La segunda venida del Señor

  • La segunda venida del Señor

Dos mensajeros celestiales con vestiduras blancas se les aparecieron a los apóstoles de la antigüedad y les declararon: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando el cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, asi vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). El Salvador volverá, tal como lo prometió, para limpiar la tierra de su corrupción y reinar por mil años con su pueblo del convenio. Los miembros de la Iglesia de todos los tiempos.

La segunda venida del Salvador se ha profetizado a lo largo de todas las épocas.
■ “El acontecimiento más comúnmente mencionado en la Biblia es la maravillosa y a la misma vez impresionante experiencia que tendremos cuando Jesucristo venga a juzgar nuestro mundo. Hay muchas importantes enseñanzas del evangelio que se mencionan en la Biblia sólo brevemente, y algunas de ellas ni siquiera aparecen. El renacimiento se menciona en la Biblia nueve veces, el bautismo 52, el arrepentimiento 89, pero en cambio la segunda venida de Cristo se menciona más de 1500 veces en el Antiguo Testamento y 300 en el Nuevo Testamento. Si Dios pensó que es un tema importante, es que debe de querer que hagamos algo al respecto.” (Sterling W. Sill, en Conference Report, abril de 1966, pág. 19.) [Nota: Las cifras que se mencionan en esta cita corresponden a la versión de la Biblia en inglés; de todas maneras es lógico suponer que las cifras de la Biblia en español son similares.]

Véanse Hechos 1:9-11; Mateo 16:27; 3 Nefi 24:2; Doctrina y Convenios 63:34; Moisés 7:65.

El Salvador se aparecerá varias veces antes de su segunda venida al resto del mundo.
■ “Daniel, en el séptimo capítulo de sus profecías, habla del Anciano de Días o Anciano de grande edad; se refiere al hombre más antiguo, nuestro padre Adán o Miguel. Este llamará a sus hijos y celebrará un concilio con ellos a fin de prepararlos para la venida del Hijo del Hombre. El (Adán) es el padre de la familia humana y tiene señorío sobre los espíritus de todos los hombres; y todos los que han tenido las llaves deben comparecer ante él en este gran concilio. Esto podrá ocurrir antes que algunos de nosotros salgamos de esta vida. El Hijo del Hombre se presentará ante él, y recibirá gloria y dominio. Adán entregará su mayordomía a Cristo: aquello que le fue entregado en cuanto a las llaves del universo, pero retendrá su posición a la cabeza de la familia humana.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 183.)

■ “Antes de que el Señor Jesús descienda abierta y públicamente en nubes de gloria, escoltado por todas las huestes del cielo; antes que el gran y terrible día del Señor envíe terror y destrucción de un extremo al otro de la tierra; antes de que El se pare en el Monte de Sión, o ponga Sus pies en el Monte de los Olivos, o que deje oír su voz de una Sión americana o de una Jerusalén judía; antes que toda carne lo vea junta; antes que ninguna de sus apariciones, que juntas forman la segunda venida del Hijo de Dios; antes que todo ello, tendrá lugar una aparición secreta a algunos miembros selectos de Su Iglesia. El vendrá y se reunirá privadamente con su profeta y los apóstoles que vivan en ese momento. Estarán también presentes todos los que hayan poseído llaves, poderes y autoridades en cualquier época, desde Adán hasta el presente.” (Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah, págs. 578- 579.)

■ “Su próxima aparición [la de Jesús, después de su aparición en la Nueva Jerusalén] será entre los afligidos y casi derrotados hijos de Judá. En la crisis de su destino, cuando las tropas hostiles de varias naciones estén asolando la ciudad y todos los horrores de la guerra estén agobiando a los habitantes de Jerusalén, El pondrá su pie sobre el Monte de los Olivos, el cual se partirá en dos. Acompañado por una hueste de los cielos, El vencerá y destruirá a los ejércitos combinados de los gentiles y se manifestará a los judíos adoradores como el poderoso Libertador y Conquistador tan largamente esperado por su raza; y mientras el amor, la gratitud, el asombro y la admiración hinchan sus pechos, el Libertador les mostrará las señales de su crucifixión y se revelará como Jesús de Nazaret, al cual rechazaron y al cual sus padres dieron muerte. Entonces la incredulidad se apartará de sus almas y será quitado ‘el endurecimiento’ que cayó sobre Israel.” (Charles W. Penrose, “The Second Advent”, Millennial Star, 10 de sept. de 1859, pág. 583; citado en el manual El
Antiguo Testamento, Religión 302, Manual para el alumno, pág. 211.)

