La Creación

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“El Señor espera que creamos y comprendamos la verdadera doctrina de la Creación —la creación de la tierra, del hombre y de todas las cosas vivientes.” (Bruce R. McConkie, “Cristo y la Creación”, Liahona, septiembre de 1983, pág. 23.)

Todo se creó espiritualmente antes de que se creara físicamente.

■ “No hay relato alguno sobre la creación del hombre ni en cuanto a otras formas de vida con relación a su creación como espíritus. Simplemente hay una sencilla declaración de que fueron creados en esa
forma antes de ocurrir la creación física. Las declaraciones de Moisés 3:5 y Génesis 2:5 son interpolaciones incluidas en el relato de la creación física con el fin de explicar que primeramente todas las cosas fueron creadas como una existencia espiritual en los cielos, antes de ser puestas en esta tierra.” (Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 71-72.)

■ “Esta tierra se creó primero espiritualmente. Era una tierra espiritual; nada vivía sobre su faz, ni se había concebido que fuera así. Entonces llegó la creación física, la creación paradisíaca, la creación de la tierra en los días edénicos, antes de la caída del hombre . . .

“El hombre y toda forma de vida existían como seres espirituales antes de que se colocaran los cimientos de esta tierra. Existían los hombres espirituales y las bestias espirituales, las aves y los peces espirituales, las plantas y los árboles espirituales. Todo lo que se arrastra, todas las hierbas y arbustos, todas las amebas y los renacuajos, todos los elefantes y los dinosaurios —en otras palabras, todas las cosas— existían como espíritus, como seres espirituales, antes de que se les pusiera en forma natural sobre la tierra.” (Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah, págs. 642-643.)

Véanse Moisés 3:5-7; Génesis 2:4-5.

La creación física se llevó a cabo de acuerdo con el plan de Dios.

■ “En el principio, el principal de los Dioses convocó un concilio de los Dioses; y se reunieron y proyectaron un plan para crear el mundo y poblarlo.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 433.)

■ “Pero la palabra crear vino del término hebreo baurau, que no significa crear de la nada, sino manifestar, dar forma, organizar, así como un hombre organiza los materiales y construye un barco. De manera que podemos deducir que Dios tenía a su disposición los materiales para organizar el mundo de todo aquel caos, es decir, materia caótica, que es elemento, y en el cual mora toda gloria. Los elementos han existido desde que nosotros tuvimos existencia. Los principios puros de los elementos son principios que jamás pueden ser destruidos; pueden ser organizados, y reorganizados, mas no destruidos. No tuvieron principio, y no pueden tener fin.” (Smith, Enseñanzas, págs. 433-436.)

■ “Fue nuestro Redentor, Jesucristo, quien, bajo la dirección de su Padre, bajó y organizó la materia e hizo este planeta . . .

“… Cierto es que Adán ayudó a formar esta tierra, pues trabajó junto a nuestro Salvador Jesucristo. Yo poseo un fuerte punto de vista o convicción de que hubo otros que también cooperaron con ellos. Tal vez Noé y Enoc; ¿y por qué no José Smith y aquellos que fueron señalados para ser los gobernantes antes que la tierra fuese formada? . . .

“… El relato de Génesis sobre la Creación no trata de una creación de los espíritus, sino que en sentido particular habla de la creación espiritual . . .

“… el relato de Génesis, capítulos uno y dos, es el relato de la creación física de la tierra y de todo lo que hay sobre ella, pero la Creación no estuvo sujeta a la ley mortal sino hasta después de la Caída. Por lo tanto, ésta fue una creación espiritual y así permaneció hasta la Caída, en la que vino a ser temporal, o mortal.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 70- 73.)

■ “Pero, primeramente, ¿qué es un día? Es un período específico; es una época, una serie de épocas, una división de la eternidad. Es el período entre dos acontecimientos que pueden identificarse.

Y cada día, sea cual fuere su duración, consiste del tiempo necesario para sus propósitos. Una manera de medir el tiempo es aquel que un cuerpo celeste requiere para girar completamente sobre su eje . . . [Véase Abraham 3:4.]

“No existe declaración revelada que especifique que cada uno de los ‘seis días’ de los que se habla en la Creación fueron de la misma duración . . .

“Abraham nos da un anteproyecto de la Creación cuando habla acerca de los planes de los seres santos que efectuaron la obra creadora. Después de recitar los acontecimientos de los ‘seis días’, añade: ‘Y así fueron sus decisiones al tiempo que acordaron entre sí formar los cielos y la tierra.’ (Abraham 5:3.)

