El convenio del bautismo

  • El convenio del bautismo

El bautismo simboliza nuestro nacimiento en el reino de Dios. Es un acontecimiento sumamente crítico en nuestro progreso eterno. De la misma manera que no podemos tener una vida mortal sin nacer físicamente, solamente podemos entrar en el reino de Dios por medio del nacimiento del agua y del Espíritu (véase Juan 3:5). Por eso es tan importante comprender completamente el convenio del bautismo.

Por medio del bautismo hacemos un convenio con el Señor.
■ “Toda persona bautizada en esta Iglesia ha hecho un convenio con el Señor, un convenio de guardar sus mandamientos. Nosotros debemos servir al Señor con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda la fuerza que tenemos. Todo lo que hacemos deberíamos hacerlo en el nombre de Jesucristo.

“En las aguas del bautismo hicimos convenio de que obedeceríamos estos mandamientos; que serviríamos al Señor; que guardaríamos el primer y el más grande de todos los mandamientos y amaríamos al Señor nuestro Dios; que obedeceríamos el siguiente gran mandamiento, de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y con toda la fuerza que tenemos, con toda la energía, con todo nuestro corazón, le demostraríamos que estamos dispuestos a ‘vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios’, que seríamos obedientes y humildes, diligentes en su servicio, deseosos de obedecer, de escuchar los consejos de aquellos que presiden sobre nosotros y de hacer todas las cosas con la única mira de añadir gloria a la gloria de Dios.” (Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo II, pág. 309.)

1. Cuando nos bautizamos, convenimos tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo, ser testigos de Dios y guardar sus mandamientos (véanse Mosíah 18:8-10; 2 Nefi 31:13; D. y C. 18:22-25; 20:37).
2. Dios conviene dar el don del Espíritu Santo, por medio de la imposición de manos, a todos aquellos que acepten el bautismo (véanse 2 Nefi 31:12-13; D. y C. 49:12-14).
3. Para recibir las bendiciones del convenio, debemos obedecer los mandamientos (véanse D. y C. 82:10; 130:20-21).

El bautismo es una ordenanza eterna que se ha practicado en todas las dispensaciones del evangelio.
■ “En las edades anteriores del mundo, antes que el Salvador viniese en la carne, las personas se bautizaban en el nombre de Jesucristo que iba a venir, porque jamás hubo otro nombre en que los hombres pudiesen ser salvos; y después que vino en la carne y fue crucificado, los santos se bautizaron en el nombre de Jesucristo, crucificado, resucitado de los muertos y subido a los cielos, a fin de que pudiesen ser sepultados en el bautismo como El, y ser levantados en gloria como El; y así como no hubo sino un Señor, una fe, un bautismo y un Dios y Padre de todos nosotros, así también no hubo más que una puerta a las mansiones de felicidad.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 325-326.)

1. El Espíritu del Señor bautizó a Adán en el agua (véase Moisés 6:64-66).
2. A Enoc se le dio el mandamiento de bautizar (véase Moisés 7:11).
3. Noé predicó el arrepentimiento y el bautismo (véase Moisés 8:23-24).
4. El bautismo se practicaba entre los antiguos israelitas (véanse D. y C. 84:25-27; 1 Nefi 20:1).
5. El bautismo se enseñó y practicó entre los nefitas y lamanitas justos (véanse Mosíah 18:12-16; Alma 6:2; 7:14; 19:35-36; 3 Nefi 11:21-28).
6. Al bautizarse, Jesús dio el ejemplo para que todos lo siguiéramos (véanse Mateo 3:13-17; 2 Nefi 31:5-12).
7. El Señor y sus Apóstoles enseñaron y practicaron el bautismo (véanse Marcos 16:15-16; Juan 3:3-5; Hechos 2:37-38; 8:37-39).
8. Por medio de la imposición de manos sobre José Smith y Oliverio Cowdery, Juan el Bautista restauró el Sacerdocio Aarónico, el cual puede administrar la ordenanza del bautismo (véanse José Smith—Historia 68-74; D. y C. 13).

El bautismo es una ordenanza esencial.
■ “El bautismo es por señal a Dios, a los ángeles y a los cielos que hemos cumplido con la voluntad de
Dios; y no hay otro modo bajo los cielos que Dios haya ordenado para que el hombre venga a El y sea salvo y entre en el reino de Dios, sino por la fe en Jesucristo, el arrepentimiento y el bautismo para la remisión de los pecados—y si se hace de cualquier otro modo será en vano—y entonces tendréis la promesa del don del Espíritu Santo.” (Smith, Enseñanzas, págs. 239-240.)

