Dios el Padre Eterno

  • Dios el Padre Eterno

El comprender en forma correcta a Dios el Padre es fundamental para nuestra fe como Santos de los Ultimos Días. Buscamos conocer lo que a través de los tiempos El ha revelado acerca de su naturaleza.

Al aprender sobre El, comenzamos a desarrollar esa relación que Jesús definió al hablar de los discípulos diciendo: “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Juan 17:21).

La existencia de Dios es una realidad.
■ “Los cielos cuentan la gloria de Dios; y la expansión denuncia la obra de sus manos; y basta un momento de reflexión para enseñar a todo hombre de común inteligencia que todas estas cosas no son el producto accidental de una casualidad, ni puede sostenerlos poder alguno aparte de una mano todopoderosa.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 61.)

■ “La existencia de Dios, puesta a prueba mediante todos los poderes del hombre, es el hecho más irrevocable con que cuenta el hombre.

“El que busca a Dios puede encontrar la respuesta en las evidencias del universo que nos rodea, dentro de sí mismo o en la historia de la humanidad.

“… Todo proceso de la naturaleza se lleva a cabo ordenadamente. La casualidad, el desorden y el caos no tienen cabida en la física del universo. Si las condiciones incluidas en un sistema son siempre las mismas, el resultado, en todos y en cualquier lado, será el mismo hoy, mañana y siempre. El sol no sale por el este hoy y mañana por el oeste, lo cual significa que los fenómenos de la naturaleza se producen por medio de leyes. Lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño funciona obedeciendo a una ley. En la intensa búsqueda del hombre por la verdad, no se ha encontrado una excepción a este proceso . . .

“… El universo mismo testifica que hay un propósito inteligente en la naturaleza y que, por lo tanto, tiene que haber una inteligencia suprema que dirija el universo, la cual es Dios . . .

“La evidencia que viene del mundo invisible, de un mundo apenas explorado por la ciencia, es igualmente convincente . . .

“Tal es, por ejemplo, la evidencia de la conciencia. Si buscamos hacer lo que es debido, ésta nos advertirá del peligro cada vez que nos sintamos tentados a salimos del camino correcto. La oración es una evidencia similar. La mayoría de la gente está de acuerdo con que la oración ayuda a enfrentar o a resolver los problemas que tenemos en esta vida.
Adviértanse también los resultados de la obediencia a la ley del Señor; los que la obedecen, obtienen un gozo que de ninguna otra manera podrían conseguir; de esto, de la oración, de prestar atención a la voz de la conciencia, es que millones de personas han recibido revelación, esa convicción indiscutible de que Dios vive y guía a sus hijos en esta tierra. El mensaje es tan real como el que nos llega a través de la sintonía de una estación de radio. Lo cierto es que el hombre tiene dentro de sí mismo el poder de encontrar y conocer a Dios . . .

“Como evidencia suplementaria tenemos casos históricamente registrados de varias personas que han declarado haber visto a Dios y aun haber hablado con El, o que han recibido mensajes de El para sí mismos y para otros. La historicidad de sus afirmaciones, en la mayoría de los casos, se ha visto confirmada satisfactoriamente. Lo que hicieron, por ejemplo, el apóstol Pablo y el profeta José Smith después de sus experiencias celestiales sirve para confirmar la veracidad de sus declaraciones.” (John A. Widtsoe, Evidences and Reconciliations, págs. 19-21.)

1. “Todas las cosas indican que hay un Dios” (Alma 30:44; véanse también el vers. 43; Moisés 6:63; D. y C. 88:47).

2. La voz de Dios se ha oído desde los cielos (véanse Mateo 3:17; 17:5; 3 Nefi 11:3-7; José Smith— Historia 17).

3. Los profetas han testificado de la existencia de Dios (véanse 1 Nefi 1:8; Hechos 7:55-56; José Smith—Historia 25; D. y C. 76:19-24).

Dios es el Padre de toda la humanidad.
■ “Dios el Eterno Padre, a quien damos el exaltado título de ‘Elohim’, es el Padre literal de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, así como de los espíritus de la raza humana.” (“El Padre y el Hijo: Una Exposición Doctrinal de la Primera Presidencia y los Doce”, citado por James E. Talmage, Los Artícidos de Fe, pág. 512.)

■ “Quiero recordaros a cada uno de vosotros que ya conocéis muy bien a Dios, nuestro Padre Celestial, o sea, el gran Elohim. Lo conocéis muy bien porque todos habéis vivido en su casa y habéis estado con El año tras año; y, sin embargo, aún estáis buscando conocerlo, cuando en realidad simplemente habéis olvidado lo que sabíais.

