Generosidad

  • Generosidad

Envidia es un sentimiento egoísta e inamistoso hacia otros que gozan de cosas, posiciones o de un standard de vida que no es compartido por aquel que siente la envidia. Hay muchas variaciones en la intensidad de la envidia, y ellas se colocan entre un deseo indulgente por lo que otros gozan un odio intenso. Generosidad es todo lo contrario a la envidia en aquel que no tiene algo y que es feliz porque su hermano tiene eso que es deseable. Es la generosidad lo que debemos cultivar si queremos gozar de la Buena Vida.

Sin embargo, desgraciadamente, este tema se puede discutir mejor desde el punto de vista de la envidia.

De los truenos de Sinaí recibimos nuestro primer mandamiento sobre el particular: “No codiciarás. . . ” Job dice lo siguiente: “Es cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia” (Job 5:2). En Proverbios encontramos: “El corazón apacible es vida de la carne; más la envidia es carcoma de los huesos” (Proverbios 14:30), y otra vez, “. . .más ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?” (Proverbios 27:4).

El apóstol Pablo habla en contra de la envidia muy a menudo y la sitúa junto con las bajas pasiones humanas en su lista (ver Rom. 1:29 y 13:9; Gala. 5:19-21, 26). Santiago también habla en contra de la envidia y dice: “… porque donde hay celos y contenciones allí hay perturbaciones y toda obra perversa” (Santiago 3:16) y. “Hermanos no os quejéis unos contra otros para que no seáis condenados. . .” (Santiago 5:9).

La Biblia también nos relata algunas historias de maldad que resultaron de la envidia. Tales como el primer asesinato, la muerte de Abel por Caín, resultó de la envidia (ver Génesis 4:4-8); Saraí envió a Agar al desierto con Ismael por la envidia (ver Génesis 16:5-6). José fue vendido a unos egipcios por envidia (ver Génesis 37:4-11); Saúl se convirtió en el más encarnecido enemigo de David por la envidia (ver I Samuel 18:6-11); los grandes sacerdotes de Jerusalén prefirieron la libertad de Barrabás a la de Jesús porque lo envidiaban (ver Mateo 27:15-18) y Pablo y Bernabé fueron echados de Antioquía por los judíos que les tenían envidia por las grandes multitudes que los seguían mientras ellos predicaban (ver Hechos 13:44-50).

La mayor parte de la persecución de José Smith por los ministros de su tiempo se puede señalar como una falta de generosidad, que era envidia o algo peor.

Los terribles resultados de la envidia no son atribuidos a los antiguos. Nosotros estamos hoy en día constantemente perseguidos por condiciones y acontecimientos que nos tientan a la envidia.

En las actividades de la vida estamos generalmente compitiendo con otras personas. Cuando uno trata de hacer algo bueno, otra persona está haciendo el mismo trabajo y a veces mejor; Si alguien hace un discurso, otra persona vendrá que hará otro mejor. Un estudiante que habiendo trabajado laboriosamente, consigue buenas notas, generalmente encuentra a otro que las ha conseguido mejores. Cuando una dama procura causar sensación con un vestido o sombrero original, alguien, seguramente, aparecerá con algo aún más sensacional. Si un atleta gana una carrera y se convierte en el campeón de ese deporte, tarde o temprano alguien vendrá que será más rápido que él y le quitará el título. Este tipo de cosas suceden en todos los caminos de la vida y la creencia individual de su excelencia en su especialidad será sin duda superada por otra persona mejor.

No lo envidies, porque la envidia es un sentimiento de enfermedad hacia uno de nuestros hermanos de espíritu. Hay en cada una de estas ocasiones la tentación de caer en el más despreciable de los viles estados de ánimo, envidia, y tendremos nuestras almas tan ciegas que no podrán ver ni hacer nada bueno, nada digno. No sólo no estamos contentos nosotros sino que hacemos infelices a todos los que nos rodean. En estas ocasiones debemos fortificarnos contra este indecoroso estado de ánimo, recordando y aun repitiendo las palabras “Amor sin envidia”. Es difícil evitar que pensamientos envidiosos vengan a nuestra mente, pero podemos evitar que se queden allí. Debemos rápidamente cambiar nuestros pensamientos hacia cosas mejores y recordar con qué pagará la bondad, especialmente si esta bondad se muestra a aquellos que han sobrepasado nuestra capacidad. Debemos ser generosos hacia las adquisiciones de los que nos rodean. “No juzguéis para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1).

Como ejemplo, cada año en nuestro trabajo universitario hay un período en que se aumentan los sueldos y se consideran ascensos y unos cuantos se efectúan. Cuán fácil es que un estado envidioso de ánimo se apodera de nosotros cuando vemos que a aquel a quien nosotros consideramos un hombre común y corriente ha recibido un mayor sueldo que nosotros, o cuando fulano de tal que no es más antiguo que nosotros ha sido, ascendido. Para usar otro ejemplo, en una organización, tal o cual persona ha sido nombrado jefe de Departamento, en vez de nosotros. ¿En consecuencia, os enfermáis con este indigno estado de ánimo asociado con la envidia?

Feliz es el hombre que puede vivir la vida sin buscar aventajar a sus compañeros en sueldo, trabajo o posición, y no envidia a aquellos que avanzar.

He tenido experiencia, tanto de empleado como de jefe, y puedo decirles que una persona avanza con más facilidad y en una forma más rápida en estos tres aspectos, si no se encoleriza porque otras personas adelantan más rápidamente que él. Verdaderamente envidia no es parte de la Buena Vida y debemos rehuirla como se rehúyen las cosas malas que se cruzan en nuestro camino hacia la rectitud. Lo único que debemos envidiar y también estimular es un alma grande, rica y generosa sin envidia. (La vida Buena por Harvey Fletcher)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s