El sacerdocio: Qué es y cómo obra

  • El sacerdocio: Qué es y cómo obra

“Los, miembros del sacerdocio pertenecen a la más grande de las fraternidades, a la más grande de las hermandades de todo el rmlndo —la hermandad de Cristo— y, por lo tanto, tienen la obligación de hacer cada día lo mejor, durante todo el día, y mantener las normas del sacerdocio.” (David O. McKay, “Priesthood”, Instructor, oct. de 1968, pág. 379.)

El sacerdocio es el poder y la autoridad divinos.
■ “¿Qué es el sacerdocio? No es nada más ni nada menos que el poder de Dios delegado al hombre, mediante el cual éste puede actuar en la tierra para la salvación de la familia humana en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo, y actuar legítimamente; no asumiendo dicha autoridad ni derivándola de generaciones que han muerto y desaparecido, sino autoridad que se ha dado en esta época en que vivimos por ángeles y espíritus ministrantes de los cielos, directamente de la presencia de Dios Omnipotente … Es el mismo poder y sacerdocio que se confirió a los discípulos de Cristo mientras El estuvo sobre la tierra, para que lo que ligaran en la tierra fuese ligado en los cielos, y lo que desataran en la tierra fuese desatado en los cielos.” (Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, págs. 134-135.)

■ “¿Qué es el sacerdocio? … es el gobierno de Dios, ya sea en la tierra o en los cielos, porque es mediante ese poder, influencia o principio que todas las cosas son gobernadas en la tierra o en los cielos, y es por medio de ese poder que todas las cosas son edificadas y sostenidas. Gobierna todas las cosas; dirige todas las cosas; sostiene todas las cosas; y tiene que ver con todas las cosas con las que Dios y la verdad están relacionados. Es el poder de Dios delegado a las inteligencias en los cielos y los hombres sobre la tierra.” (John Taylor, The Gospel Kingdom, pág. 129; citado por el presidente A. Theodore Tuttle en “Sacerdocio: Su poder y vitalidad”, Liahona, marzo de 1973, págs. 9-10.)

1. El sacerdocio es el poder y la autoridad para actuar en nombre de Dios (véanse D. y C. 112:30; 121:36; 107:8).
2. El poder para ligar y sellar en la tierra, y que al mismo tiempo quede sellado y ligado en los cielos, descansa en la autoridad del sacerdocio (véanse Mateo 16:19; D. y C. 128:8-9; 132:46; Helamán 10:7).

La autoridad del sacerdocio se confiere solamente por medio de la imposición de manos.
■ “Se ordena a los ministros de Dios. El sagrado sacerdocio se les confiere y son ordenados, por medio de la imposición de manos, para oficiar en llamamientos y oficios específicos.” (Bruce R. McConkie, Doctrinal Neiu Testament Commentary, 1:748.)

■ “La ordenación de los hombres para el ministerio, sancionada por antecedente bíblico e instituida por revelación directa de la voluntad de Dios, ha de efectuarse, mediante el don de profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad.” (James E. Talmage, Artículos de Fe, pág. 202.)

1. La divina autoridad se recibe solamente por ordenación por medio de la imposición de manos de siervos comisionados del Señor (véanse el quinto Artículo de Fe; Alma 6:1).
2. Aquellos que tienen el poder del sacerdocio son comisionados para actuar en el nombre de Dios para la salvación de la humanidad (véanse D. y C. 20:73; 138:30).

Hay dos órdenes del sacerdocio.
■ “El Sacerdocio Aarónico se llama así por Aarón, [que] fue dado por boca a Moisés para obrar bajo su dirección, a fin de llevar a cabo los fines de Dios respecto de Israel. Por esta razón a veces le dicen el Sacerdocio Menor; pero aunque menor, no es ni pequeño ni insignificante.” (Talmage, Artículos de Fe, pág. 227.)

■ “La Iglesia tiene dos características: la temporal y la espiritual, y una no existe sin la otra. Sostenemos que ambas son esenciales y que una, sin la otra, es incompleta e ineficaz. Por tal razón el Señor instituyó dos sacerdocios en el gobierno de su Iglesia: el menor o Aarónico, que tiene cargo especial de lo temporal, y el mayor o de Melquisedec, para velar por el bienestar espiritual de la gente.” (Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 145.)

■ “El sacerdocio menor es una parte o una dependencia del mayor, o sea, del Sacerdocio de Melquisedec, y tiene el poder de administrar las ordenanzas exteriores. Con el sacerdocio menor o Aarónico se pueden concertar citas para que con el mayor se predique; se puede bautizar, administrar la Santa Cena, hacerse cargo de los diezmos, comprar tierras, establecer a la gente en propiedades, dividir herencias, cuidar de los pobres, cuidar de las propiedades de la Iglesia, hacerse cargo en forma general de los asuntos temporales, actuar como jueces en Israel y ayudar en las ordenanzas del templo, siempre bajo la dirección del sacerdocio mayor, o sea, del Sacerdocio de Melquisedec. Los poseedores del Sacerdocio Aarónico poseen las llaves del ministerio de ángeles y de administrar las ordenanzas exteriores, la letra del evangelio, y el bautismo de arrepentimiento para la remisión de pecados [véase D. y C. 107:20].” (Taylor, Gospel Kingdom, pág. 155.)

■ “El Sacerdocio de Melquisedec posee los misterios de las revelaciones de Dios. Dondequiera que exista ese sacerdocio, existe también el conocimiento de las leyes de Dios; y dondequiera que ha existido el evangelio, siempre ha existido revelación; y donde no ha habido revelación, tampoco ha existido el evangelio verdadero.” (Taylor, Gospel Kingdom, pág. 139.)