“No hay nadie que no sea un hijo de este Ser Supremo. Los espíritus de todo ser fueron engendrados y procesados en el mundo espiritual y vivieron allí con sus padres por mucho tiempo antes de venir a esta tierra.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, pág. 50, parte del cual se cita en El Antiguo Testamento, Manual para el alumno de seminario, pág. 8.)

■ “Dios es el Padre de los espíritus de toda la humanidad, no solamente de aquellos que le temen y respetan, sino también de los que no lo hacen y que desobedecen Sus leyes. El es el Padre de todos los espíritus, y como dicen las Escrituras, ‘linaje suyo somos’ porque provenimos de El.” (John Taylor, en Journal of Discourses, 21:14.)

■ “Somos en verdad los hijos de Dios. Esa doctrina no se encuentra escondida en un versículo ambiguo, sino que se enseña repetidamente en las Escrituras. He aquí algunos ejemplos claros de la Biblia:

” ‘Vosotros sois . . . todos . . . hijos del Altísimo’ (Sal. 82:6).

“Y, somos, ‘pues, linaje de Dios’.(Hch. 17:29.)

“Las verdades doctrinales están relacionadas entre sí, como el viejo dicho que expresa que si uno toma un extremo de una vara, toma el otro también. Si concluimos que somos sus hijos, debemos también aceptar que Dios es nuestro Padre.” (Boyd K. Packer, “El modelo de nuestro progenitor”, Liahona, enero de 1985, pág. 54.)

■ “Dios una vez fue como nosotros ahora; es un hombre glorificado … Si el velo se partiera hoy . . . si fueseis a verlo hoy, lo veríais en la forma de un hombre, así como vosotros os halláis en toda la persona, imagen y forma misma de un hombre . . .
“… El primer principio del evangelio es saber con certeza la naturaleza de Dios, y saber que podemos conversar con El como un hombre conversa con otro, y que en un tiempo fue hombre como nosotros; sí, que Dios mismo, el Padre de todos nosotros, habitó sobre una tierra, como Jesucristo mismo lo hizo; y voy a probarlo por medio de la Biblia.” (Smith, Enseñanzas, págs. 427-428.)

■ “Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, y ciertamente hizo a la mujer a semejanza de Su esposa y compañera.” (Spencer W. Kimball, The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 25.)

1. Dios es el padre literal de los espíritus de toda la humanidad (véanse Hebreos 12:9; Hechos 17:28-29; Números 16:22).

2. Jesús declaró que su dios es nuestro dios y que su padre es nuestro padre (véase Juan 20:17).

3. A nosotros se nos ha creado a imagen de Dios (véanse Génesis 1:26-27; Alma 18:34; Eter 3:15; Abraham 4:26-27; Moisés 2:26- 27; Mosíah 7:27).

4. Dios ama a sus hijos y sus creaciones y se preocupa por ellos (véanse 1 Juan 4:7-10; Mateo 10:29-31; 1 Nefi 11:14-22; Juan 3:16).

5. La obra y la gloria de Dios es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de sus hijos (véase Moisés 1:39).

Dios es perfecto en persona, carácter y atributos.
■ “¿Qué hiciste tú, Jesús? Hice aquellas cosas que vi hacer a mi Padre cuando tuvieron su existencia los mundos. Mi Padre labró su reino con temor y temblor, y yo debo hacer lo mismo; y cuando gane mi reino, lo presentaré a mi Padre, a fin de que El pueda tener reino sobre reino y así aumentará en gloria. Entonces tendrá una exaltación mayor, y yo tomaré su lugar y así también lograré la exaltación. De modo que Jesús sigue los pasos de su Padre y hereda lo que Dios hizo antes; y así Dios es glorificado y ensalzado mediante la salvación y exaltación de todos sus hijos.” (Smith, Enseñanzas, pág. 430.)

1. Dios es un personaje o ser divino y perfeccionado, con un cuerpo de carne y huesos (véanse Moisés 6:57; 7:35; D. y C. 130:22; Mateo 5:48).

2. Dios conoce todas las cosas y posee un poder absoluto (véanse 1 Nefi 9:6; Mosíah 4:9; 2 Nefi 2:24; Moroni 7:22).

3. Dios es infinito, eterno e invariable (véanse Mormón 9:9; D. y C. 20:12, 17; 109:77).

4. Dios es justo, verídico y recto en todas las cosas (véanse Apocalipsis 15:3; Salmos 89:14; Eter 3:12).

5. El amor y la misericordia de Dios son perfectos (véanse Salmos 103:17-18; 2 Nefi 9:8, 53; Exodo 34:6-7; 1 Crónicas 16:34).