“Luego dice que cumplieron con su obra tal como lo habían planificado, lo que significa que también podemos considerar la narración Abrahámica como una de la creación misma.” (Bruce R. McConkie, “Cristo y la Creación”, Liahona, septiembre de 1983, págs. 27-28.)

1. Dios el Padre inició el plan de la creación (véanse D. y C. 121:29-32; Moisés 2:1).

2. Por intermedio de Jesucristo, Dios el Padre creó todas las cosas (véanse Efesios 3:9; Hebreos 1:2; Moisés 1:31-33; D. y C. 38:1-3; Colosenses 1:16-17; Mosíah 3:8).

3. Los cielos, la tierra y todas las cosas que existen sobre ella se crearon en seis períodos (véanse Génesis 1; Moisés 2; Abraham 4).

4. Dios ordenó que toda cosa viva existente sobre la tierra reprodujera según su género (véanse Génesis 1:11-12, 24; Moisés 2:11-12, 24-25; Abraham 4:11-12, 24-25).

5. Dios descansó de sus obras el séptimo día y lo santificó (véanse Moisés 3:1-3; Génesis 2:1-3; Abraham 5:1-3).

Se nos ha dado un papel único entre las creaciones de Dios.

■ “Muchas personas creen que Adán no fue el primer hombre que existió sobre la tierra, y que el primer hombre evolucionó de especies inferiores en la escala. Esta, sin embargo, es una teoría de los hombres. El Señor declara que Adán fue el ‘primer hombre de los hombres’ (Moisés 1:34), y nosotros tenemos la responsabilidad de considerarlo como el padre de la humanidad. Se le mostró al hermano de Jared que todos los hombres fueron creados en el principio a imagen de Dios; y si lo interpretamos como que quiere decir el espíritu o el cuerpo, o ambos, nos lleva a la misma conclusión: El hombre empezó su vida como un ser humano a semejanza de nuestro Padre Celestial.

“La verdad es que el cuerpo del hombre emprende el curso de su vida como un pequeño germen o embrión, que se convierte en un criatura, a la cual en cierta etapa el espíritu, cuyo tabernáculo es, le da vida; y que luego de nacer se desarrolla en un hombre. No obstante, no hay nada que indique que el hombre original, el primero de nuestra raza, comenzara la vida como algo inferior a un hombre, o al germen o embrión humano que se convierte en un hombre.

“No es posible que el hombre encuentre a Dios por medio de la investigación. Sin ayuda, nunca podrá descubrir la verdad acerca del comienzo de la raza humana. El Señor debe revelarse a sí mismo, o permanecer sin ser revelado; y lo mismo se aplica a lo que se relaciona con el origen de la raza de Adán: sólo Dios puede revelar la verdad. De todas maneras, algunos de estos hechos ya se conocen, y es nuestro deber recibir y retener ese conocimiento.

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, basando su creencia en la revelación divina, tanto antigua como moderna, proclama que el hombre es progenie por línea directa de la Deidad. Dios mismo es un hombre exaltado, perfeccionado, entronizado y supremo. Por medio de su poder omnipotente, El organizó la tierra y todo lo que hay en ella, con espíritu y elemento que ya existía eternamente con El. Formó toda planta que crece y todo animal que respira, cada uno según su género, espiritual y temporalmente, ‘siendo lo espiritual a semejanza de lo temporal, y lo temporal a semejanza de lo espiritual’ [D. y C. 77:2], Dios hizo el renacuajo y el mono, el león y el elefante, pero no los hizo semejantes a El, ni los dotó con una razón e inteligencia parecidas a las de El. De todas maneras, toda la creación animal será perfeccionada y preservada en la vida venidera, todas las clases ‘en su orden o esfera decretados’, en donde disfrutarán de ‘felicidad eterna’. Este hecho se ha manifestado claramente en esta dispensación (Doctrina y Convenios 77:3).

“El hombre es hijo de Dios, formado a su divina imagen e investido con atributos divinos, y al igual que el hijo de un padre y madre terrenales, tiene la capacidad en el debido tiempo de convertirse en un hombre; asimismo la progenie de padres celestiales, aún sin desarrollar, es capaz, mediante la experiencia a través de los siglos, de convertirse en un dios.” (La Primera Presidencia [Joseph F. Smith, John R. Winder y Anthon H. Lund], citado en James R. Clark, comp., Messages of the First Presidency, 4:205-206.)

