El origen del hombre

  • El origen del hombre

Por regla general se estudia al hombre en su estado de existencia terrenal o actual únicamente. Esta perspectiva nos da un concepto falso del hombre, porque si lo consideramos como ser humano que existe sobre esta tierra solamente unos cuantos años, es igual que si estudiáramos una mariposa, examinando-solamente las contadas horas de su vida dentro de su capullo. Para determinar la verdad acerca del hombre se requiere una perspectiva mucho más extensa, y ésta es la que nos da el evangelio.

Aunque algunos grandes pensadores y poetas han razonado que la existencia del hombre no comenzó con la vida terrenal, nadie recuerda su existencia preterrenal. La información que sobre esta existencia logremos debe venir de otra fuente, y nosotros la tenemos. Se han abierto los cielos y Dios nos ha hecho saber acerca de nuestra existencia preterrenal.

La tierra tuvo una creación espiritual anterior a la física

Dios le reveló a José Smith la versión correcta de la narración que Moisés dejó escrita sobre la creación del mundo. En ella se nos aclara que la tierra fue creada espíritualmente antes de existir físicamente, y nos es dicho que el Señor formó toda planta del campo antes que fuese colocada en la tierra.

La versión de referencia comienza con estas palabras: “Así se terminaron el cielo y la tierra con todas sus huestes.”(Moisés 3:1) Es decir, quedó completa la creación física. Por medio de una interpolación, la narración explica entonces que se habían formado todas las cosas espiritualmente antes de su creación física:

“He aquí te digo que éstos son los orígenes del cielo y de la tierra, cuando fueron creados el día que yo Dios el Señor, hice el cielo y la tierra;

“Y toda planta del campo antes que se hallase sobre la tierra, y toda hierba del campo antes que creciese. Porque yo, Dios el Señor, crié espiritualmente todas las cosas de que he hablado, antes que existiesen físicamente sobre la faz de la tierra. (Moisés 3:4,5)

Aun cuando menos explícita, la narración bíblica da a entender la misma cosa. Después de relatar la creación física de la tierra, hallamos estas palabras:

“Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra.” (Génesis 2:5)

De lo anterior podemos inferir que las plantas y la hierba del campo fueron creadas éspiritualmente antes que existieran o crecieran físicamente sobre la tierra.

El hombre fue organizado éspiritualmente antes de ser creado físicamente

También el hombre existió como espíritu organizado antes de ser creado físicamente. La narración de Moisés sigue diciendo:

“Y yo, Dios el Señor, había creado a todos los hijos de los hombres; y no había hombre todavía para que labrase la tierra, porque los había creado en el cielo; y aún no había carne sobre la tierra, ni en el agua ni en el aire.” (Moisés 3:5)

Esto nos hace saber que todas las huestes de los cielos y de la tierra fueron terminados, es decir, creados u organizados en el espíritu; y permanecieron en el cielo hasta que la tierra estuvo en condición de recibirlos. (Man, His Origin, and Destiny, por José Fielding Srnith, pág. 285).

Al continuar el relato anterior, se pone de relieve la creación espiritual del hombre:

“Y yo, Dios el Señor, formé al hombre del polvo de la tierra y soplé en sus narices el aliento de vida; y el hombre fue alma viviente, la primera carne sobre la tierra, también el primer hombre; sin embargo, todas las cosas fueran creadas previamente, pero fueron creadas éspiritualmente y se hicieron conforme a mi palabra.”(Moisés 3:7)

La visión de Abraham concerniente a la vida preterrenal del hombre

Una visión concedida al profeta Abraham confirma por completo este conocimiento revelado por conducto de Moisés. En ella se nos da información detallada acerca del hombre antes que naciera en la carne, ya que le fueron mostradas al profeta las entidades organizadas e individuales que él llama espíritus, los cuales existieron antes que el mundo fuese. El testimonio de Abraham declara lo siguiente:

”Estos dos hechos existen: Hay dos espíritus, y uno es más inteligente que el otro; habrá otro más inteligente que ellos; yo soy el Señor tu Dios, soy más inteligente que todos ellos. . .

“Yo habito en medio de todos ellos . . . pues reino arriba en los cielos y abajo en la tierra . . . sobre todas las inteligencias que tus ojos han visto desde el principio; en el principio descendí en medio de todas las inteligencias que tú has visto.

“Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que el mundo fuese; y entre todas estas había muchas de las nobles y grandes;

“Y Dios vio estas almas, y eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A éstos haré mis gobernantes—pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos—y él me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos, fuiste escogido antes de nacer.

