Doctrina de Salvación II

 DOCTRINA DE SALVACIÓN
TOMO  II

Sermones y escritos de Joseph Fielding Smith Compilación de Bruce R. McConkie

I N D I C E

  1. Salvación
  2. Los grados de gloria
  3. Exaltación
  4. Matrimonio celestial
  5. Pecados contra el convenio matrimonial
  6. Elías: Hombre y profeta
  7. Elías el Profeta: Su misión y poder para sellar
  8. Salvación universal
  9. Salvación para los muertos
  10. Salvación para los que aun viven
  11. Llevar registros es una ley divina
  12. La vida espiritual y la muerte
  13. La ley de construir templos
  14. La ley de la resurrección
  15. La salvación y la resurrección
  16. Fe para alcanzar la salvación
  17. El bautismo y la salvación
  18. La Santa Cena y la salvación

CAPÍTULO 1

 SALVACIÓN

 EL PLAN DE SALVACIÓN

LAS VERDADES DE LA SALVACIÓN FÁCILMENTE COM­PRENDIDAS. La salvación debe ser un tema supremo en la mente de todos los hombres. Es, sin duda, el tema más importante que posiblemente pueda ser considerado, y aun así hay tan pocos que suelen prestar alguna atención a este tema grande e importante, de acuerdo con la aplicación que pueda tener en su vida.1

Toda la verdad relacionada con el plan de salvación es razonable y comprensible. Cuando menos puede ser comprendida por aquellos que confían en el Señor y se colocan en actitud de recibir la revelación que El pueda darles. El Señor no deja que los hombres descubran la verdad sin alguna guía. Nunca ha realizado alguien una obra importante para la salvación de las personas, sin antes enviar primero entre ellas a sus testigos especialmente comisionados, que tienen el poder de hablar con autoridad y conocimiento de las cosas de las que testifican.2

TAREAS ENCAMINADAS A LA SALVACIÓN EN LA PREEXISTENCIA. Teníamos una existencia antes de venir a este mundo. Vivíamos en el espíritu y estábamos en la presencia de nuestro Padre Celestial, quien es el Padre de los espíritus de todos los hombres; y allí andábamos por vista, no por fe porque estábamos en su presencia.

A fin de que pudiéramos recibir una plenitud de bendiciones y oportunidades y llegar a ser semejantes a nuestro Padre, fue necesario que pasáramos a través de la probación mortal. En consecuencia, fue preparada esta tierra, y fuimos enviados aquí para recibir un cuerpo de carne y hueso y ser vivificados por la sangre, y participar de todas las vicisitudes de la vida tal como las encontramos aquí en esta tierra, para que podamos, mediante la obediencia a los principios del evangelio, distinguir el bien del mal.

Es necesario que tengamos el privilegio de sufrir tentaciones, y experimentar dolor, tribulación, y gozo; y, si somos fieles, pasar a nuestra exaltación y convertirnos en los hijos e hijas de Dios, habiendo ganado el conocimiento, la sabiduría y la comprensión en esta vida mortal que no podría haberse obtenido de otra manera. Es por eso que hemos venido aquí.

Tomamos estos cuerpos mortales; nos fueron dados debido a nuestra obediencia en el mundo anterior a éste, cuando morábamos en el espíritu y en la presencia de Dios. Y ahora estamos sufriendo las penas así como los placeres de la carne.3

EL LIBRE ALBEDRIO ES ESENCIAL PARA LA SALVACIÓN. Somos tentados, pero el Señor nunca tuvo la intención de que sucumbiéramos y pecáramos, y cayéramos, y perdiéramos el galardón que de otra manera sería nuestro. El sabía que bajo ninguna otra condición sino sólo mediante nuestro libre albedrío y las oportunidades que vendrían a nosotros en esta vida al distinguir el bien del mal, cuando no anduviésemos más por vista sino por fe, que podríamos estar capacitados para regresar a su presencia y ser merecedores de la exaltación. Sin el libre albedrío valdríamos muy poco, y el Señor nos lo otorgó para que pudiéramos actuar por nosotros mismos —para elegir el bien, o para elegir el mal si así deseábamos— con el entendimiento de que cosecharíamos el galardón de nuestras obras en esta vida. Aquellos que hagan el bien saldrán en la resurrección de los justos y recibirán un grado de exaltación en su reino, mientras que aquellos que hacen el mal saldrán también en la resurrección, pero a una resurrección de condenación.4

