Cortesía

  • Cortesía, no se comporte indecorosamente

Es mejor que empecemos este tema definiendo la palabra “indecorosamente”. Usado según el título, quiere decir la Cualidad de la acción de la palabra “comportamiento”. Obviamente quiere decir “no decoroso”. En una manera positiva, podemos extractar las palabras de Pablo, como sigue: Caridad… “no es indecorosa”. Nos gustan más las palabras mismas de Pablo, que la extracción, pero esta nos ayuda a comprender el significado. ¿Qué significa comportarse decorosamente?

El diccionario (Webster) dice que para comportarse decorosamente debemos hacerlo “en una manera que agradé y atraiga la vista, ya sea de acuerdo con las aptitudes o conducta, propia y decentemente”. Actuando así, demostramos ser decorosos, respetuosos y tener buenos modales.

Algunos interpretarán la declaración de Pablo para afirmar el antiguo refrán, “Donde fueres, haz lo que vieres”; pero Pablo nunca intentó autorizar las malas acciones. Cada sociedad y grupo cultural tienen un código para guiar a sus miembros. Para que ellos lo guarden, lo vivan, esta es la senda del comportamiento decoroso, con tal que el código esté de acuerdo con el modelo de Aquel que nos creó.

Comportarse indecorosamente es ofender, chocar, disgustar a aquellos que son honestos y que tienen buenos modales. Mostrar cortesía es dar a conocer los buenos modales y los buenos modales consisten en decir las cosas más bondadosas en la forma más bondadosa. La cortesía está frecuentemente relacionada con las cosas pequeñas, cosas de poca importancia. Los buenos modales los llaman a veces “Amor a la ligera”. El gran poeta alemán Goethe, escribió una vez: “Existe la cortesía del corazón; que está aliada con el amor. De esto se desprende la cortesía más pura en el proceder exterior”.

La cortesía es el resultado de la influencia refinadora del Espíritu del Señor. Presupone la presencia de bondad y consideración inherente para consuelo y bienestar de otros. Pedro resumió la doctrina de la iglesia en este sentido cuando dijo simplemente: “Sed amigables. (1 Pedro 3:8.)

Son los aspectos de la cortesía del proceder exterior los que deseamos considerar y estos se pueden agrupar en limpieza, vestuario, habla y proceder social.

Limpieza.
La limpieza debe de conservarse si uno práctica la cortesía con aquellos con quienes estamos asociados. El antiguo dicho “La limpieza está muy cerca de la Divinidad”, abrevia las enseñanzas de los sagrados espíritus sobre la materia. Recordarán Uds. que los escribas y fariseos llegaron hasta donde estaba Jesús y le preguntaron: “¿Por qué los discípulos no siguen la tradición de los ancianos? Ellos no se lavan las manos cuando comen pan”. A esto Jesús dijo, sin defenderlos directamente: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: honra a tu padre y a tu madre… (Mateo 15:1-4).

La regla de limpieza la encontramos en una de las revelaciones de los Últimos Días. Dando instrucciones a los Santos de los Últimos Días, el Señor dijo: “Y hágase todas las cosas con limpieza ante mí”. (Doctrinas y Convenios 42:41).

Brigham Young dio las siguientes instrucciones a las madres acerca de cómo deberían criar a sus hijos: “Enseñadles la limpieza y pureza de cuerpo y los principios de la salvación… (Journal of Discourses 14:221).

Si uno va a practicar la cortesía con sus asociados debe de poner sumo cuidado en la limpieza de su cuerpo y su vestuario y tratar de evitar esas condiciones que les son desagradables a nuestros asociados.

La importancia de la limpieza ha sido recalcada por hombres inteligentes en todos los caminos de la vida. Aquí están algunas de sus declaraciones:

La limpieza de cuerpo fue dictada para que se adelantara la debida reverencia a Dios. (Bacon).

Es tan grande el efecto que produce la limpieza en un hombre, que se extiende aún hacia el estado moral de él. La virtud no reside por muy largo tiempo junto con la inmundicia; y tampoco creo que haya una persona que siendo escrupulosamente limpia, sea un villano (Rumford).

La limpieza se puede recomendar como una señal de buenos modales, como productor de afectos y como lleva la analogía a la pureza de la mete. Como nos presenta en una forma agradable a los demás, nos lo hace más fácil para nosotros (Addison).

