La apostasía

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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días declara al mundo que después de la crucifixión de Jesucristo y la posterior muerte de los Apóstoles, hubo una apostasía, o sea que se alteró o se rechazó Su palabra revelada. La larga noche de la apostasía duró mucho más de un milenio y, durante ese período, las creencias y prácticas creadas por el hombre sustituyeron el plan de salvación que Jesús había enseñado.

Durante su ministerio terrenal, el Salvador organizó su Iglesia y enseñó principios y ordenanzas de salvación.
■ “En la dispensación del meridiano de los tiempos, Jesucristo estableció su Iglesia sobre la tierra, señalándole los oficiales necesarios para llevar a efecto los propósitos del Padre. Toda persona así nombrada quedaba divinamente comisionada con la autoridad para oficiar en las ordenanzas de su llamamiento. Después de la ascensión de Cristo se continuó la misma organización, y aquellos que habían recibido la autoridad llamaban a otros a los varios oficios del Sacerdocio. De esta manera se instituyeron en la Iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, sumos sacerdotes, setentas, élderes o ancianos, obispos, presbíteros o sacerdotes, maestros y diáconos.” (James E. Talmage, Artículos de Fe, pág. 220.)

■ “El [Jesucristo] dispuso el establecimiento de su Iglesia en el meridiano de los tiempos, e instruyó a sus Apóstoles para que completaran la organización y llevaran su mensaje a todo el mundo.” (Hugh B. Brown, en Conference Report, abril de 1965, pág. 40.)

■ “La Iglesia se organizó por primera vez sobre la faz de la tierra en la época de Adán, con ese gran patriarca como su primer presidente, el sumo sacerdote presidente sobre todo el reino terrenal de Dios. Es completamente falso el concepto de que el nacimiento de la Iglesia Cristiana es el día de Pentecostés. Siempre que el evangelio se encontró sobre la tierra, fue en la Iglesia de Jesucristo y por medio de ella que se enseñó y administró. La Iglesia o reino que organizaron el Señor y sus ministros apostólicos en el meridiano de los tiempos fue una Iglesia restaurada.” (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, pág. 133.)

Véanse Efesios 2:19-21; 4:11-14; Juan 3:5; Hechos 2:37-38; 1 Corintios 12:28.

Se predijo una gran apostasía de la Iglesia del Señor.
■ “Afirmamos que el Salvador mismo predijo la gran apostasía mientras vivió como un Hombre entre los hombres, así como lo hicieron sus profetas inspirados tanto antes como después del período de Su probación terrenal.” (James E. Talmage, The Great Apostasy, pág. 19.)

■ “La precognición de Dios le reveló, aun desde el principio, esta desviación de la verdad; y los profetas de la antigüedad por medio de la inspiración pronunciaron solemnes amonestaciones de los peligros que se aproximaban.” (Talmage, Artículos de Fe, pág. 225.)

■ “La profecía y la historia predijeron y registraron respectivamente una gran y universal apostasía a la cual, tal como profetizó el apóstol Juan en el Apocalipsis, le seguiría una restauración. El hecho de que tuvo lugar una gran apostasía lo atestiguan tanto los escritos sagrados como los seculares, y la historia da testimonio de que fue universal.” (Hugh B. Brown, en Conference Report, oct. de 1964, pág.102.)

1. Los profetas del Antiguo Testamento predijeron una apostasía (véanse Isaías 24:5-6; Amos 8:11-12).
2. Los profetas del Nuevo Testamento advirtieron que la humanidad se alejaría del evangelio (véanse Hechos 20:29-30; 2 Tesalonicenses 2:1-4; 2 Timoteo 4:3-4; 2 Pedro 2:1-3).

Una apostasía universal tuvo lugar después del ministerio terrenal de Jesucristo.
■ “Tal parece que por más de mil setecientos años sobre el hemisferio oriental, y más de catorce siglos en el occidental, hubo silencio entre los cielos y la tierra. Carecemos de todo relato auténtico de alguna revelación directa de Dios al hombre durante este largo intervalo. Como ya se ha indicado, el período del ministerio apostólico sobre el continente oriental probablemente concluyó antes de comenzar el segundo siglo de la era cristiana. A raíz de la muerte de los apóstoles comenzó el rápido desarrollo de una apostasía universal que se había previsto y predicho.