LAS LEYES DE SALVACIÓN REVELADAS DESDE EL PRINCIPIO. No ignoramos las cosas de Dios, porque se nos han dado a conocer desde los días de Adán hasta ahora y están registradas en las Sagradas Escrituras. Mensajeros de la presencia de Dios han sido enviados a la tierra desde el principio para establecer en el corazón de los hombres y revelarles todo lo que es esencial para su salvación. Si alguno de entre nosotros ignora estas cosas, es debido a una premeditada rebeldía.

El Hijo de Dios mismo vino a la tierra como ejemplo para mostrarnos el camino a la vida eterna, y El estaba libre de todo pecado. Nosotros no podemos justificarnos por la violación de las leyes de Dios a causa de la ignorancia. Con todos estos mandamientos ante nosotros, somos agentes moralmente responsables con el Altísimo y bajo el compromiso de ser obedientes.5

TÉRMINOS Y CONDICIONES DEL PLAN DE SALVACIÓN. Los principios primarios y fundamentales de este plan de salvación son:

1.- Fe en Dios el Padre, en su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo. Debemos aceptarlos como la autoridad presidente en los cielos, quienes gobiernan y controlan todas las cosas, quienes son todopoderosos, justos y verídicos.

2.- Debemos aceptar la expiación infinita de Cristo, con la firme convicción de que El es el Redentor del mundo, tanto de la transgresión de Adán como de nuestros pecados individuales si nos arrepentimos.

3.- Debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados, entregando nuestro corazón a Dios con la firme intención de servirle.

4.- Debemos ser bautizados en el agua para la remisión de nuestros pecados, por uno que haya sido llamado de Dios y tenga la autoridad divina para administrar las ordenanzas del evangelio.

5.- Debemos recibir por la imposición de manos sobre nuestra cabeza, de aquellos que tienen autoridad y mediante sus ministraciones, el bautismo del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad y profecía que nos guía a toda verdad.

6.- Debemos estar dispuestos a servir al Señor con todo nuestro corazón, mente y fuerza, y guardar sus mandamientos aun hasta el fin.

Sobre estas leyes se basa la salvación, y las bendiciones prometidas son para todos los hombres. Estas condiciones no son severas ni penosas, y están dentro del alcance del más débil de los débiles sí tan sólo ponen su confianza en el Redentor.

Todos los que se arrepienten y obedecen estas leyes, serán redimidos y salvos de los pecados del mundo; pero aquellos que las rechazan y no se arrepienten tendrán que sufrir por sus propios pecados.6

INGRATITUD POR EL PLAN DE SALVACIÓN. Pienso que la ingratitud es el más predominante de todos los pecados, y uno de los más grandes, porque toda alma que rehuse permanecer en la verdad, que no quiera andar en la luz y comprensión de los mandamientos que Jesucristo nos ha dado, es desagradecida. El vino y dio su vida para redimirnos de la transgresión. Fue clavado a una cruz y derramada su sangre. ¿Para qué? Para que pudiéramos vivir y recibir la remisión de nuestros pecados, para que, mediante la obediencia a los principios del evangelio, pudiéramos volver a la presencia de Dios el Padre y de El, su Hijo Jesucristo.7

INMORTALIDAD Y VIDA ETERNA

DIFERENCIA ENTRE LA INMORTALIDAD Y LA VIDA ETERNA. La inmortalidad y la vida eterna son dos cosas separadas, una distinta de la otra. Todo hombre recibirá la inmortalidad, ya sea bueno, malo o indiferente, porque la resurrección de la muerte vendrá a todos.

La vida eterna es algo que se añade. Ninguno recibirá la vida eterna salvo aquellos que guardan los mandamientos del Señor, consiguiendo así el derecho de entrar a su presencia. Cuando el Señor dice: “estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”8, significa que habrá muy pocos de los hijos de los hombres que probarán en esta vida ser dignos de retornar y morar en su presencia. ¡Esa es la vida eterna!, morar en la presencia del Padre y recibir de El la exaltación. El no quiso decir que aquellos que pasan por la puerta estrecha, y por el camino angosto, eran los que serían levantados de los muertos.