Vestuario.
Un vestuario que es apropiado para una ocasión puede no ser apropiado para otras, y el vestuario que es apropiado para un lugar o estación puede ser completamente inapropiado para otros lugares o estaciones.

Sería muy impropio usar traje de baño en la iglesia o vestir un traje sastre en un partido de fútbol o para escalar las montañas. Un buen plan para vestir correctamente es no ser muy llamativo, porque con eso somos descorteses y también ofendemos a otros por causa de nuestro atavío.

Un autor anónimo escribió una vez: “El cuerpo es la corteza del alma, y el vestido es la cáscara de la corteza: pero la cáscara muy a menudo muestra lo que hay adentro”. Benjamín Franklin, el gran filósofo americano del período revolucionario, dijo: “Come para complacerte a ti mismo, más vístete para complacer a los demás”.

Si queremos que los demás nos tomen seriamente, debemos sabernos vestir. Si Cicerón hubiese pronunciado personalmente una de sus oraciones con una frazada sobre los hombros, la mayoría de las personas hubieran reído de la manera en que vestía en vez de escuchar su elocuencia”. (Addison).

“Que tu vestido sea tan costoso como tu bolsa lo permita, pero sin afectación a la hechura; rico, mas no extravagante, porque el traje revela al sujeto. (Hamlet, 1er. Acto, escena III).

El habla
La forma de hablar es muy importante en la materia de la cortesía. Si la voz es moderadamente baja, suave, bien modulada en grado, de elevación e intensidad y las palabras que se dicen están de acuerdo con los ya aceptados estándares lingüísticos, la persona que habla es considerada como una que merece una atención especial. Si, por el contrario, se habla en voz alta, nerviosa y no-modulada, nadie le pondrá atención a esta persona y se le considerará como alguien que no. merece que se le atienda diligentemente, u ofenderá al que le escuche.

Recordaremos cómo Pedro fue clasificado por su discurso. Cuando estaba negando al Cristo, uno de sus acusadores le dijo:

“Verdaderamente tú eres uno de ellos, porque aún tu manera de hablar, te descubre” (Mateo 26:73).

El habla de cada uno de nosotros es como la llave de nuestra identidad, nuestra personalidad o nuestro otro yo. Por lo tanto debemos cultivar los gratos hábitos del buen hablar y todas esas cualidades personales asociadas entre sí.

Las sagradas escrituras están llenas de consejos de cómo debemos hablar. En Eclesiastés se nos dice que hay:

Un tiempo para rendir, y un tiempo para coser; un tiempo para guardar silencio y un tiempo para hablar. (Eclesiastés 3:7).

Nuestro problema consiste en discernir cuando son apropiados todos estos tiempos.

Repetidas veces se nos amenaza en contra del mucho hablar. Por ejemplo:

El hombre cuerdo encubre su saber: mis el corazón de los necios publica la necesidad. (Prov. 12:23

.. .y de la multitud de palabras la voz le. necio.. Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades. . . (Eclesiastés 5:37). Jesús mismo instruyó sobre el particular:
“Más yo os digo que de toda palabra ociosas que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”. (Mateo 12:36-37).

Pedro aconsejó:
… El que quiera amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño. (Pedro 3:10).

El valor de la palabra apropiada es entregada por el autor de proverbios:
Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene. (Prov. 25:11).

Cultivemos pues el arte de hablar bondadosamente con amor en nuestros corazones y nunca midamos nuestras palabras por causa de la política solamente, porque eso sería engaño.

Comportamiento social—Modales.
Emerson, el gran ensayista americano, escribió un ensayo sobre modales. Los siguientes párrafos fueron sacados de esa obra:

Una bonita figura es mejor que una bonita cara; un buen comportamiento es mejor que una buena figura: agrada mucho más que las estatuas o pintura: es d más fino de las finas artes.

Un caballero nunca rehúye; sus ojos siempre miran de frente, y da a entender primero que nada, que él ha sido presentado.

Todo lo que se llama moda y cortesía se humilla a la causa y a la fuente del honor, creador de títulos y dignidades llamado el centro del amor.

