Bondad

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“En su búsqueda de gracias divinas, se exhorta a los santos: “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” (Efe. 4:32; D. y C. 4:6; 121:42.) La bondad incluye tener interés en el bienestar de otros y el deseo de ayudar. La persona bondadosa es tierna, benevolente, bien dispuesta y muestra simpatía y humanidad hacia su prójimo.

El Antiguo Testamento hace referencia a la bondad y piedad del Señor. Confirma su amor inmutable; es decir la relación bondadosa, misericordiosa y amorosa que existe entre Dios y los que guardan sus mandamientos. Por ejemplo, los santos que permanezcan en el día de la Segunda Venida “harán memoria de la amorosa bondad de su Señor, y de todo lo que sobre ellos ha conferido de acuerdo con su bondad, y de acuerdo con su amorosa misericordia, para siempre jamás.” (D. y C. 133:52-53; Isa. 63:7-9.)” (Doctrina Mormona Bruce R. McConkie)

“Así como la paciencia es pasiva, la bondad es activa, haciendo algo bueno diariamente. Aunque el Salvador predicó algunos poderosos sermones los que fueron escritos por otras personas, mucho de su tiempo lo ocupó haciendo cosas buenas. Sí Ud. lee cualquiera de los cuatro libros canónigos pensando en esto, se va a sorprender al comprobar cuanto tiempo él ocupó haciendo felices a otras personas, por el solo hecho de hacer algo bueno.

Siendo bondadosos con los hijos de nuestro Padre Celestial es una de las cosas más grandes que uno puede hacer para él. Además la bondad es fácil, y el premio es inmediato.

Dando, es la manera más ideal de recibir. Además de que tiene un premio inmediato es recordado por mucho tiempo por quien recibe esta bondad. Bendiciones vendrán sobre el que da la bondad mucho después de haber recibido su recompensa. Cada uno de nosotros se acuerda del gozo que sentimos cuando alguien nos recuerda por algo bueno que hemos hecho, del cual ni nosotros mismos nos acordamos.
Alegría es el propósito de la vida. Así es que mientras nosotros podamos crear alegría y felicidad para aquellos que nos rodean así de grande será la medida de nuestro triunfo en la vida.

En lo “Más grande del mundo” Henry Drummond escribió:
Prodígalo, (Amor), al pobre donde es fácil; especialmente al rico, quien muy a menudo lo necesita; más aún a nuestros semejantes donde es mas difícil, y para quienes quizás hacemos lo menos posible Hay una diferencia entre tratar de agradar y agradar. Agrada, no pierdas la oportunidad de agradar. Porque ese es el incesante y anónimo triunfo de un verdadero espíritu de amor.

Pasaré por este mundo sólo una vez. Cualquiera cosa buena por lo tanto, que yo pueda hacer o bondad que pueda prodigar a cualquier ser humano, déjenme hacerlo. No me dejan aplazarlo ni descuidarlo porque no pasaré por acá otra vez”.

Esta idea está retratada en un maravilloso poema de un autor desconocido llamado “No pasaré por acá otra vez”.

No muchos de nosotros puede discutir contra los grandes premios a la bondad, pero nuestra gran debilidad es la demora. “Lo haré mañana”, decimos. Pero la bondad es un principio dinámico y activo que se debería de practicar cada día de nuestra vida; y esto es solo posible si no nos consideramos ermitaños sino que nos mezclamos con los hijos de Dios: buenos y malos.

Sam Walter Foss puso esta idea en un maravilloso poema llamado “La Casa a la orilla del camino”.

Esta enseñanza que los hombres deben de amarse los unos a los otros, es tan antigua como el Antiguo Testamento. Moisés dando leyes a los niños de Israel les enseñó lo siguiente:

No verás el Buey de tu hermano o su cordero perdidos y te resistirás de ellos: Precisamente los volverás a tus hermanos… Y si tu hermano no fuere tu vecino o no le conocieres, lo recogerás en tu casa y estarán contigo hasta ¡que tu hermano los busque y se los devolverás. Y así harás de su asno, así harás también de su destino, y lo mismo harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere y tu la hayares: No podrás retraerte de ellos.

Estos actos son actos de bondad.
En Salmos (112:5) tenemos este dicho:

El hombre de bien tiene misericordia, y presta.
Considerando a la buena mujer el autor de Proverbios escribió:

¡Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas… Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. (Proverbios 31:10-26).

Posiblemente la escritura más impresionante dirigiendo nuestra acción hacia la bondad es aquella en que el Salvador describe el juicio final, cuando dijo:

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis: en la cárcel y vinisteis a mí”. (Mateo 25: 34-36).

Esta es la declaración de las variadas maneras de como una persona puede ser bondadosa para con su prójimo. Es por seguro que la buena vida debe incluir los actos que traerán la alabanza de nuestro Señor, y entre ellos están los actos de bondad.” (La vida buena por Harvey Fletcher)


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