Con gusto daría el Señor vida eterna a todos; pero puesto que esa bendición sólo puede venir por merecimiento, es decir, mediante el fiel cumplimiento del deber, únicamente aquellos que son dignos la recibirán.

LOS REINOS SUPERIORES MINISTRAN A LOS INFERIORES. Sin embargo, mediante su rica misericordia, el Señor hará por todos lo mejor que pueda y, por tanto, nos dará un lugar en alguna parte — si no es dentro de las puertas de la Santa Ciudad, entonces será fuera de ellas9—, donde aquellos que no tienen derecho a la plenitud de las bendiciones puedan ser ministrados por aquellos que poseen una gloria mayor. Porque leemos también aquí en esta visión, donde se habla de las glorias, que aquellos que moran en el reino celestial ministrarán a los del reino terrestre; los del reino terrestre ministrarán a los del reino telestial.

El Hijo puede ir al terrestre, pero los que entran en ese reino no recibirán la plenitud del Padre; no verán la grandeza de su gloria, pues El se las retendrá. Nunca retornarán a la plenitud de su presencia. Aquellos que entran al reino telestial no recibirán la plenitud del Padre o del Hijo, ya que Ellos no lo visitarán, sino que enviarán mensajeros a hacerlo e instruir a los habitantes de esa gloria.

Los del reino terrestre visitarán a los del reino telestial, y aquellos del celestial visitarán a los del reino terrestre. Donde el Padre está éstos no pueden venir, porque el Señor ha dicho: “A donde Dios y Cristo moran, no podrán venir, por los siglos de los siglos.”10 Mas en esa misma sección está escrito que a pesar de este hecho, tan grandes serán las bendiciones que vengan a aquellos que entren allí que están más allá de nuestra comprensión.11 Tal es la gran misericordia del Señor. El tratará de salvar a todos sus hijos y exaltar a tantos como le sea posible.

LA OBEDIENCIA COMPLETA TRAE LA VIDA ETERNA. Pero para ser exaltado, uno debe observar toda la ley. Este es el gran amor que El manifiesta por sus hijos: a pesar de que pecan y cierran sus ojos a la verdad, su brazo se extiende aún, y los buscará y traerá de vuelta si guardan sus mandamientos; y si no, El hará por ellos justamente lo mejor que pueda. Les va a bendecir con todo lo que le sea posible dar, y todos serán salvos; todos recibirán un lugar en alguna parte el cual será glorioso para ellos, pero para recibir la exaltación de los justos —en otras palabras, la vida eterna— se deben guardar los mandamientos del Señor en todas las cosas.

DIFERENCIA ENTRE LA VIDA ETERNA Y LA CONDENACIÓN ETERNA. Hay otro pasaje de las Escrituras que quiero leer en relación con esto. Está en la sección 29. Aquí el Señor habla de Adán y su castigo después que fue arrojado de la presencia del Señor. “Mas he aquí, os digo que yo, Dios el Señor, le concedí a Adán y a su posteridad que no muriesen, en cuanto a la muerte temporal —ellos habían ya sufrido la primera muerte, la muerte espiritual, y el Señor estaba declarando que les dio poder para que no sufriesen la muerte temporal— hasta que yo, Dios el Señor, enviara ángeles para declararles el arrepentimiento y la redención, mediante la fe en el nombre de mi Hijo Unigénito. Y así yo, Dios el Señor, le señalé al hombre los días de su probación, —ahora observen esto— para que por su muerte natural pu­diera resucitar en inmortalidad a vida eterna.

Así que ¿ven el significado de ello? Todo hombre es levantado en inmortalidad, no para muerte, sino para vida eterna, si guarda los mandamientos del Señor, y de ninguna otra manera. Ahora bien, creo que aquí hay una lectura muy significativa: “resucitar en inmortalidad a vida eterna, sí, aun cuantos creyeren.” Ahora observen esto: “Y los que no creyeren, a condenación eterna; porque no pueden ser redimidos de su caída espiritual, debido a que no se arrepienten.12

La caída espiritual significa expulsión de la presencia del Señor, y no podrán ser redimidos de aquella si no se arrepienten. Ahora cuando eventualmente se arrepienten, si sus hechos han sido malos y no tienen derecho a caminar en el estrecho y angosto camino y a entrar por la puerta, tendrán que tomar su lugar en alguna otra parte de algún reino fuera de su presencia donde serán enseñados, serán instruidos por aquellos que han llegado más arriba, a la exaltación.