“Y estaba entre ellos uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se hallaban con él: Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos estos materiales y haremos una tierra en donde éstos puedan morar.”(Abraham 3:19-24)

La anterior declaración es la más detallada que jamás se ha hecho acerca de la existencia preterrenal del hombre. Le fueron mostrados a Abraham innumerables e identificables personajes de espíritu, algunos de los cuales para entonces ya habían progresado más que otros, y fueron calificados de ser nobles y grandes, Estos habrían de ser los principales al nacer, y uno de ellos era semejante a Dios y “más inteligente que todos ellos”. (Abraham 3:19)

Por medio de esta información adicional podemos entender mejor las exposiciones bíblicas, como la afirmación mosaica de que el Señor estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel mucho antes que este evistierá.(Deut. 32:7-9) Esta determinación se debe haber tomado antes que Israel y las demás naciones se encontrasen sobre la tierra.

El apóstol Pablo declaró que Dios había “prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”;(Hech. 17:26) y esto indica que en una época predeterminada el hombre se estuvo preparando de varias maneras para su nacimiento.

El testimonio de Jeremías

Parece que el profeta Jeremías no estaba muy dispuesto a aceptar una misión del Señor. Con extremada modestia quiso disculparse por su falta de palabras, y se desacreditó generalmente.(Jer. 1:6) Para infundirle ánimo y fortalecer a su nuevo profeta, el Señor le reveló una. gran verdad acerca de sí mismo.

“Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

“Antes que te formases en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, y te di por profeta a las naciones.(Jer. 1:45)

De esta manera se le hizo ver a Jeremías que había sido preparado para su misión actual en una existencia preterrenal, y que allí había sido ordenado para determinada responsabilidad en la carne.

El profeta Alma nos dice que el principio aplicado a Jeremías es para todos los hombres. Por cierto, enseñó que todos los que reciben el Sacerdocio de Melquisedec fueron preordinados para ello en una existencia anterior: “Y ésta es la manera conforme a la cual fueron ordenados: De acuerdo con la presciencia de Dios, fueron llamados y preparados desde la fundación del mundo por causa de su gran fe y buenas obras.”(Alma 13:13)

En la época del Nuevo Testamento Pedro, el apóstol principal, se refiere a este concepto y añade la idea de que las características con que nacemos son como una compensación que recibimos por Jo que efectuamos en un estado preexistente, diciendo que algunos son “elegidos según la presciencia de Dios”.(1Pedro 1:2)

La forma del espíritu es semejante a la de su creación física

En cuanto a forma o apariencia, el espíritu es semejante a la de su forma o apariencia física. Así es con cada forma particular de vida. El profeta José Smith explica este principio, diciendo: “Siendo lo espiritual a semejanza de lo. temporal, y lo temporal a semejanza de lo espiritual; el espíritu del hombre es a semejanza de su persona, así como también el espíritu de las bestias y toda criatura que Dios ha creado.”(D. y C. 77:2) De manera que en la vida preterrenal nuestra apariencia era más o menos como la que tenemos ahora en la carne; y según esto, Jesús era una persona distinguible—semejante en su apariencia al cuerpo que había de tomar sobre sí—cuando se aparecía a los profetas antes de la época cristiana.(Éter 3:5-16)

El hombre es un ser que existe por sí mismo

Tal vez la verdad más significativa acerca del hombre, con relación a su. existencia preterrenal, es que no fue creado ni hecho; es decir, su nacimiento en la carne no fue su principio. Este hecho, sin embargo, es sólo parte del significado de este nuevo conocimiento acerca del hombre; el resto de la verdad es que jamás fue creado, sino que siempre ha existido. La revelación moderna nos declara: “Porque el hombre es espíritu. Los elementos son eternos”;(D. y C. 99:33) y además: “No” hay tal cosa como materia inmaterial. Todo espíritu es materia.”(D. y C. 131:7)

No puede interpretarse equívoca mente esta importante verdad que dice claramente: “El hombre fue también en el principio con Dios. La inteligencia, o la luz de la verdad no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser.”(D. y C.93:29)

El nacimiento no constituye el principio del hombre. Su existencia como entidad consciente en una vida preterrenal, como la vio Abraham en visión, tampoco fue su origen. De hecho, no tiene principio. En un sermón inspirado, el profeta José Smith dijo lo siguiente acerca de la inmortalidad del hombre:

“Decimos que Dios mismo es un Ser que existe por sí … es correcto pero . . . ¿quién os dijo que el hombre no existió en igual manera, de acuerdo con los mismos principios ? El hombre efectivamente existe de acuerdo con los mismos principios. Dios preparó un tabernáculo o cuerpo y puso un espíritu dentro de él y se tornó en alma viviente. [Refiriéndose a la Biblia] … No dice que Dios creó el espíritu del hombre. . . .

“La mente o inteligencia que el hombre posee es coigual [coeterna] con Dios. . . . Estoy hablando de la inmortalidad del hombre. ¿Sería lógico decir que la inteligencia de los espíritus es inmortal, y sin embargo, que tuvo un principio? La inteligencia de los espíritus no tuvo principio, ni tendrá fin. Esto es buen razonamiento. Lo que tiene principio puede tener fin. Nunca hubo tiempo en que no haya habido espíritus, porque ellos y nuestro Padre Celestial son co-iguales [es decir, coeternos] . . .