1. Al Sacerdocio Aarónico se le llama el sacerdocio menor debido a que es una dependencia del Sacerdocio de Melquisedec (véanse D. y C. 107:13-14; José Smith—Historia 70).
2. El Sacerdocio Aarónico administra las ordenanzas exteriores y es un sacerdocio preparatorio (véanse D. y C. 84:26; 107:20; 13).
3. El Sacerdocio de Melquisedec es un poder mayor y comprende el derecho de presidir y la autoridad para administrar en las cosas espirituales (véase D. y C. 107:8-9, 18).
4. El Sacerdocio de Melquisedec posee las llaves de los misterios del reino de Dios y lleva a cabo las ordenanzas pertenecientes a la divinidad (véanse D. y C. 84:19-22; 107:18-19).

La obra de Dios se lleva a cabo por el poder del sacerdocio.
■ “El sacerdocio según el orden del Hijo de Dios es la autoridad que gobierna y preside en la Iglesia . . . En otras palabras, no hay gobierno en la Iglesia de Jesucristo que exista separado y aparte del santo sacerdocio o su autoridad, ni sobre él ni fuera del mismo.” (Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 139.)

■ “El sacerdocio o la autoridad que poseemos es el medio por el cual nuestro Padre Celestial ha propuesto comunicar luz, inteligencia, dones, poderes, y salvación temporal y espiritual a la presente generación.” (Lorenzo Snow, The Teachings of Lorenzo Snow, Fifth President of The Church of Jesús Christ of Latter-day Saints, pág. 85.)

■ “Nuestra vida se encuentra entrelazada con la de las demás personas. Nos sentimos más felices cuando contribuimos de alguna manera a la vida de los demás. Lo digo porque el sacerdocio que poseéis significa que debéis servir a los demás. Vosotros representáis a Dios en cualquier misión que se os encomiende.” (David O. McKay, Gospel Ideáis, pág. 168.)

■ “¿Para qué está el sacerdocio? El sacerdocio está para administrar las ordenanzas del evangelio, , incluso el evangelio de nuestro Padre que está en los cielos, el Dios eterno, el EIohim de los judíos y el Dios de los gentiles, y todo lo que El ha hecho desde el principio lo ha llevado a cabo por medio del poder de ese sacerdocio.” (Wilford Woodruff, The Discourses of Wilford Woodruff, pág. 67.)

1. Aquellos que poseen el sacerdocio pueden dirigir y presidir los asuntos del reino de Dios sobre la tierra (véanse D. y C. 107:8, 60-66, 85-95; 102:9-11; Alma 6:1).
2. Los poseedores del sacerdocio enseñan e instruyen a los demás sobre las verdades de Dios (véanse Alma 17:3; D. y C. 28:3; 42:12; 2 Nefi 5:26; Ezequiel 3:17).
3. Se llama a los poseedores del sacerdocio para edificar, fortalecer y bendecir a la Iglesia (véanse D. y C. 42:11; 20:38-60; 107:33-39; Efesios 4:11-12).
4. Los poseedores del sacerdocio administran las ordenanzas del evangelio y las bendiciones espirituales (véanse 3 Nefi 11:21; 18:5; D. y C. 20:38-51; 107:18-20, 23, 25).

Por medio de las llaves del sacerdocio, Dios dirige y coordina su obra.
■ “Es necesario que todo acto efectuado bajo esta autoridad se haga en el momento y lugar apropiados, en la manera debida y de acuerdo con el orden correcto. El poder de dirigir estas obras constituye las llaves del sacerdocio. Sólo una persona a la vez, el Profeta y Presidente de la Iglesia, posee las llaves en su plenitud. Puede delegar cualquier porción de este poder a otro, y en tal caso dicha persona posee las llaves de esa obra en particular.” (Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 131.)

■ “José Smith vivió hasta que recibió todas las llaves, ordenanzas y leyes dadas alguna vez al hombre sobre la tierra, desde Adán en adelante, tocantes a esta dispensación. De manos de Moisés, recibió poderes y llaves para el recogimiento de la casa de Israel en los últimos días; de manos de Elias recibió las llaves para sellar el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; de manos de Pedro, Santiago y Juan recibió el apostolado, y todo lo perteneciente a él; de manos de Moroni, todas las llaves y poderes requeridos del palo de José en las manos de Efraín; de manos de Juan el Bautista recibió el Sacerdocio Aarónico, con todos las llaves y poderes, y toda otra llave y poder pertenecientes a esta dispensación; y no me avergüenzo de decir que él fue un Profeta de Dios, y que puso los cimientos de la obra y dispensación más grande que jamás se haya establecido en la tierra.” (Wilford Woodruff, en Journal of Discourses, 16:267.)

1. Las llaves del reino son los derechos de la presidencia (véanse D. y C. 81:2; 107:21).
2. Juan el Bautista era descendiente de Aarón y recibió sus llaves como hijo primogénito (véanse D. y C. 68:16-18; 84:26-27).
3. Juan el Bautista confirió las llaves del Sacerdocio Aarónico a José Smith y a Oliverio Cowdery (véanse D. y C. 13; José Smith—Historia 68-69).
4. Pedro, Santiago y Juan recibieron de Jesucristo las llaves del sacerdocio mayor (véanse Mateo 16:19; D. y C. 7:7).
5. Pedro, Santiago, Juan y otros poseedores del sacerdocio confirieron a José Smith y a Oliverio Cowdery las llaves del sacerdocio mayor (véanse D. y C. 27:12-13; 110:11-16; 128:20-21).
6. Los líderes de la Iglesia poseen las llaves del sacerdocio y éstas se ejercen en la Iglesia en la actualidad (véanse D. y C. 112:30-32; 65:2; 68:19; 81:2; 28:7).

— Véase Doctrina del Evangelio Religión 231 y 232


Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s