LA VIDA ETERNA ES LA VIDA DE DIOS. Un pensamiento más; quiero leerles uno o dos versículos del capítulo 17 de Juan: “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna”; ahora aquí viene la comprensión, “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”13

Ningún hombre que no reciba el privilegio de entrar en el reino celestial y esté cara a cara con el Padre, podrá saber lo que es la vida eterna, porque no puede conocer al Padre a menos que lo vea y more con El, y participe de la misma vida que posee el Padre, porque esa es la vida eterna.

DIFERENCIA ENTRE LA VIDA ETERNA Y EL CASTIGO ETERNO. Ahora bien, nuevamente recuerdo otro pensamiento que no quiero omitir antes de concluir. En la sección 19 de Doctrinas y Convenios, leemos acerca del castigo sin fin. Vosotros sabéis que el concepto de castigo eterno, castigo sin fin, había preocupado al mundo; y porque las Escrituras hablan de castigo sin fin y castigo eterno, los hombres se han parado delante de las congregaciones del pueblo y les han dicho: “Si no se arrepienten, si no creen en el Señor Jesucristo, serán eternamente condenados; irán a un lago de fuego y azufre donde arderán para siempre pero nunca serán consumidos”, y de este modo torturaban la mente de la gente al enseñarles tal doctrina. El Señor nos ha revelado lo que quiere decir castigo eterno, al declararnos: “Por que, he aquí, yo soy sin fin, y el castigo que por mi mano se da es castigo sin fin, porque Sin Fin es mi nombre. De ahí que:

Castigo eterno es castigo de Dios”.

Castigo sin fin es castigo de Dios14

Por eso es que se llama sin fin. Por tanto, os digo, vida eterna es la vida de Dios: es la vida que El tiene, la que posee. En consecuencia, si El os da la vida que tiene, tenéis la vida eterna, y no la obtendréis si no os mostráis dignos de entrar en su presencia. Ahora bien, ese es el evangelio de Jesucristo, ese es el gran plan de salvación.15

LA VIDA ETERNA ES EXALTACIÓN. Hay una diferencia entre inmortalidad y vida eterna. Inmortalidad es el don de vivir para siempre, que se lega a toda criatura. Vida eterna es tener la clase de vida que Dios tiene. Todos aquellos que se convierten en siervos tendrán inmortalidad, pero los que se convierten en hijos e hijas de Dios tendrán el don adicional de la vida eterna, que es el máximo don de Dios.16

Vida eterna es vivir en la presencia del Padre y del Hijo. Aquellos que la reciben se convierten en miembros de la Iglesia del Primogénito” y en sus herederos como hijos e hijas de Dios. Reciben la plenitud de las bendiciones, llegando a ser como el Padre y el Hijo y a la vez coherederos con Jesucristo.17

¿Qué es la vida eterna? Es tener una continuación de las simientes para siempre jamás”.18 Nadie recibe la vida eterna excepto aquellos que reciben la exaltación. La vida eterna es el máximo don de Dios; la inmortalidad no lo es. El Señor dice: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”19

CLASES DE SALVACION

SALVACIÓN; CONDICIONAL E INCONDICIONAL. El sacrificio y la muerte de Cristo hicieron dos cosas por nosotros: nos trajo una salvación incondicional y una salvación condicional. A veces nos referimos a éstas como salvación general y salvación individual. Voy a leerles lo que al respecto dijo Orson Pratt. Es una de las más claras declaraciones que conozco, muy concisa y bien meditada.

“La redención universal de la Caída para la posteridad de Adán, se verá totalmente cumplida después que la tierra haya sido henchida con su medida de habitantes, y todos los hombres hayan sido redimidos de la tumba a la inmortalidad, y la tierra misma haya sido cambiada y hecha enteramente nueva.