“La inteligencia es eterna y existe sobre un principio que es existente por sí mismo. Es un espíritu de eternidad en eternidad, y nada tiene de creado. . . .

“Los primeros principios, en lo que al hombre atañe, existen por sí mismos. Dios, hallándose en medio de espíritus y gloria, porque era más inteligente, consideró propio instituir leyes por medio de las cuales los demás podrían tener el privilegio de avanzar como El.”(Enseñanzas del Profeta José Srnith, págs. 436, 439)

Inteligencias y espíritus

El profeta José Smith, como Abraham lo hizo antes de él, usó la palabra inteligencias como sinónimo de espíritus. Las Escrituras emplean ambos términos al referirse al atributo de la existencia independiente de la substancia en cuestión. (D. y C. 93:29; 131:7, 8)

Abraham se refiere a “las inteligencias que fueron organizadas antes que el mundo fuese”(Abraham 3:22) porque aparentemente eran inteligencias en forma organizada. Los espíritus nacieron de la inteligencia, o inteligencias, o elemento espiritual.

“Abraham usó la palabra inteligencia al referirse a los hijos espirituales del Padre Eterno. La inteligencia o el elemento espiritual se convirtió en inteligencias después que los espíritus nacieron como entidades individuales. El uso de este término da a entender tanto el elemento primordial del cual fue creada la progenie espiritual, como su capacidad heredada o inherente para aumentar en gracia, conocimiento, poder, e inteligencia.”(Mormon Doctrine, por Bruce R. McConkie, págs. 354, 355). “Hablando literalmente, la expresión nacimiento espiritual se refiere al nacimiento del espíritu en la preexistencia. Los espíritus efectivamente nacieron como progenie de un Padre Celestial, Varón glorificado y exaltado.”(D. y C. 31:1-4; 132:19-24, 29-32)

En cuanto al estado de la entidad, substancia de espíritu o inteligencia, antes de ser engendrada por nuestro Padre y Dios en una existencia preterrenal, este asunto es uno acerca del cual no.tenemos un entendimiento completo. Sin embargo, los profetas han explicado claramente que esta inteligencia existe eternamente y por tanto, no es creada.

El Eterno Padre Celestial formó o engendró espíritus o inteligencias de una substancia espiritual llamada inteligencia o inteligencias. Brigham Young lo explicó de esta manera: “Todas las cosas fueron creadas espiritualmente primero; el Padre efectivamente engendró a los espíritus, y nacieron y vivieron con El.”(Journal of Discourses, tomo 4, pág. 218)

El espíritu del hombre

De manera que llegamos a creer, como lo expresó el profeta José: “El espíritu del hombre no es un ser creado; existió desde la eternidad, y existirá hasta la eternidad.” Esta verdad acerca del hombre surte un profundo efecto en nuestro concepto de él. Su identidad básica no fue creada, ni aun por Dios, sino más bien existe igual que Dios, de acuerdo con principios seinejantes que existen por sí mismos.

El hombre es producto del mismo sistema u orden de cosas que nuestro Padre Celestial. Es decir, Dios y el hombre son de la misma raza; en nuestra vida preterrenal,’ como lo expresó el apóstol Pablo en el Areópago, fuimos “linaje de Dios”.(Hech. 17:26)

Basado en la frase autoritativa, “Dios me lo ha dicho”, José Smith declaró que cualquiera otra idea respecto del principio del hombre “rebaja al hombre según mi concepto”.(Enseñanzas del Profeta José Srnith, pág. 436) Ciertamente su explicación del origen del hombre cubre su comienzo con dignidad.

En nuestro descubrimiento de la verdad acerca de Dios exa- minamos varios de los atributos de su carácter expresados por los profetas. El hombre heredó parte de la naturaleza divina de su Padre. Por ejemplo, el hombre tuvo el Espíritu de verdad en su existencia preterrenal, igual que nuestro Señor, el Primogénito. Está escrito: “Yo estuve en el principio con el Padre, y soy el Primogénito. . . . Vosotros también estuvisteis en el principio con el Padre; lo que es Espíritu, aun el Espíritu de verdad.”(D. y C. 93:21,23) De manera que en el principio, de que aquí se habla, el hombre fue de la misma substancia que Dios.

Esta discusión se ha referido al origen del hombre. Los detalles de las actividades del hombre durante este período, hasta donde se nos han revelado, quedan explicados en otra parte.

Contemplando el noble e infinito principio y existencia del hombre, uno empieza a comprender que el verdadero estado del hombre es mucho más elevado de lo que nuestros conceptos nos permiten suponer.

De manera que el Señor y sus siervos han contestado la pregunta que El hizo: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber si tienes inteligencia. . . . Cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban los hijos de Dios.”(Job 38:4, 7)

Véase Dios y el hombre Oscar W. McConkie, hijo


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