■ “No hay hombre nacido en el mundo que no tenga una porción del Espíritu de Dios, y es este Espíritu el que comunica entendimiento al espíritu humano. Sin él, los hombres no serían sino otro animal, igual que el resto de la creación animal, sin entendimiento, sin criterio, sin destreza, sin más habilidad que para comer y beber como la bestia. Pero en tanto que el Espíritu de Dios da entendimiento a todo hombre, éste es iluminado para ser superior al animal. Es hecho a imagen de Dios mismo, de modo que puede razonar, reflexionar, orar, ejercer la fe; puede emplear sus energías para realizar los deseos de su corazón, y si se esfuerza en la debida dirección, entonces tiene derecho a una porción más grande del Espíritu del Omnipotente para inspirarlo a mayor inteligencia, a mayor prosperidad y felicidad en el mundo; pero al grado en que profana sus energías en obrar mal, la inspiración del Omnipotente le es retirada, hasta que llega a tal condición de tinieblas y obscurantismo, que en lo que concierne a su conocimiento de Dios, es tan ignorante como un animal irracional.” (Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, págs. 60-61.)

■ “El objeto de la creación de este mundo es exaltar las inteligencias que se colocan sobre él, para que puedan vivir, perdurar y multiplicarse por siempre jamás.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, pág. 57.)

■ “Sabemos que Jehová-Cristo, ayudado por ‘muchas de las [inteligencias] nobles y grandes’ (Abraham 3:22), de las cuales Miguel es un representante, creó en verdad la tierra y toda forma de planta y animal sobre la faz de ella. Pero cuando llegó el momento de poner al hombre sobre la tierra, hubo un cambio entre los Creadores; es decir, el Padre mismo participó personalmente en ello. El Hijo, utilizando el poder que le delegó el Padre, creó todas las cosas con excepción del hombre. El Padre creó al hombre, primero en espíritu y luego en la carne. En la formación del hombre, la criatura que coronó la Creación, no hubo delegación de autoridad.” (Bruce R. McConkie, The Promised Messiah, pág. 62.)
■ “Se ha escrito:

” ‘Y yo, Dios, creé al hombre a mi propia imagen, a imagen de mi Unigénito lo creé, varón y hembra los creé. [Lo de la costilla, por supuesto, se escribió en sentido figurado.]

” ‘Y yo, Dios, los bendije y díjeles: Fructificad y multiplicaos, henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio en [ella].’ (Moisés 2:27-28.)

“Y dicen las Escrituras:

” ‘Y yo, Dios, dije a mi Unigénito, el cual fue conmigo desde el principio: Hagamos al hombre [pero no al hombre solo, sino al hombre completo, es decir, al marido y la mujer] a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y fue hecho.’ (Moisés 2:26.) El Señor unió a Adán y Eva por medio del matrimonio eterno . . .

“Luego de haberlos creado a imagen de Dios, se les dio el mandamiento: ‘Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla’ (Génesis 1:28). Después de haber completado esta creación magnífica, los Dioses la contemplaron y dijeron que era muy buena. Tan buena que los científicos de hoy, aunque quisieran, no pueden mejorarla: el hombre creado para labrar la tierra, mantener a su familia, y guiarla; la mujer creada para apoyarlo, cooperar con él, tener hijos, criarlos y enseñarles. Fue una creación muy buena.

“Y de esa manera lo organizó el Señor. No lo hizo como un experimento; El sabía muy bien lo que estaba haciendo.” (Spencer W. Kimball, “Speaking Today”, Ensign, marzo de 1976, pág. 71; citado en El Antiguo Testamento, Manual para el alumno de Seminario, págs. 10-11.)

1. De todas las creaciones, sólo la humanidad se creó a imagen de Dios (véanse Génesis 1:26-27; Abraham 4:26-27; Moisés 2:26-27; Alma 18:34; Hechos 17:29).

2. Se le dio la mujer al hombre como compañera y ayuda idónea (véanse Génesis 2:18, 21-23; Moisés 3:18, 20-23; Abraham 5:14-17).

3. Se nos mandó multiplicarnos y fructificar (véanse Génesis 1:28; Moisés 2:28).

4. Se nos dio dominio sobre la tierra y sobre todas las cosas que hay sobre ella, y se nos mandó que la sojuzgáramos (véanse Salmos 8:4-8; Génesis 1:28; Moisés 2:28; Abraham 4:28).

5. Todo lo que está sobre la tierra se creó para nuestro beneficio (véanse D. y C. 59:16-20; Génesis 1:29; Moisés 2:29; Abraham 4:29).

— Véase Doctrina del Evangelio (Religión 231 y 232)


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