La misión de Cristo no está terminada hasta que venga ese tiempo.

Pero la redención universal de los efectos del pecado original, nada tiene que ver con la redención de nuestros pecados personales; porque el pecado original de Adán y los pecados personales de sus hijos son dos cosas diferentes. El primero fue cometido por el hombre en su estado inmortal; con pleno desconocimiento del bien y el mal. Los segundos son cometidos por el hombre en su estado mortal, teniendo ya un conocimiento del bien y el mal.

Los hijos de Adán no tuvieron albedrío en la transgresión de sus primeros padres y, por tanto, no se les requiere ejercer albedrío alguno para la redención de su castigo. Están redimidos del mismo sin tener necesidad de fe, de arrepentimiento, bautismo o cualquier otro acto, tanto mental como corporal.”

REDENCIÓN: CONDICIONAL E INCONDICIONAL. “La redención condicional es también universal en su naturaleza; se ofrece a todos, pero no es recibida por todos; es un don universal, aunque no universalmente aceptado; sus beneficios pueden ser sólo obtenidos mediante la fe, arrepentimiento, bautismo, imposición de manos y obediencia a todos los demás requisitos del evangelio.

La redención incondicional es un don impuesto a la humanidad y ésta no lo puede rechazar, aunque estuviera dispuesta. No sucede así con la redención condicional; ésta puede ser recibida o rechazada de acuerdo con la voluntad de la criatura.

La redención del pecado original no requiere de fe u obras; la redención de nuestros propios pecados sólo se da por medio de la fe y las obras. Ambos son dones de la gracia gratuita; pero mientras que uno es un don que se nos impone incondicionalmente, el otro es un don que simplemente se nos ofrece condicionalmente. La redención de uno es compulsiva; la recepción del otro es voluntaria. El hombre no puede, por cualquier acto posible, evitar su redención de la Caída; pero puede rechazar y evitar completamente su redención del castigo de sus propios pecados.”20

CRISTO REDIME TODAS LAS FORMAS DE VIDA. Necesitamos un poco más de explicación referente a lo que exactamente queremos decir por redención incondicional. Eso significa restaurarnos de este estado mortal al inmortal; en otras palabras, darnos la resurrección. Esta viene a toda criatura, no sólo a los hombres sino también a los peces, las aves del aire y las bestias del campo, como nos lo dice el Señor en la sección 29 de Doctrinas y Convenios.21 Todos ellos existieron espiritualmente antes de ser colocados sobre la tierra; por tanto, deben ser redimidos.

La sangre de Cristo no sólo redime al hombre sino que también redime a toda criatura del mundo entero y a la tierra misma. Eso viene como un don gratuito de Cristo, sin ninguna solicitud de nuestra parte. No podemos evitarlo. No tenemos nada que hacer con él, sólo recibirlo, porque no somos responsables de la muerte. Por tanto, como dice Pablo: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”22

Pero la redención condicional es la que nos colocará en el reino de Dios como sus hijos e hijas.23

LA REDENCIÓN Y LA SALVACIÓN SIGNIFICAN EXALTACIÓN. Quiero analizar un poco estos tres términos: redención, salvación y exaltación que se usan como sinónimos en las Escrituras. En muchos lugares donde se lea la palabra redención o la palabra salvación estas significan exaltación o, en otras palabras, salvación en el reino de Dios; y, aun así, a veces hay una diferencia de significado. Si bien estos tres términos se usan frecuentemente en las Escrituras como sinónimos,24 en realidad la mayor parte del tiempo, tienen también diferentes connotaciones que describen tres etapas diferentes en el progreso eterno del hombre.25

SIGNIFICADOS ESPECIALES DE REDENCIÓN Y SALVACIÓN. Redención es el acto de adquirir de nuevo, rescatar del cautiverio o restaurar. De esta manera Cristo se convierte en nuestro Redentor al traer, nuevamente la vida de donde fue quitada por la transgresión. Habrá algunos individuos que serán redimidos de la muerte —estoy hablando ahora de la muerte física— y eso es todo. Saldrán como hijos de perdición para morar con el diablo y sus ángeles, como se indica en la sección 76 y otras Escrituras, Ellos no son redimidos de la muerte espiritual, que es la completa expulsión de la presencia de Dios.26

La salvación es la preservación de un mal inminente; liberación del pecado y su castigo verificado en un estado futuro; también los medios de liberación del mal y de la ruina. Eso es salvación.

