Paciencia – Caridad

  • Paciencia – Caridad

“Para poder llenar toda la medida y propósito de nuestra prueba mortal debemos tener paciencia. Esta existencia mortal es la esfera cernidora del Señor, es el tiempo en el que estamos sujetos a pruebas y tribulaciones. Las recompensas futuras están basadas en nuestra paciencia para soportar todas las cosas.

“La paciencia de los santos” consiste en soportar dolores, pruebas y persecuciones (aún hasta la muerte), sin quejas y con ecuanimidad. (Apo. 13:10; 14:12.) El Señor mismo fue quien dijo: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (Lucas 21:19), y cualquiera que rinde toda su alma y ser al Señor debe “volverse como un niño, sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él, tal como un niño se sujeta a su padre (Mosíah 3:19.)

La paciencia involucra también soportar con indulgencia la provocación, tal como lo ilustra el principio celestial, “a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mat. 5:38-42; 3 Ne.12:38-42.) La paciencia en rectitud lleva a la perfección y vida eterna. Así Pablo escribió que “perseverando en bien hacer” los santos “buscan gloria y honra e inmortalidad [y vida eterna]. (Rom. 2:7.) y en nuestros días el Señor manda por revelación: “Continuad en paciencia hasta la perfección” (D. & C. 67:13); “Y buscad siempre la faz del Señor, para que con paciencia podáis ganar vuestras almas, y tendréis vida eterna. (D. & C. 101:38.)” (Doctrina Mormona Bruce R. McConkie)

La palabra paciencia y sus sinónimos “Largo Sufrimiento” y “Paciencia” aparecen muy a menudo en las escrituras, tanto antiguas como modernas y es obvio que esta cualidad en una persona está entre las más importantes de las virtudes cristianas.

Jesús aconsejando a sus discípulos brevemente antes de su crucificción, les dijo: “En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas”. (Lucas 21:19) Este párrafo se encuentra en la nueva versión como sigue: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas”. Esta promesa ha sido reiterada por el Señor en estos últimos días (Doctrinas y Convenios 101:38).

Recordamos que Pablo Apóstol escribió sobre lo mismo: “Caridad… todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). También lo declaró Mormón (ver Moroni 7:45) y lo volvió a repetir José Smith en el Tercer Artículo de Fe.

Enseñando a los Nefitas el Rey Benjamín dio a entender que la paciencia es una cualidad muy del agrado de Dios (ver Mosíah 4:6) y esto fue recalcado por Alma (ver Alma 9:26).

Por lo visto, el Señor a veces pone a prueba la paciencia de sus hijos fieles, su capacidad para soportar (ver Mosíah 23:21) por esto sabemos que esta cualidad personal está considerada por el Señor como de gran importancia y que él premia la paciencia con éxito (ver Alma 26:27). El apóstol Pablo, también dio instrucciones sobre esta manera, cuando escribió lo siguiente a los Santos de Roma: El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en hacer bien, buscan gloria, honra e inmortalidad (Romanos 2:6-7). También a los Santos de Gálatas Pablo escribió: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. (Gálatas 6:9).

La importancia de la tolerancia que incluye la paciencia ha sido muy bien explicada en Eclesiastés (9:11).

“. . . .que ni es de los ligeros la carrera ni la guerra dé los fuertes, ni aún de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor, sino el tiempo y la ocasión acontece a todos”.

Esta declaración a sido sintetizada como sigue: No es de los ligeros la carrera ni de los fuertes la guerra, sino de aquel que persevere hasta el fin.

Todos los que ganan un testimonio del Evangelio deben entender que la paciencia debe ser practicada buscando de la divinidad, de la vida y misión de Jesucristo (ver Alma 32:41-43).

Pero tener paciencia haciendo el bien y hacia el amor a Dios no es la única forma de manifestar esta virtud. La paciencia también se debe practicar hacia nuestro prójimo como parte de nuestra acción de amor (caridad) hacia ellos. Pablo escribió: “También, os rogamos, hermanos…, que seáis sufridos para con todos”. (1 Tesalonicenses 5:14).

La necesidad de ejercitar la paciencia hacia nuestro prójimo ha sido acentuada por los sabios de todos los tiempos. Uno dijo: “Participad de la sublime paciencia del Señor. Sed caritativos. Si Dios puede esperar, ¿por qué nosotros no, siendo que lo tenemos a Él para apoyarnos? Dejad que la paciencia haga su trabajo perfecto y traiga devuelta sus frutos celestiales”. El anciano filósofo Epictetus escribió: “Los dos poderes, que según mi opinión constituyen un hombre sabio son aquellos de tolerar y ser indulgentes”. Miltón escribió: “Ellos también sirven sólo a los que soportan y esperan”.

Carlyle puso este tema en estas bellas palabras:
‘‘Paciencia es la normal actitud del hombre; amor pasivo, amor que espera el comienzo; sin apuro, tranquilo, listo para efectuar su trabajo cuando llegue la ocasión, pero mientras tanto revestido con la capa de un espíritu humilde y callado.

El amor sufre, tolera todo, cree en todo, espera todo. Porque el amor entiende y por eso espera”.

Paciencia es indulgencia hacia las faltas o debilidades de los demás. Es una espera tranquila o expectación y que generalmente no concuerda con la tolerancia mientras que esta última logra que nos endurezcamos a los sufrimientos y a veces sólo que seamos obstinados.