■ “El gran y último advenimiento del Señor será consecutivo a las dos apariciones [a la Nueva Jerusalén y a los judíos], ¿pero cómo describirlo con palabras de mortales? La lengua del hombre falla, y el lápiz se cae de la mano del escritor, mientras la mente queda absorta en contemplación de la sublimidad y majestuosidad de su venida para tomar venganza sobre los impíos y para reinar como Rey de toda la tierra.

“¡El viene! La tierra se estremece y tiemblan las altas montañas; el océano se retira hacia el norte como si tuviera miedo, y los cielos abiertos resplandecen como bronce fundido. ¡El viene! Los santos que han muerto se levantan de sus tumbas, y los ‘que se hallen sobre la tierra, que estén vivos’, son ‘arrebatados con él para recibirlo. Los impíos se apresuran a esconderse de su presencia y claman a las piedras para que caigan sobre ellos y los cubran. ¡El viene! acompañado de todas las huestes de los justos glorificados. El aliento que sale de su boca causa la muerte de los inicuos. Su gloria es un fuego consumidor. Los soberbios y los rebeldes son como rastrojo, y El los quemará ‘de modo que no les dejará ni raíz ni rama’. El Señor barre la tierra como con ‘escoba de destrucción’, y cubre la tierra con la ferocidad de su ira, y la inmundicia y las abominaciones del mundo son consumidas. Satanás y sus huestes de obscuridad son apresados y atados, el príncipe de poder del aire ha perdido su dominio, porque ha venido el que tiene el derecho de reinar, y Tos reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de Cristo’.” (Penrose, “Second Advent”, pág. 583.)

■ “Su primera aparición será para los santos rectos que se han congregado en la Nueva Jerusalén. En ese lugar de refugio estarán a salvo de la ira del Señor, que se derramará sin medida sobre todas las naciones . . .

“La segunda aparición del Señor será para los judíos. A esos hijos de Judá, rodeados de ejércitos hostiles, que nuevamente amenazan con destruir Jerusalén, el Salvador —su Mesías— aparecerá y pondrá su pie sobre el Monte de los Olivos, ‘y se partirá por en medio, y temblará la tierra y se bamboleará, y también se estremecerán los cielos’ (D. y C. 45:48).

“Entonces, el Señor mismo derrotará a los ejércitos gentiles, diezmando a sus fuerzas (véase Ezequiel 38, 39). Juda se salvará, y nunca más será perseguida ni esparcida . . .

“La tercera aparición de Cristo será para el resto del mundo . . .

“Todas las naciones lo ‘verán en las nubes del cielo, revestido de poder y gran gloria, con todos los santos ángeles . . .

” ‘Y el Señor emitirá su voz, y todos los confines de la tierra la oirán; y las naciones de la tierra se lamentarán, y los que hayan reído descubrirán su insensatez.

” ‘Y la calamidad cubrirá al burlador, y el mofador será consumido; y los que se desvelan para obrar iniquidad serán talados y echados al fuego.’ (D. y C. 45:44, 49-50.)

“¡Sí, El vendrá!” (Ezra Taft Benson, “Five Marks of the Divinity of Jesús Christ”, New Era, dic. de 1980, págs. 49-50.)

