El Milenio y la glorificación de la tierra

  • El Milenio y la glorificación de la tierra

El estado general de ignorancia e iniquidad en que se encuentra el mundo en la actualidad contrasta notablemente con la condición gloriosa del Milenio que nos describe Orson Pratt:

“¡Qué tierra más feliz será esta creación, cuando llegue el proceso purificador, y la tierra se llene con el conocimiento de Dios, como las aguas cubren las grandes profundidades del mar! ¡Qué enorme cambio! Viajar de un extremo al otro de la tierra sin encontrar un ser inicuo, un borracho, alguien que blasfeme el nombre del Gran Creador, nadie que se apodere de los bienes ajenos y los robe, nadie que cometa fornicación.” (En Journal of Discourses, 21:325.)

A. El Milenio comenzará cuando el Salvador venga con poder y gloria.
■ “El momento para la segunda venida de Cristo se ha establecido de la misma manera que lo fue la hora de su nacimiento, y el mandato divino no variará ni siquiera un segundo. El vendrá a la hora fijada. El Milenio no comenzará antes para que la gente se vuelva justa, ni tampoco se retrasará porque abunde la iniquidad. Nefi fue capaz de declarar con absoluta seguridad que el Dios de Israel vendría ‘seiscientos años después, del tiempo de la salida de mi padre de Jerusalén’. (1 Nefi 19:8.) Mucho después, a otro Nefi, la Voz Divina le proclamó: ‘El tiempo está cerca; y esta noche se dará la señal, y mañana vengo al mundo’. (3 Nefi 1:13.)” (Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah, págs. 26-27.)

■ “Cuando llegue el reinado de Jesucristo durante el Milenio, únicamente aquellos que hayan vivido de acuerdo con la ley telestial serán expulsados. La tierra será purificada de toda su corrupción e iniquidad. Aquellos que hayan llevado vidas virtuosas, que hayan sido honrados en sus tratos con sus semejantes y hayan procurado hacer lo bueno hasta el límite de su comprensión, son los que permanecerán.” (Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 60.)

Véanse Doctrina y Convenios 29:11; José Smith—Mateo 36; 2 Tesalonicenses 1:7-8.

La tierra será renovada para la época milenaria.
■ “El gran cambio que se llevará a cabo cuando Cristo nuestro Señor comience su reinado milenario, será la restauración a las condiciones que prevalecían antes de la caída del hombre. El décimo artículo de fe de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días nos enseña que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que ésta será renovada, o restaurada, y recibirá su gloria paradisíaca cuando ese día llegue.

“Esos nuevos cielos y tierra que comenzarán su existencia cuando el Señor venga a reinar, es esta misma tierra y sus cielos renovados o restaurados a su primitiva condición y belleza. Todo volverá a ser, en lo posible, semejante a lo que era en el principio. Se nos ha dicho que las montañas se desmoronarán, los valles se elevarán ‘y la tierra será como en los días antes de ser dividida’.” (Joseph Fielding Smith, The Restoration of All Things, págs. 294-295.)

1. La tierra será transfigurada y recibirá su gloria paradisíaca (véanse D. y C. 63:20-21; décimo Artículo de Fe; Isaías 65:17; 2 Pedro 3:10-14).
2. La tierra descansará por mil años de la iniquidad que moraba sobre ella (véanse Moisés 7:47-49, 64-65; Isaías 14:7).

El Milenio será una época de paz.
■ “Satanás sólo obtiene poder sobre el hombre cuando éste se lo permite por medio del ejercicio de su libre albedrío; y cuando Satanás sea atado, tal como el Señor dijo que estaría atado por mil años, uno de los grandes poderes que hará que esto suceda será el libre albedrío del hombre. El Señor nunca ha forzado al hombre a obedecerlo en contra de su voluntad. Ni nunca lo hará. Por lo tanto, si Satanás tiene poder sobre el hombre es porque éste cede ante su influencia . . .

“No está lejos el día en que se derramarán grandes juicios sobre los habitantes inicuos de esta tierra. Todos los profetas que esperaron con interés nuestra época han visto y predicho que los inicuos serían destruidos. Su destrucción significa la destrucción del poder de Satanás. Los justos quedarán y, debido a su rectitud, el Señor tendrá misericordia de ellos. Al ejercer éstos su libre albedrío en la dirección correcta
atraerán sobre sí Sus bendiciones hasta tal punto que Satanás será atado.” (George Q. Cannon, Gospel Truth, 1:86-87.)