La paciencia se aplica en las cosas pequeñas de la vida, las pequeñas preocupaciones y enojos. Es el mantener la bondad de corazón contra la conducta provocadora de otros. Se aplica también como una fuerza activa demostrando una firmeza constante haciendo el trabajo diario especialmente si este trabajo no es grato y debe hacerse. Esto se ve en la descripción de la vida de un ranchero, según Emerson:

La oficina de un ranchero es precisa e importante, pero uno no debe de tratar de pintarla color de rosa. No se puede hacer bonitas quejas del destino y la gravitación de quienes él es ministro. El representa las necesidades Es la belleza de la gran economía del mundo la que hace su gracia. El se doblega a las órdenes de las estaciones, al tiempo, a los abonos y cosechas así como se doblegan las velas de un barco al viento. El representa el continuo arduo trabajo un año si, un año no, y pocas ganancias. Es una persona calmada, ajustda a la naturaleza y no a los relojes de las ciudades. El absorbe la paz de las estaciones, las plantas y la química. La naturaleza nunca se apura, átomo por átame poco a poco, ella termina su trabajo. La lección que uno ¿prende pescando, bogando, cazando o plantado son las costumbres de la naturaleza: paciencia con las demoras del viento y del sol, demoras de las estaciones, mal tiempo, exceso o falta de agua; paciencia con la lentitud de su pie con la parsimonia de su fuerza con la distancia del mar y tierra que debe atravesar, etc…. El ranchero se amolda a la naturaleza y adquiere abundante paciencia que le pertenece a ella. Calmado, bajo, su regla es que la tierra lo alimentará y lo vestirá; y debe de esperar que la siembra crezca, Emerson, “Farming”).

Un amigo mío me dijo que cuando él comenzó el colegio, gracias a, su entrenamiento en casa, él cursó los dos primeros grados en una semana. El llegó a la casa y le dijo a su mamá que él saldría de ese colegio, haciendo los ocho grados, en menos de un mes. Cuando se dio cuenta que era imposible, él trató de salirse del colegio. Todavía le faltaba aprender lo que era la paciencia.

Adquirimos paciencia observando la naturaleza, sus medios fijos y metódicos de alcanzar sus objetivos. Aquel que necesite una lección de paciencia debe hacer un viaje a una cueva de piedra-lisa. Allí va a ver los maravillosos modelos formados por el agua que cae desde el techo gota a gota. Se demoran siglos en hacerse estos bellos objetos, más la naturaleza avanza constante hacia la meta. Este es el aspecto de la paciencia que tiene que ser el ingrediente de nuestro amor al Señor. Nosotros tenemos nuestras raciones diarias sin ninguna reacción espectacular excepto en ocasiones especiales que son muy de vez en vez y eso, cuando las tenemos. Tenemos enfermedad o pérdida de nuestros seres queridos por la muerte y nuestras mentes se resisten a comprender por qué estas cosas nos suceden a nosotros. Pero debemos acordarnos de la paciencia que mostró nuestro Señor en el huerto de Getsemaní: “. . .Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Lucas 22:42).

Entonces un juicio aún mayor vendrá sobre aquellos que tratan de racionalizar las cosas de este mundo. Referente a esto mismo Emerson escribió:

Nuestros antepasados vinieron al mundo y se fueron a sus tumbas atormentados con el miedo del pecado y del terror del día del Juicio. Estos temores han perdido su fuerza y nuestro tormento ahora es la falta de creencia la incertidumbre de no saber qué es lo que debemos hacer, la desconfianza del valor de lo que hacemos. Emerson, “The Times”.

En otras palabras nuestro entendimiento avanza tan despacio que empezamos a perder la fe en nuestro propósito. Aquí es donde debemos practicar la paciencia. Recordar el milagro del gran número de cosas en la vida que la mente ha comprendido y tener paciente confianza que más luz y verdad y entendimiento vendrán en la eternidad del tiempo para nosotros.

Otra vez, esta actitud es relatada maravillosamente por Emerson en su obra “Educación”. El describe como una profesora debe amar al niño a quien le está enseñando, especialmente con ese ingrediente del amor llamado paciencia y dice:

Ahora la corrección de esta práctica charlatana conviene a la educación la sabiduría de la vida. Deje ese apuro militar y adopte la paz de la naturaleza. Su secreto es paciencia. ¿Sabe Ud. cómo el naturalista aprende los secretos del bosque, de las plantas, de los pájaros, de las bestias, de los reptiles de los peces de los ríos y del mar? Cuando él va al bosque los pájaros se espantan y él no encuentra ninguno cuando él va a la orilla del río el pez y el reptil se alejan nadando y lo dejan solo. Su secreto es paciencia; él se sienta, y se queda quieto; es una estatua, es un palo. Estas criaturas no le dan valor al tiempo y él debe ponerle el precio más bajo al de él. Por fuerza de obstinación, quedándose quieto, el reptil, el pez, el pájaro y las bestias las cuales todas desean volver a sus guaridas empiezan a regresar. Él está quieto si se le acercan, él se queda tan pasivo como la roca en la que está sentado. Pierden el mielo. Tienen curiosidad también acerca de él. Poco a poco la curiosidad vence al miedo y ellos vienen nadando, arrastrándose y volando hacia él; y él todavía está inmóvil, ellos no sólo vuelven a sus guaridas sino a su labor ordinaria y a sus costumbres, se demuestran a él en su atavío diario pero también ofrecen un grado de avance hacia la amistad y buen entendimiento a un bípedo que se comporta tan cortésmente y tan bien. ¿Puede combatir la impaciencia y pasión del niño por medio de su tranquilidad? ¿Puede Ud. no esperarlo, como lo hacen la naturaleza y la providencia? ¿Puede Ud. no guardar para la mente y costumbres de él, y su secreto, la misma curiosidad que le dió a la ardilla, la serpiente, el conejo y la cataraña y el venado?

—Véase La Vida buena por Harvey Fletcher

 


Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s