Apostasía

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Desde Adán hasta el presente, toda la historia del mundo ha sido de periódicos ejemplos de personal o grupal apostasía una y otra vez.

El Señor dio a Adán el evangelio verdadero y el gobierno verdadero, así todas las cosas pertenecientes a esta esfera mortal podían ser ordenadas y regidas en armonía con el orden de los cielos. La apostaría consiste en el abandono y renunciamiento de estas verdades principales, y todo aquello que no cree y asiente con ella, está en condición apóstata, ya sea que se desvíe de la verdad o que hereden sus falsos conceptos de sus padres apóstatas.

Los apóstatas fueron barridos de la faz de la tierra durante el diluvio en épocas de Noé, pero de inmediato el proceso de apostaría comenzó nuevamente, y pronto hubieron individuos, grupos, pueblos, naciones y religiones apóstatas. Los procedimientos del Señor para con los hombres, han sido siempre designados para guardar la fe de la traición de la Apostaría y alentar a aquellos que no tienen la plenitud de la verdad a ir hacia la luz y cosechar las bendiciones de la obediencia.

Las bendiciones han sido aplicadas siempre de conformidad con los principios de verdad, mientras que las maldiciones han sido el fruto de la apostaría.

La dispersión de Israel por ejemplo, tuvo lugar porque aquel pueblo abandonó a su Dios y a los principios de verdad que él les había revelado. (Jer. 16:20-21)

En el meridiano de los tiempos, nuestro Señor restauró personalmente su evangelio y a través del ministerio de sus apostólicos testigos, ofreció sus verdades de salvación a todos los hombres (Marcos 1:14-15; 16:14-18.) Sin embargo, él no restauró el orden verdadero en los gobiernos políticos, eso fue reservado para una futura era del milenio (Hechos 1:6-8) Consecuentemente los hombres quedaron sujetos a los gobiernos de hombres, pero tuvieron la oportunidad de aceptar las verdades salvadoras de la religión pura. La gran
apostasía que es de importancia y que concierne a los hombres de esta época, es la que tuvo lugar cuando los hombres se apartaron del cristianismo puro, ése que fue restaurado en el meridiano de los tiempos.

Esta apostasía universal comenzó en los días de los antiguos apóstoles (2 Pedro 2:1-2); y fue conocido y predicho por ellos. Pablo escribió específicamente que la segunda venida no sería hasta que esta gran caída tuviera lugar (2 Tesalonicenses 2:1-12). Él advirtió sobre “los tiempos peligrosos” que vendrían “en los postreros días”; tiempos cuando los hombres tendrían “apariencia de piedad” pero negarían “la eficacia de ella”; tiempos en que estarían “siempre aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:1-7); tiempo en los cuales, ellos, se apartarán “de la verdad… a las fábulas” (2 Timoteo 4:1-4). Nuestro Señor predijo las perplejidades, calamidades e iniquidad apóstata de esos mismos días (Mat. 24; Marc. 13; Luc. 21). Con la pérdida del evangelio, las naciones de la tierra cayeron en una eclipse moral, llamada el Oscurantismo. La Apostaría fue universal. “Tinieblas cubren la tierra, y oscuridad la mente del pueblo, y toda carne se ha corrompido delante de mi faz”, (D. y C. 112:23) y esta oscuridad prevalece aún, excepto entre aquellos que han tenido el conocimiento del evangelio restaurado (Doctrina de Salvación, vol. 3, págs. 249-305).

Ninguna descripción mejor de las condiciones de las falsas iglesias en los últimos días, que las encontradas en los registros de los profetas nefitas. Nefi dijo: “en los últimos días, o en los días de los gentiles, -sí, he aquí que todas las naciones de los gentiles, y también los judíos, tanto los que vengan a esta tierra como los que se hallen sobre otras tierras, si, sobre todas las tierras del mundo, he aquí, estarán ebrios de iniquidad y de toda clase de abominaciones.” (2 Nefi 27:1). Él habló en detalle de las muchas iglesias; de su orgullo, de sus conocimientos mundanos y su negación de los milagros, de sus envidias y contiendas y malicia, de las secretas combinaciones del demonio, que cometen asesinatos e iniquidades, de sus supercherías sacerdotales e iniquidades (2 Nefi 26:20-29); y de los sacerdotes que “enseñarán con su conocimiento y negarán el Espíritu Santo, el cual inspira a hablar”; y de sus “falsas, vanas y locas doctrinas” (2 Nefi 28).

Moroni describe la horrible apostaría que prevalecería en los días de la venida del Libro de Mormón. Ese libro “vendrá en un día” él dijo, “en que se negará el poder de Dios; y las iglesias se habrán corrompido y enaltecido por el orgullo de sus corazones; si, en un día en que los directores y maestros de las iglesias se envanecerán con el orgullo de sus corazones, hasta el grado de envidiar a aquellos que pertenecen a sus iglesias… Sí, vendrá en un día en que habrá grandes corrupciones sobre la superficie de la tierra; habrá asesinatos y robos y mentiras y engaños, y fornicaciones, y toda clase de abominaciones; cuando habrá muchos que dirán: Haz esto, o haz aquello, y no importa, porque en el postrer día el Señor sostendrá al que tal hiciere. Pero ¡hay de tales, porque se hallan en la hiel de amargura, y en los lazos de la iniquidad! Sí, vendrá en un día en que se habrán establecido iglesias que dirán: Venid a mí, y por vuestro dinero seréis perdonados de vuestros pecados.

