La revelación: Una manera de recibir la verdad

  • La revelación: Una manera de recibir la verdad

El apóstol Pablo testificó que solamente por medio del Espíritu Santo puede el hombre saber que Jesús es el Cristo (véase 1 Corintios 12:3). Este proceso, llamado revelación, es la manera que Dios ha elegido para comunicarse con sus hijos en la mortalidad.

Dios imparte la verdad a sus hijos por medio de la revelación.
■ “Desde la Caída, toda la revelación se ha recibido por medio de Jesucristo, quien es el Jehová del Antiguo Testamento. En todos los pasajes en los que se menciona a Dios y en los que se habla de su manifestación, se habla de Jehová. Fue Jehová quien habló con Abraham, con Noé, con Enoc, con Moisés y con todos los profetas. El es el Dios de Israel, el Santo de Israel; el que sacó a aquella nación de su cautiverio en Egipto y el que dio y cumplió la ley de Moisés. El Padre nunca trató directa o personalmente con el hombre después de la Caída, y nunca se ha mostrado a no ser para presentar y dar testimonio del Hijo.” (Véase Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 25.)

■ Una de las razones más poderosas por las que el hombre tropieza tan frecuentemente en su búsqueda de la verdad filosófica es que lo hace basándose en su propia sabiduría, vanagloriándose de su propia inteligencia, en vez de buscar la sabiduría de Dios, que llena y gobierna el universo y rige todas las cosas. Esa es una de las grandes dificultades que existen en la actualidad con los filósofos del mundo, ya que el hombre afirma ser el inventor de todo lo que descubre. En vez de glorificar a Dios por ello, se da reconocimiento a sí mismo por toda ley y principio que descubre.” (John Taylor, The Gospel Kingdom, pág. 47.)

■ “Cualquiera de los oficiales de esta Iglesia tiene el privilegio de recibir revelaciones, en lo que respecta a su particular llamamiento y deber en la Iglesia.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 130.)

■ “Dios no ha revelado nada a José que no hará saber a los Doce, y aun el menor de los santos podrá saber todas las cosas tan pronto como pueda soportarlas, pues llegará el día en que ningún hombre tendrá que decir a su prójimo: Conoce a Jehová; porque todos (los que quedaren) lo conocerán desde el más pequeño de ellos hasta el más grande.” (Smith, Enseñanzas, pág. 177.)

■ “Todas las cosas que Dios en su infinita sabiduría ha considerado digno y propio revelarnos mientras nos hallamos en el estado mortal, en lo que concierne a nuestros cuerpos mortales . . . son reveladas a nuestros espíritus precisamente como si no tuviésemos cuerpos; y las revelaciones que salvarán nuestros espíritus salvarán nuestros cuerpos.” (Smith, Enseñanzas, pág. 440.)

■ “Al dar revelaciones a veces nuestro Salvador habla por sí mismo; en otras ocasiones habla por el Padre y en el nombre del Padre, como si El fuese el Padre, aunque es Jesucristo, nuestro Redentor quien da el mensaje.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 25-26.)

■ Es contrario al sistema de Dios que un miembro de la Iglesia, o cualquier otro, reciba instrucciones para los que poseen una autoridad mayor que la de ellos; por consiguiente, desde luego verá usted la impropiedad de hacerles caso; mas si una persona tiene una visión o recibe la visita de un mensajero celestial, debe ser para su propio beneficio e instrucción, porque los principios, gobierno y doctrina fundamentales de la Iglesia están comprendidos en las llaves del reino.” (Smith, Enseñanzas, págs. 18-19.)

1. La revelación es la comunicación entre Dios y sus hijos (véanse Exodo 4:15-16; D. y C. 8:2-3; 76:5-10; Moisés 5:58).

2. Las cosas de Dios se conocen solamente por medio de la revelación (véanse 1 Corintios 2:9-16; Jacob 4:8).

3. Dios ha dado revelación a sus hijos desde el principio, y continuará haciéndolo (véanse 1 Nefi 10:19; Amos 3:7; Artículo de Fe 9).

4. Los profetas vivientes son guiados por medio de la revelación y de ese modo pueden guiarnos a la verdad (véanse 1 Nefi 22:2; Números 12:6; Efesios 3:3-5).

5. Los cuatro libros canónicos contienen revelaciones que Dios dio a sus profetas y a otros líderes elegidos (véanse 2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16; D. y C. 1:37-39).

6. Dentro de su propia esfera de autoridad, las personas rectas pueden recibir revelaciones concernientes a sus propias necesidades (véanse Santiago 1:5; 3 Nefi 18:20; D. y C. 28:1-7).

Dios revela la verdad de diferentes maneras.

■ “He recibido la ministración de ángeles en mis días, aunque nunca he pedido que un ángel me visite. He recibido en varias ocasiones la ministración de mensajeros sagrados . . .

“… por regla general, los ángeles no ministran en esta tierra a nadie a no ser para preservar la vida de hombres buenos, o para traer el evangelio, o para llevar a cabo una obra que le es imposible al hombre hacer por sí mismo.” (Wilford Woodruff, The Discourses of Wilford Woodruff, págs. 286-287.)

