, salvo uno de ellos, el árbol de la ciencia del bien y del mal; de ese árbol, Dios dijo: “.el día en que de él comieres, de cierto morirás” (Moisés 3:17).

Satanás, que no conocía la mente de Dios, pero que intentaba destruir Su plan, se acercó a Eva en el Jardín de Edén y la tentó a comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, asegurándole que Adán y ella no morirían, sino que serían “.como dioses, conociendo el bien y el mal” (Moisés 4:11). Eva cedió a la tentación y comió del fruto. Cuando Adán supo lo que había pasado, decidió también comer del fruto. A los cambios que sufrieron Adán y Eva debido a que comieron del fruto, se les llama la Caída.

Adán y Eva fueron separados de la presencia de Dios
Debido a que Adán y Eva comieron del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, el Señor los expulsó del Jardín de Edén y los envió al mundo. Su condición física cambió como resultado de haber comido del fruto prohibido; y tal como Dios lo había prometido, se volvieron seres mortales. Tanto ellos como sus hijos experimentarían enfermedades, dolor y muerte física.

Debido a su transgresión, Adán y Eva sufrieron también la muerte espiritual; eso significaba que ni ellos ni sus hijos podrían caminar ni hablar cara a cara con Dios. Adán y Eva y sus hijos fueron separados de la presencia de Dios, tanto física como espiritualmente.

De la transgresión resultaron grandes bendiciones
Algunas personas creen que Adán y Eva cometieron un grave pecado al comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal; sin embargo, las Escrituras de los últimos días nos ayudan a comprender que su Caída fue un paso necesario dentro del plan de la vida y una gran bendición para todos nosotros. Debido a la Caída, se nos ha bendecido con un cuerpo físico, con el derecho de escoger entre el bien y el mal, y con la oportunidad de obtener la vida eterna. Ninguno de esos privilegios hubieran sido nuestros si Adán y Eva hubiesen permanecido en el Jardín de Edén.

Después de la Caída, Eva dijo: “.De no haber sido por nuestra transgresión, nunca habríamos tenido posteridad [hijos], ni hubiéramos conocido jamás el bien y el mal, ni el gozo de nuestra redención, ni la vida eterna que Dios concede a todos los que son obedientes” (Moisés 5:11).

El profeta Lehi explicó:

“Pues, he aquí, si Adán no hubiese transgredido, no habría caído [expulsado de la presencia de Dios], sino que habría permanecido en el jardín de Edén. Y todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas.

“Y no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria; sin hacer lo bueno, porque no conocían el pecado.

“Pero he aquí, todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe.

“Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo” (2 Nefi 2:22-25).

Pasajes adicionales de las Escrituras
1 Nefi 5:11; 2 Nefi 2:20 (Adán y Eva fueron los primeros padres, la primera familia).
2 Nefi 2:14-21 (la oposición y la Caída; la vida es un estado de probación).
2 Nefi 2:22-26 (la Caída es parte del plan de salvación).

—Véase Principios del Evangelio


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