1. Cristo se aparecerá en Adán-ondi-Ahman (véanse Daniel 7:9-10, 13-14; D. y C. 116).
2. El Salvador se aparecerá en América a los de la Nueva Jerusalén (véanse 3 Nefi 21:23-25; D. y C. 45:66-67).
3. El Salvador se aparecerá a los judíos en Jerusalén (véanse D. y C. 45:48, 51-53; Zacarías 12:10; 14:2-5).
4. El Señor se aparecerá en gloria a toda la humanidad (véanse D. y C. 45:44; 101:23; Mateo 24:30; Isaías 40:5; Apocalipsis 1:7).

El Señor ha dado muchos detalles de su aparición final.
■ “Jesucristo jamás reveló a ningún hombre el tiempo preciso en que El iba a venir. Id y leed las Escrituras, y veréis que no hay nada que especifique la hora exacta en que ha de venir; y todos los que dicen lo contrario son maestros falsos.” (Smith, Enseñanzas, pág. 422.)

■ “El tiempo preciso de la venida de Cristo no se ha dado a conocer al hombre. Al aprender a interpretar las señales de los tiempos, al observar el crecimiento de la obra de Dios entre las naciones y notar el rápido cumplimiento de profecías significativas, podemos percibir cada vez más evidencias del acontecimiento cercano. ‘Mas la hora y el día ningún hombre sabe, ni los ángeles del cielo, ni lo sabrán hasta que él venga.’ [D. y C. 49:7.] Su venida sorprenderá a aquellos que han menospreciado sus amonestaciones, y no se han preocupado por velar. ‘Como ladrón en la noche’ será la venida del día del Señor para los inicuos. [2 Pedro 3:10; 1 Tesalonicenses 5:2.]” (James E. Talmage, Los Artículos de Fe, pág. 399.)

■ “El segundo advenimiento del Hijo de Dios será de una naturaleza totalmente diferente de lo que hasta ahora haya acontecido sobre la faz de la tierra. Este será acompañado de gran poder y gloria, y no va a suceder sólo en un pequeño lugar de la tierra como Palestina, para que lo vean unos pocos, sino que va a ser un acontecimiento para que lo vean todos; toda carne verá la gloria del Señor; cuando El se revele por segunda vez, todo ojo, no solamente los que vivan en ese momento en la carne, en mortalidad sobre la tierra, sino también los muertos, y también los que lo clavaron, aquellos que vivieron mil ochocientos años atrás y participaron de la crueldad de atravesar sus manos y sus pies y su costado, también lo verán en ese momento.” (Orson Pratt, en Journal of Discourses, 18:170.)

■ “En el momento establecido por el Padre, el Hijo del Hombre vendrá entre las nubes de los cielos. Es un día desconocido para nosotros, a principio del séptimo milenio de la existencia temporal de la tierra. Una guerra, como no se ha visto nunca desde el comienzo del tiempo, está en marcha. Todas las naciones se encuentran reunidas en Armagedón.

“Todo está en conmoción. Nunca se ha visto una época como ésta. Los periódicos y diarios del mundo, así como la radio y la televisión, hablan solamente de guerras y desastres, y del miedo que como una espada pende sobre cada cabeza . . .

“Las señales de los cielos son algo nunca visto por el hombre. Hay sangre por todas partes; el fuego y el humo llenan la atmósfera celeste. Nadie ha visto un arco iris este año . . .

“Y arriba de todo ello se encuentran las irritantes palabras de los élderes mormones. Están por todos lados predicando su extraña doctrina, diciendo que la venida del Señor está cerca, y que a menos que el hombre se arrepienta y crea en la veracidad del evangelio será destruido por la intensa brillantez de su llegada.

“En medio de todo esto, mientras suceden estas y miles de cosas similares, de pronto, rápidamente, como surgiendo de la eternidad, ¡El viene! El fuego arde ante El; las tempestades destruyen todo; la tierra tiembla y se tambalea como un borracho. Todo
lo corruptible se consume. El pone su pie en el Monte de los Olivos y lo divide en dos. ¡El Señor ha vuelto y el gran Milenio ha comenzado!” (McConkie, Millennial Messiah, págs. 21-22.)