6. Dios es la fuente de la luz y de la ley (véase D. y C. 88:12-13).

Dios es el ser supremo del universo.
■ “En definitiva, Dios (generalmente refiriéndose al Padre) es el Ser supremo y absoluto; la postrimera fuente del universo, el Creador y gobernante que todo lo puede y todo lo sabe y el Protector de todas las cosas.” (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, pág. 317; citado en Cómo lograr un matrimonio celestial, pág. 146.)

■ “Dios es el único gobernante supremo y Ser independiente en quien moran toda la plenitud y la perfección; quien es omnipotente, omnipresente y omnisciente; sin principio de días ni fin de vida; en el cual moran todos los dones y principios buenos; es el Padre de luz; en El mora independientemente el principio de la fe, y El es el objeto en el cual se centran la fe para vida y salvación de todos los
demás seres racionales y responsables.” (Joseph Smith, Lectures on Faith 2:2.)

■ “Nuestra relación con el Padre es suprema por sobre todas las demás. El es el Dios que adoramos; es por medio de su evangelio que obtenemos la salvación y la exaltación. El ordenó y estableció el plan de salvación. El es quien fue como nosotros somos ahora. Su vida es la vida eterna, y si nosotros podemos llegar a alcanzar este don que es el más grande de todos, será porque logramos llegar a ser como El.” (Bruce R. McConkie, “Our Relationship with the Lord”, en Brigham Young University 1981-82 Fireside and Devotional Speeches, pág. 101.)

1. Dios el Padre es mayor que todos (véanse Efesios 4:6; Juan 10:29).

2. Debido a que Dios el Padre es el ser supremo, debe ser el objeto de nuestro amor y adoración (véanse D. y C. 18:40; 20:29; Josué 22:5; Marcos 12:30; D. y C. 4:2; Lucas 4:8).

3. Por medio de su Hijo, Dios creó todas las cosas (véanse Hebreos 1:1-2; Moisés 1:32-33; 2:1).

El Padre preside la Trinidad.
■ “Tres personajes glorificados, exaltados y perfeccionados componen la Trinidad, o sea la suprema presidencia del universo . . . Ellos son: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo . . .

“Aun cuando cada uno de los miembros de la Trinidad sea un personaje diferente y separado de los demás, aún así, son un solo Dios . . . , lo cual quiere decir que, en lo referente a los atributos de la perfección, están unidos como uno solo. Por ejemplo, cada uno tiene la plenitud de la verdad, del conocimiento, caridad, poder, justicia, juicio, misericordia y fe. Por consiguiente, todos ellos piensan, actúan, hablan y son iguales en todo; pero aun así son tres seres diferentes. Cada uno de ellos ocupa un espacio limitado, y puede estar en un solo sitio a la vez, pero el poder e influencia de cada uno puede estar en todo lugar.” (McConkie, Mormon Doctrine, pág. 319.)

■ “Antes de la organización de esta tierra, tres Personajes hicieron un convenio eterno, que se relaciona con lo que dispensan a los hombres en la tierra; estos Personajes, según los anales de Abraham, se llaman Dios el primero, el Creador;

Dios el segundo, el Redentor; y Dios el tercero, el Testigo o Testador.” (Smith, Enseñanzas, pág. 228.)

■ “Existe igualdad en la Trinidad, a la vez que una diferencia en la personalidad de sus miembros. En las palabras y los escritos de los profetas y los apóstoles, se hace hincapié en esta igualdad con el objeto de evitar la idea errónea de que los miembros de la Trinidad son tres dioses independientes y diferentes y que rivalizan por nuestra adoración.” (Joseph F. Smith, “Answers to Questions”, hnprovement Era, enero de 1901, pág. 228.)

1. El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son los miembros de la Trinidad (véanse Artículo de Fe 1; 1 Juan 5:7; Alma 11:44).

2. Cada miembro de la Trinidad es diferente y se encuentra físicamente separado de los demás (véanse D. y C. 130:22; Mateo 3:16-17; Hechos 7:55-56).

3. Los miembros de la Trinidad se encuentran unidos en sus atributos, poder y propósito (véanse Juan 17:20-21; D. y C. 20:28; 35:2; 2 Nefi 31:21; 3 Nefi 11:27).

4. El Padre es el miembro supremo de la Trinidad (véanse Juan 14:26, 28, 31; 2 Nefi 31:7, 12; 3 Nefi 28:11).

— Véase Doctrina del Evangelio (Religión 231 y 232)


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