“¡Oh pueblo inicuo y perverso y obstinado! ¿Porqué os habéis edificado iglesias para obtener lucro? ¿Porqué habéis tergiversado, la santa palabra de Dios, para traerla condenación sobre vuestras almas?…Vuestras iglesias, sí, sin excepción se han corrompido a causa del orgullo de vuestros corazones. Porque he aquí, amáis el dinero y vuestros bienes y vuestros costosos vestidos y el adorno de vuestras iglesias, más de lo que amáis a los pobres y los necesitados, los enfermos y los afligidos. ¡Oh vosotros corruptos, vosotros hipócritas, vosotros maestros, que os vendéis por lo que se corrompe! ¿Por qué habéis mancillado la Santa Iglesia de Dios? ¿Por qué os avergonzáis de tomar sobre vosotros el nombre de Cristo? ¿Por qué será que por motivo de la alabanza del mundo no consideráis que es mayor el valor de una felicidad sin fin que esa miseria que jamás termina? ¿Por qué os adornáis con lo que no tiene vida, y sin embargo, permitís que el hambriento y el necesitado y el desnudo y el enfermo y el afligido pasen a vuestro lado sin hacerles caso? Sí, ¿Por qué formáis vuestras abominaciones secretas para obtener lucro y dais lugar a que las viudas y también los huérfanos lloren ante el Señor y también que la sangre de sus padres y sus maridos pida al Señor, desde el suelo, venganza sobre vuestra cabeza? (Mormón 8: 28-41.)

Por la amplitud con que los placeres mundanos, falsa doctrina e iniquidad son encontradas entre los santos, ellos también participan del espíritu de la gran apostasía. Hablando de los hombres en los últimos días Nefi dijo: ” Todos se han extraviado, salvo unos pocos que son los humildes discípulos de Cristo; sin embargo son guiados de tal manera, que a menudo yerran porque son enseñados por los preceptos de los hombres”(2Nefi 28:14.) Continúa: que si los miembros de la iglesia creen en falsas doctrinas, si aceptan falsas teorías educacionales; si ellos caen en las prácticas y abominaciones de los sectarios; si ellos usan té, café, tabaco, o licor; si fallan en pagar diezmos honestos si se encuentran faltos de las unciones del Señor; si juegan cartas; si hacen algo contrario a las normas de rectitud personal requeridas por el Evangelio, entonces a este punto ellos están en personal apostaría y necesitan arrepentirse.

Dado que la verdad está siempre en armonía con si misma y todos los verdaderos santos “hablan la misma cosa”, no tienen “divisiones” entre ellos y son “perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer” (1 Corintios 7: 10-13), resulta que donde hay divisiones y contención está presente la apostasía.

Si las iglesias modernas no concuerdan con el modelo del Nuevo Testamento de la Iglesia Verdadera, entonces las organizaciones disímiles son apóstatas. Es una simple prueba de autenticidad, puede ser hecha a cualquier Iglesia que (de acuerdo al modelo del Nuevo Testamento) tenga alguna combinación de los nombres de Cristo como su nombre ¿Dónde hay una Iglesia proclamando tener el sacerdocio de Aarón y el de Melquisedec establecido como en el nuevo Testamento? ¿Dónde hay apóstoles, profetas, setentas y todos los oficiales designados en la Iglesia de nuestro Señor? ¿Dónde encontramos todas las ordenanzas del Evangelio, entre otras bautismo por…los muertos, imposición de manos por el don del Espíritu Santo, y la administración a los enfermos?

¿Dónde se enseña la verdadera Doctrina del Nuevo Testamento; que el plan de salvación consiste en fe, arrepentimiento, bautismo, obtención del Espíritu Santo, y perseverancia en buenas obras hasta el fin; que hay grados de gloria en los mundos eternos; que el Evangelio es predicado en el mundo espiritual; que iba a haber una apostaría universal seguida de una era de restauración; que el evangelio iba a retornar a la tierra por administración de ángeles; que Israel iba a ser congregado en un tiempo posterior a la época del Nuevo Testamento y así en adelante? Y por sobre todo, donde están los dones del Espíritu, las señales, visiones, milagros y obras maravillosas, que sin hacer acepción de personas, ” seguirán a los que creen”? (Marcos 16: 17.)

Para aquellos que son sinceros y honestos en su búsqueda no es difícil descubrir si ha habido una apostaría universal y si es así, dónde está hoy la verdad.

— Véase Doctrina Mormona Bruce R. McConkie


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