■ “Hablamos de cuando Satanás sea atado. Satanás será atado por el poder de Dios; pero también por la determinación del pueblo de Dios de no escucharlo ni dejarse gobernar por él. El Señor no lo atará ni quitará su poder de la tierra mientras haya hombres y mujeres que deseen que él los gobierne, ya que ello es contrario al plan de salvación. El privar al hombre de su libre albedrío es contrario a los propósitos de nuestro Dios.” (Cannon, Gospel Truth, 1:86.)

■ “Será en ese día cuando el león se acostará con el cordero y comerá paja como el buey, y todo temor, odio, y enemistad se apartarán de la tierra, porque todo ser que sienta odio en su corazón dejará de existir; y se efectuará un cambio, un cambio en los hombres, un cambio en las bestias del campo y en toda cosa viviente sobre la faz de la tierra.

“De acuerdo con estas palabras que he leído, habrá armonía, amor, paz y rectitud porque Satanás será atado para que no pueda tentar a ningún hombre, y tal será la condición que existirá sobre la tierra por mil años.” (Véase Smith, Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 56.)

■ “Cuando venga Cristo los santos que se hallen sobre la tierra serán vivificados y arrebatados para recibirlo. Esto no quiere decir que los que vivan en ese tiempo en la mortalidad cambiarán y pasarán por la resurrección, ya que los mortales deberán permanecer en la tierra hasta el fin de esos mil años. De todas maneras, se producirá un cambio en todos los que se queden sobre la tierra; serán vivificados para que la muerte no tenga poder sobre ellos hasta que sean viejos. Las personas morirán cuando tengan cien años de edad, y el cambio al estado inmortal se llevará a cabo en un abrir y cerrar de ojos. No se harán tumbas durante esos mil años, y Satanás no tendrá poder para tentar al hombre. Los niños crecerán ‘como terneros en el establo’ en rectitud, lo que quiere decir que lo harán sin el pecado y las tentaciones que prevalecen hoy día.” (Joseph Fielding Smith, The Way to Perfection, págs. 298-299.)

1. Satanás será atado e imposibilitado para tentar a la humanidad durante los mil años de la paz milenaria (véanse 1 Nefi 22:15, 26; Apocalipsis 20:1-3; D. y C. 88:110; 101:28).
2. Durante el Milenio cesará la violencia del hombre y de la bestia (véanse D. y C. 101:26; Isaías 2:4; 11:6-9; 65:25).
3. En el Milenio los niños crecerán y vivirán sobre la tierra hasta que tengan cien años (véanse Isaías 65:20; D. y C. 101:29-31; 63:50-51; 45:58).
4. Durante el Milenio, el Señor devolverá “a los pueblos pureza de labios” (Sofonías 3:9).

Durante el Milenio el Señor reinará personalmente sobre la tierra.
■ “Cuando José Smith tradujo el Libro de Mormón, se enteró de que América es la tierra de Sión que fue dada a José y a sus hijos, y que sobre esta tierra se va a edificar la ciudad de Sión o Nueva Jerusalén. También se dio cuenta de que Jerusalén en Palestina se va a reconstruir y que llegará a ser una ciudad santa. [3 Nefi 20:22; 21:20-29; Eter 13:1-12.] Estas dos ciudades, una en la tierra de Sión y una en Palestina, llegarán a ser las capitales del reino de Dios durante el Milenio.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 67.)

■ “Con objeto de que se pueda acelerar esta obra, a fin de que puedan recibir el beneficio de este rescate en el mundo de los espíritus todos los que crean, se ha revelado que la gran tarea en el Milenio será la obra en los templos para la redención de los muertos, y entonces esperamos poder disfrutar de los beneficios de revelaciones por medio del Urim y Tumim, o por los medios que el Señor revele, concernientes a aquellos por quienes se ha de hacer la obra, a fin de que no trabajemos en la ventura, ni sólo por la fe, sin conocimiento, sino con el conocimiento preciso que nos será revelado.” (Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 432.)