“Fue una combinación de causas exteriores e interiores lo que llevó a efecto esta grande apostasía. La más eficaz de estas fuerzas externas desintegrantes fue la tenaz persecución, consiguiente a la oposición de los judíos así como de los paganos, que acosó a los miembros de la Iglesia. Grandes números de los que profesaban ser miembros, y muchos de los que habían ocupado puestos oficiales, desertaron la Iglesia, mientras que otros, bajo el azote de la persecución, se sintieron estimulados a obrar con mayor celo. El resultado general de la oposición externa, es decir, de las causas exteriores de la decadencia de la fe y obras, consideradas en conjunto, se manifestó en la defección de los miembros, con lo cual se motivó una extensa apostasía de la Iglesia. Pero inmensurablemente más serio fue el resultado de la disensión, cisma y divisiones internas que produjeron una completa apostasía en la Iglesia, respecto del camino y la palabra de Dios.” (James, E. Talmage, Jesús el Cristo, pág. 781.)

■ “Las causas internas de mayor importancia que causaron la apostasía de la Iglesia Primitiva se pueden bosquejar en esta forma: (1) La corrupción de las doctrinas sencillas del evangelio de Cristo al mezclarlas con los sistemas filosóficos así llamados. (2) Aditamentos desautorizados a los ritos prescritos de la Iglesia y la introducción de graves alteraciones en las ordenanzas esenciales. (3) Cambios desautorizados en la organización del gobierno de la Iglesia.” (Talmage, Jesús el Cristo, págs. 784- 785.)

■ “Si el Salvador hubiera vuelto a la tierra al comienzo del siglo quinto de nuestra era, dudo que hubiera reconocido la Iglesia Cristiana como descendiente de la que El estableció; tanto era lo que se había desviado. El cristianismo finalmente se había convertido en una mezcla de creencias, prácticas y doctrinas cristianas; enseñanzas y rituales judíos; filosofías paganas griegas, romanas y egipcias; y religiones paganas de diversos tipos. El Santo Sacerdocio se había retirado de la tierra. El poder de la divinidad ya no se encontraba más presente en la Iglesia Cristiana. Fue por eso que hubo una completa deserción del evangelio que había instituido el Hijo del Hombre. La Iglesia se hallaba en obscuridad, y la obscuridad envolvía la tierra. Esta obscuridad espiritual duró cientos y cientos de años.” (Milton R. Hunter, “The Missionary Assignment”, Improvetnent Era, dic. de 1951, pág. 920.)

■ “Esta no es una iglesia ininterrumpida, ni una que ha sido reformada o redimida, sino que es una iglesia que se ha restaurado luego de haberse perdido. El evangelio con todos sus poderes y bendiciones se perdió algún tiempo después de la crucifixión del Salvador y la pérdida de los Apóstoles. Las leyes y ordenanzas sufrieron cambios, y el convenio sempiterno que el Señor Jesucristo había dado a su pueblo en esos días fue quebrado. Hubo un largo período que duró siglos, en el cual, por haber sido cambiado, el evangelio no se encontraba al alcance de la gente de esta tierra.” (Spencer W. Kimball, The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 423.)

■ “En los primeros siglos de la era cristiana, la apostasía no se produjo debido a la persecución, sino a la falta de fe causada por una estructura, hecha por el hombre, que suplantaba el programa divino. Muchos hombres que ni pretendían ni afirmaban recibir revelación, hablaban sin ningún tipo de autoridad o revelación divina, contando solamente con sus mentes brillantes. Sin embargo, afirmando representar las congregaciones de cristianos y en largas conferencias y concilios de eruditos, buscaron encontrar la forma de hacer un Dios al cual todos pudieran aceptar.

“Las brillantes mentes filosóficas, sabiendo mucho sobre las tradiciones cristianas y las filosofías paganas, combinaban los elementos necesarios para conformar a todo el mundo. Reemplazaron los sencillos métodos y programa de Cristo con rituales espectaculares, exhibiciones coloridas, impresionantes representaciones, y pomposidad sin límites; y le llamaban cristianismo. Reemplazaron el glorioso y divino plan de exaltación de Cristo con un elaborado y colorido sistema hecho por el hombre. Parecería que no tuvieran realmente la intención de destronar al Cristo ni de dar por muerto a Dios, como sucede en nuestros días, pero sí inventaron un concepto de Dios incomprensible.” (Kimball, The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 425.)

1. Los Apóstoles de la antigüedad advirtieron que una creciente apostasía estaba teniendo lugar dentro de la Iglesia (véanse Gálatas 1:6-8; 2 Pedro 2:1-3; 1 Corintios 1:10-12; 11:18-19; 2 Timoteo 1:15; Apocalipsis 3:14-16).
2. Las revelaciones modernas confirman la realidad de la apostasía que predijeron Jesucristo y sus Apóstoles (véase José Smith—Historia 19).

— Véase Doctrina del Evangelio (Religión 231 y 232)


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