Los modales ayudan a facilitar la vida, a deshacerse de los impedimentos y devolver al hombre la energía pura. Ellos nos ayudan en nuestro trato y conversación, así como los Ferrocarriles ayudan al transporte, deshaciéndose de todo lo que obstaculiza el tráfico y dejando sólo la conquista del espacio.

Se ha dicho que “Los modales pertenecen a la moral secundaria” y que “Orgullo, naturaleza enferma y deseo de razonar son los tres grandes orígenes de los malos modales”.

Buen comportamiento social es el arte de hacer que todos aquellos que están ligados a nosotros, se sientan bien, confortables y aceptados. No es poco común en una persona que tenga algún incidente, generalmente un accidente que es muy desagradable, especialmente si el incidente es tomado en forma seria por los que la rodean. En tal caso, si somos corteses, hacemos lo que nos dice Arnold Benne’tt: “Siempre compórtate como si nada hubiera pasado, no importa que es lo que haya pasado”.

No es de muy buena educación tomar una actitud fingida; nuestra conducta debe ser siempre agradable, simple y sin pre-tensión. Esto incluye la idea que los buenos modales cambian según sea el tiempo o el lugar. Shakespeare dio a entender esto cuando hizo hablar a uno de sus personajes en esta forma:

…Aquellos que tienen buenos modales en la Corte, son ridículos en el pueblo, así como el comportamiento en el pueblo es risible en la Corte… (“Como gustes”, Acto 3, Escena 2).

Podemos ser muy mal educados en la mesa si nos adherimos a las costumbres en la mesa de la localidad en la que estamos. Por ejemplo, es socialmente inaceptable sorber la sopa haciendo ruido, en los países como Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países que conservan los modales del oeste; pero en el Oriente esta acción es una expresión complementaria al dueño de casa que la sopa está deliciosa.

Ya hemos discutido sobre el habla, pero esto también puede ser parte de los buenos modales, y Hume dijo:

Una de las más importantes reglas de la buena educación es de ser lo más silencioso con los demás como lo es con uno mismo. Diga poco o nada sobre sí mismo, ya sea bueno, malo o indiferente: nada bueno, porque eso es vanidad; nada malo, porque eso es pretensión mal fundada; nada indiferente porque eso no tiene sentido.

El gran estadista inglés Edmund Burke, tenía esto que decir sobre los modales:
Los modales son más importantes aún que las leyes. De ellos dependen en gran mayoría las leyes. La ley nos puede tocar, aquí allá, una que otra vez. Los modales son los que irritan o calman, corrompen o purifican, alientan o deprimen,

barbarizan o refinan, por medio de una constante, acompasada, uniforme e insensible operación como la del aire que respiramos. Dan toda su forma y color a nuestras vidas. De acuerdo con sus cualidades, ayudan a la moral, los aprovisionan o los destruyen totalmente.

Como seguidores del Evangelio de Jesucristo debemos elegir y practicar esos modales y costumbres sociales que ennoblecen al hombre, lo espiritualizan y lo traen al reino de Dios. Debemos de probar los modales y costumbres por medio de los dos grandes mandamientos.

La vida no es tan corta pero hay tiempo para ser cortés. Cortesía es amor a la sociedad. Es aquellos que hacen hombre y la mujer, un caballero y una dama. Muy a menudo hablamos del diamante sin pulir; queremos decir con esto que hay algo de mucho valor tras un buen comportamiento. No obstante todos amamos y admiramos el diamante pulido. Debemos recordar además que las buenas costumbres como teatro, no es cortesía, porque la cortesía abunda de amor hacia los hombres y las cosas.

Carlyle dijo que no había en toda Europa otro ser que fuera tan caballero como Robert Burns el poeta campesino. Y era porque Burns amaba todas las cosas, la mosca, la margarita y todas las cosas que Dios había creado.

El caballero, en el verdadero sentido de la palabra, no puede hacer nada, indigno de un hombre bien criado. El amor no puede ser descortés. Aún a la persona más mal criada se la puede introducir en la más alta sociedad y puede portarse en una forma cortés si tiene reservado un poquito de amor en su corazón. Si, Pablo escribió algo muy cierto cuando dijo que la cortesía era una de las virtudes cristianas más importantes. (La vida Buena por Harvey Fletcher)


 

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