■ “El objeto especial del bautismo es proporcionar la entrada a la Iglesia de Cristo con la remisión de pecados. ¿Qué necesidad hay de multiplicar palabras para comprobar el valor de esta ordenanza divinamente señalada? ¿Qué mejor don se podría ofrecer a la raza humana que un medio seguro de obtener perdón de la transgresión? La justicia prohíbe que se perdonen universal e incondicionalmente los pecados cometidos, salvo mediante la obediencia a la ley decretada; pero se proveen medios sencillos y eficaces por los cuales el pecador arrepentido puede hacer un convenio con Dios —ratificando dicho convenio con la señal que es reconocida en el cielo— de que se sujetará a las leyes de Dios; de esta manera se coloca a sí mismo dentro de los límites de la misericordia, bajo cuya influencia protectora puede ganar la vida eterna.” (James E. Talmage, Los Artículos de Fe, pág. 135.)

1. El bautismo es un requisito para entrar en el reino de Dios (véanse Juan 3:5; 2 Nefi 9:23-24; D. y C. 84:74).
2. Para ser miembros de la Iglesia de Jesucristo sobre la tierra, es necesario que nos bauticemos (véanse D. y C. 20:37, 71-74; Moroni 6:4).
3. El bautismo es un paso necesario para recibir la remisión de los pecados (véanse Hechos 2:38; Alma 7:14; 3 Nefi 12:2; 30:2; D. y C. 33:11).
4. El bautismo es un requisito para recibir el don del Espíritu Santo (véanse Hechos 2:37-38; Moisés 6:52; D. y C. 35:6).
5. El bautismo es una parte necesaria del proceso de la santificación individual (véanse 3 Nefi 27:20; D. y C. 76:51-53).

La ordenanza del bautismo es aceptable al Señor sólo cuando se lleva a cabo de la manera que El ordenó.
■ “El bautismo significa inmersión en el agua, y lo debe llevar a cabo alguien que tenga la autoridad para hacerlo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. El bautismo que se lleve a cabo sin la divina autoridad no es válido. Esta ordenanza es un símbolo de la sepultura y resurrección de Jesucristo, y se debe efectuar a semejanza de éstas, por un hombre comisionado de Dios, en la manera ordenada por El. De otra manera es ilegal e inaceptable a sus ojos, y no tiene valor para la remisión de los pecados, para cuyo propósito se estableció. Pero cualquiera que tenga fe, se arrepienta sinceramente, y se sepulte con Cristo en el bautismo [véase Romanos 6:4] por medio de alguien que tenga la autoridad divina para hacerlo, recibirá la remisión de los pecados, y se hará acreedor del don del Espíritu Santo por medio de la imposición de manos.” (Joseph F. Smith, en Journal of Discourses, 19:190.)

■ “La palabra bautizar se deriva del verbo griego baptiso, y significa sumergir o cubrir por completo.” (Smith, Enseñanzas, pág. 320.)

1. Se requiere que se bauticen todas las personas que llegan a la edad de responsabilidad (véanse D. y C. 18:41-42; 68:25-27; Moroni 8:8-11, 19).
2. El arrepentimiento debe preceder al bautismo (véanse D. y C. 20:37, 71; Moroni 6:1-3).
3. El bautismo lo debe oficiar alguien que tiene la autoridad para hacerlo (véanse D. y C. 22:1-4; 20:72-73; Mosíah 21:33; 3 Nefi 11:21-25).
4. El Señor reveló la oración que debe utilizarse en la ordenanza del bautismo (véase D. y C. 20:72-73).
5. Todos aquellos que desean ser bautizados deben hacerlo por inmersión (véanse D. y C. 20:72- 74; 3 Nefi 11:22-26; cuarto Artículo de Fe).

El bautismo simboliza verdades eternas.
■ “El bautismo no puede ser efectuado de otra manera que no sea por la inmersión de todo el cuerpo en agua, debido a las razones siguientes:

“1. Es a semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, y de todos los demás que han recibido resurrección.

“2. El bautismo es también un nacimiento y se efectúa a semejanza del nacimiento de una criatura en este mundo.

“3. El bautismo no es solamente un símbolo de la resurrección, sino literalmente un transplante o resurrección de una vida a otra, de la vida del pecado a la vida espiritual.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo II, págs. 304-305.)

1. El bautismo simboliza la muerte, entierro y resurrección de Jesucristo (véanse Romanos 6:3-5; D. y C. 128:12-13).
2. El bautismo simboliza el nacimiento a una nueva vida (véanse Moisés 6:59; Juan 3:3-5).
3. El bautismo simboliza un lavamiento y purificación (véanse D. y C. 39:10; Moisés 6:59).

— Véase Doctrina del Evangelio (Religión 231 y 232)


Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s