■ “Cuando el Señor venga en su gloria, en ardiente fuego, este último limpiará la viña y quemará la tierra. En ese día, el calor será tan intenso y la quemazón tan universal que se fundirán los elementos con los que está compuesta la tierra. Las montañas, altas y majestuosas, hechas de roca sólida, se derretirán como la cera y el material fundido correrá hacia los valles que habían estado a sus pies. La tierra misma, tal como se encuentra constituida ahora, se disolverá. Se quemará todo con un calor ardiente. Y de ello saldrá un nuevo cielo y una nueva tierra en la que morarán los justos.” (McConkie, Millennial Messiah, págs. 526-527.)

■ “Hermanos, el gran día del Señor se acerca. Será un día terrible. Los inicuos serán destruidos, y cuando digo los inicuos no me refiero a todas las personas que no pertenecen a la Iglesia Mormona, ya que habrá incontables millones de personas que no son miembros de esta iglesia que serán salvas porque no han llegado a la madurez de la iniquidad. A ellos les enseñaremos el evangelio sempiterno y los llevaremos a Cristo.” (Charles A. Callis, en Conference Report, abril de 1935, pág. 18.)

■ “¿Quiénes son Tos que son de Cristo, las primicias’? [D. y C. 88:98.] Estos son los que resucitaron con El al momento de su resurrección. Son todos los de la ciudad de Enoc, un pueblo justo que primeramente fue transladado y luego obtuvo una completa inmortalidad cuando Cristo se levantó de la tumba. Son todas las personas que vivieron en épocas pasadas y que han roto las ligaduras de la muerte. Son los santos que viven y Dios vivifica con su poder, y son arrebatados para recibir al Señor en el aire. Son los muertos justos que se levantarán en esta, la mañana de la primera resurrección, para recibir una herencia de vida eterna y ser uno con el Señor glorificado. Todos ellos tendrán un patrimonio de exaltación en el nivel más alto del mundo celestial. Todos ellos verán el rostro del Señor en ‘justicia’, porque despertarán a su ‘semejanza’. (Salmos 17:15.)” (McConkie, Millennial Messiah, pág. 636.)

1. Nadie sabe el día ni la hora de la aparición final del Salvador (véanse José Smith—Mateo 40; D. y C. 49:6-7; 133:10-11).
2. La venida del Señor está cerca, y “sorprenderá al mundo como ladrón en la noche” (D. y C. 106:4; véanse también el vers. 5; 1 Tesalonicenses 5:2-4; Mateo 24:42-44).
3. A la venida del Salvador, la tierra temblará y se bamboleará, y los continentes volverán a juntarse (véanse D. y C. 88:87; Apocalipsis 16:18-20; D. y C. 133:22-24).
4. Una trompeta sonará larga y fuertemente para anunciar la aparición final del Salvador (véanse D. y C. 43:18; 29:13; 88:94; 49:23).
5. El velo será quitado de la tierra cuando aparezca el Salvador (véanse D. y C. 88:95; 38:8; 101:23).
6. En la segunda venida el Señor aparecerá ataviado con vestiduras rojas (véanse D. y C. 133:46-48; Isaías 63:2-3; Apocalipsis 19:11-13).
7. Los que se hayan reído y burlado al oír hablar de la venida del Salvador se darán cuenta de su insensatez (véase D. y C. 45:49-50).
8. La segunda venida del Salvador hará que los inicuos lloren, giman, crujan los dientes y deseen que las montañas caigan sobre ellos (véanse D. y C. 29:15; Isaías 2:19, 21; Alma 12:14).
9. La gloria que acompañará la presencia del Salvador consumirá a los inicuos (véanse Nahum 1:5-10; D. y C. 133:41; 5:19).
10. Los santos fieles, tanto vivos como muertos, serán arrebatados para recibir al Cristo en su venida (véanse D. y C. 88:96-98; 45:45; 76:63; 1 Tesalonicenses 4:16-17).
11. El Salvador se aparecerá al mundo en algún momento del principio del séptimo milenio de la existencia temporal de la tierra (véase D. y C. 77:12-13).

—Véase Doctrina del Evangelio Religión 231 y 232


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