■ “La inspiración es una forma y grado de revelación. Es la revelación que se recibe por medio de esa voz quieta y apacible, por medio de los susurros del Espíritu, por medio de la inspiración del Espíritu Santo. Toda inspiración es revelación.” (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, pág. 383.)

■ “El espíritu de la revelación se relaciona con estas bendiciones. Una persona podrá beneficiarse si percibe la primera impresión del espíritu de revelación. Por ejemplo, cuando sentís que la
inteligencia pura fluye en vosotros, podrá repentinamente despertar en vosotros una corriente de ideas, de manera que por atenderlo, veréis que se cumplen el mismo día o poco después; (es decir) se verificarán las cosas que el Espíritu de Dios ha divulgado a vuestras mentes; y así, por conocer y entender el Espíritu de Dios, podréis crecer en el principio de la revelación hasta que lleguéis a ser perfectos en Cristo Jesús.” (Smith, Enseñanzas, pág. 179.)

1. Por medio de la voz del Espíritu, la palabra de Dios llega como revelación al corazón y a la mente de la gente (véanse D. y C. 8:2-3; 1 Reyes 19:12; 1 Corintios 2:9-11; Enós 9-10).

2. A veces las revelaciones se reciben por medio de sueños (véanse Génesis 28:10-16; Génesis 37:5, 9; Mateo 1:20; 1 Nefi 2:2).

3. Se pueden recibir revelaciones por medio del Urim y Tumim (véanse los encabezamientos de D. y C. 3; 6; 11; 14 y 17; véase también Abraham 3:1-4).

4. La verdad también se revela por medio de una voz que llega de los cielos (véanse 2 Pedro 1:17-18; Mateo 3:16-17; Juan 12:28-29; Helamán 5:20-33; D. y C. 130:13-15).

5. Algunas veces ángeles vienen a dejar mensajes a los hijos de Dios (véanse José Smith—Historia 30-33; Lucas 1:11-13, 19, 26-28; Mosíah 27:11, 14, 17; Hechos 10:3-4).

6. La revelación puede recibirse por medio de una visión (véanse Ezequiel 40:2; Hechos 10:9-17; Hechos 26:13-19; D. y C. 76:12-14).

Para poder recibir revelación debemos ser dignos de ello.

■ “La revelación nos es prometida en función de nuestra fidelidad … El Señor oculta aún mucho de lo que revelaría si los miembros de la Iglesia estuvieran preparados para recibirlo . . .

“No tenemos derecho a reclamar más revelación cuando rehusamos obedecer lo que el Señor ya ha revelado para nuestra salvación.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 268-269.)

■ “Si seguís la doctrina, y os dejáis guiar por los preceptos del libro [la Biblia], éste os dirigirá a donde podáis veros tal cual se os ve a vosotros, donde podréis presentaros ante Jesucristo, tener la visitación de ángeles, sueños, visiones y revelaciones y comprender y conocer a Dios por vosotros mismos.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, pág. 126.)

“Escudriñad las Escrituras; escudriñad las revelaciones que publicamos y pedid a vuestro Padre Celestial, en el nombre de su Hijo Jesucristo, que os manifieste la verdad; y si lo hacéis con el sólo fin de glorificarlo, no dudando nada, El os responderá por el poder de su Santo Espíritu.” (Smith, Enseñanzas, pág. 7.)

■ “Cuidaos de una imaginación caprichosa, florida y vehemente, porque las cosas de Dios son profundas, y sólo se pueden descubrir con el tiempo, la experiencia y los pensamientos cuidadosos, serios y solemnes. Tu mente ¡oh hombre! si quieres llevar un alma a la salvación, debe elevarse a la altura del último cielo, y escudriñar y contemplar el abismo más obscuro y la ancha expansión de la eternidad: debes tener comunión con Dios. ¡Cuánto más dignos y nobles son los pensamientos de Dios que las vanas imaginaciones del corazón humano!” (Smith, Enseñanzas, págs. 161-162.)

1. Debemos confiar en Dios antes que en la sabiduría de los hombres (véanse 2 Nefi 9:28; 2 Nefi 28:31).

2. Si buscamos diligentemente, se nos revelarán los misterios de Dios (véanse D. y C. 11:7; 1 Nefi 10:19; D. y C. 42:61, 65, 68).

3. Si buscamos y obedecemos la verdad que se nos da, Dios nos revelará más verdad (véanse 2 Nefi 28:30; Alma 12:9-11; D. y C. 93:28).

4. El Señor nos revela la verdad cuando estudiamos las Escrituras y meditamos acerca de ellas (véanse D. y C. 76:15, 19; D. y C. 138:1-6, 11; 2 Timoteo 3:14-17; Alma 37:1-8).

5. El ayuno y la oración nos ayudan a prepararnos para recibir revelación (véanse Alma 5:45-46; 17:3).

6. La rectitud personal es uno de los requisitos que debemos tener para recibir revelación (véanse D. y C. 50:29; D. y C. 121:45-46).

—Véase Doctrina del Evangilio ( Religión 231 y 232)


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