■ “Algunos miembros de la Iglesia tienen una idea equivocada respecto al Milenio y piensan que cuando venga todas las personas serán barridas de la tierra excepto los miembros fieles de la Iglesia, pero no es así. Habrá millones de personas: católicos, protestantes, agnósticos, mahometanos, gente de toda clase y de todo credo a la que se le permitirá quedarse sobre la faz de la tierra; pero serán aquellos que hayan vivido vidas puras, aquellos que hayan estado limpios de iniquidad y corrupción. Todos los que sean, en virtud de su buena vida, del orden terrestre, así como todos los que hayan guardado la ley celestial, permanecerán sobre la faz de la tierra durante el Milenio.

“Finalmente, sin embargo, el conocimiento del Señor cubrirá la tierra como las aguas llenan el mar. Pero habrá necesidad de predicar el evangelio aun después que el Milenio se haya iniciado, hasta que todos los hombres sean convertidos o fallezcan.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 82.)

1. El gobierno milenario estará bajo la dirección del Salvador y sus justos santos (véanse Isaías 2:1-4; Miqueas 4:2-3; Joel 3:16-17; D. y C. 43:29-30; 45:59; Apocalipsis 5:10; 20:4, 6; D. y C. 133:25).
2. El Milenio será el día del Israel justo con el Señor, durante el cual El le dará a conocer todas las cosas (véanse Zacarías 2:11; D. y C. 101:32-34; 121:26-32; 2 Nefi 30:16-18; Isaías 11:9).
3. No todo el mundo tendrá conocimiento del Dios viviente y pertenecerá a su Iglesia cuando comience el Milenio (véase Miqueas 4:5).
4. Durante el Milenio, todos los habitantes de la tierra finalmente conocerán al Señor y se unirán a su iglesia (véanse Jeremías 31:31-34; D. y C. 84:98).

La glorificación final de la tierra tendrá lugar algún tiempo después del Milenio.
■ “La tierra cumplirá con el propósito de su creación, y se la encontrará digna de recibir las bendiciones concebidas para ella; y finalmente volverá a la presencia de Dios, que la formó y estableció sus reinos mineral, vegetal y animal. Todo esto
permanecerá sobre la faz de la tierra, saldrá en la resurrección y morará en ella para siempre jamás.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, págs. 101-102.)

■ “Dios dijo que si lo honramos y guardamos sus mandamientos, si observamos sus leyes, El peleará nuestras batallas y destruirá a los inicuos, y cuando llegue el momento bajará en los cielos —no del cielo— sino que traerá a los cielos con El, y esta tierra sobre la que moramos será el reino celestial.” (George Albert Smith, en Conference Report, oct. de 1942, pág. 49.)

■ “Comenté a mi familia y amigos que se encontraban presentes, que cuando la tierra fuera santificada y se convirtiera en un gran mar de cristal, sería un gran urim y tumim y los santos podrían mirar en él y ver como se ven.” (José Smith, History of the Church, 5:279.)

■ “En ese gran cambio, o resurrección, que se efectuará en esta tierra, ésta será santificada, celestializada y hecha un lugar digno aun para que en ella more Dios el Padre, que la honrará con la gracia de su presencia. (D. y C. 88:19.) Entonces las personas dignas, que santificaron la ley de Dios, la poseerán para siempre como lugar para su morada. La tierra está destinada a ser la residencia sempiterna de aquellos de sus habitantes que ganen el reino celestial. Ese día será como el trono de Dios y resplandecerá con todo el esplendor y brillo de la gloria celestial en su eterno, santificado y glorioso estado.” (Smith, Way to Perfection, pág. 351.)

1. Después del Milenio se soltará al diablo por una corta temporada, y la iniquidad prevalecerá nuevamente sobre la tierra (véanse Apocalipsis 20:7-8; D. y C. 88:110-111; 43:31).
2. Una guerra final entre Miguel y sus seguidores y el diablo y los suyos dará como resultado la expulsión del diablo para siempre de la tierra (véanse D. y C. 88:112-115; Apocalipsis 20:7-10).
3. Habrá un juicio final para todos los que vivieron sobre la tierra, y entonces quedarán separados los justos de los inicuos (véanse D. y C. 29:22-28; Apocalipsis 20:11-15; D. y C. 43:33).
4. La tierra será santificada y recibirá su gloria celestial (véanse D. y C. 88:17-20; 130:8-11; 77:1; 29:23-25; 43:32).

—Véase Doctrina del Evangelio Religión 231 y 232


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