La salvación vendrá a la gran masa de la humanidad. La redención del alma es la resurrección. La salvación es encontrar un lugar en alguna parte con ese estado redimido, libre de los dominios “donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”27, en toda su plenitud o, en otras palabras, la redención de la muerte espiritual que será pronunciada sobre los inicuos cuando el Señor les diga “Apartaos”, y ellos vayan a los dominios de Satanás.28

La salvación vendrá a todos los que entren en el reino terrestre. Ellos recibirán un grado más alto de salvación que los que estén en el reino telestial. La salvación vendrá también a aquellos que entren en el reino celestial. Ese será aún un grado más alto de salvación.

LA DIFERENCIA ENTRE LOS SIGNIFICADOS ESPECIALES DE REDENCIÓN Y SALVACIÓN. Exaltación es el acto de ser ascendido o elevado, en posición o en rango; es ser magnificado o glorificado. De la misma manera reciben exaltación aquellos que pasan a los dioses que están allí para custodiar el camino a la plenitud. El reino telestial no es un reino de exaltación; el reino terrestre no es un reino de exaltación, aunque es más alto que el reino telestial; y habrá muchos que entrarán en el reino celestial en su condición salva sin ser exaltados en la misma, porque en el reino celestial hay diferentes grados.

Redención, de acuerdo con el evangelio, es el don de Dios a toda criatura nacida en el mundo, de que vivirá nuevamente, con derecho a la resurrección. En las Escrituras, a menudo, se menciona a Cristo como nuestro Redentor, y así se refiere a sí mismo.

De acuerdo con las Escrituras, la salvación es el don de Dios dado a todos los que no pecan contra la luz y se convierten en hijos de perdición. La salvación es de varias etapas o grados. Todo hombre será juzgado de acuerdo con sus obras, y por esta razón se han establecido varios grados o reinos.

La exaltación es morar en la presencia de Dios y semejarse a El.29

OCUPAOS EN VUESTRA SALVACION

LA PUERTA A LA SALVACIÓN ES ESTRECHA. “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que conduce a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosta la senda que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan.”30

Aunque parezca extraño, hay muy pocas personas, muy pocas en el mundo, que creen en estas palabras de nuestro Redentor, si es que las vamos a juzgar por sus actos. Ese camino que conduce a la presencia de Dios es estrecho, lo que quiere decir que aquellos que penetran en él, lo encontrarán restringido; es angosto; no pueden llevar con ellos aquello que no se aplica o no pertenece al reino de Dios. Todas esas cosas deben dejarse atrás cuando entramos en este angosto camino que conduce a la presencia de Dios, donde podemos recibir vida eterna. “Pocos son los que la hallan.”31

Nunca he podido en mis enseñanzas hacer que el plan del evangelio se muestre fácil: es decir, que ofrezca esperanza a aquellos que son indiferentes, o que están descarriados, o que voluntariamente violan los mandamientos del Señor y no escuchan estas verdades cuando se les dan todas las oportunidades para obedecer la verdad.32

EL SER SÓLO MIEMBRO DE LA IGLESIA NO SALVA. No vamos a ser salvos en el reino de Dios sólo porque nuestros nombres están en los registros de la Iglesia. Se requiere más que eso: Tendremos que tener nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; esa es la evidencia de que hemos guardado los mandamientos. Toda alma que no guarde los mandamientos tendrá su nombre borrado del libro…33

Oh, quisiera que nosotros los poseedores del sacerdocio tuviéramos el poder de alcanzar toda alma que no es fiel, que no es humilde de corazón —miembros de esta Iglesia— para que podamos traerlos de vuelta a una total comprensión del evangelio. ¿Es verdad que algunos de entre nosotros tenemos la idea de que no importa si pecamos, mientras no sea un pecado atroz, un pecado mortal, pues de todas maneras seremos salvos en el reino de Dios? Nefi vio nuestros días y dijo que la gente diría eso mismo. Pero yo les digo, no nos podemos desviar del camino de la verdad y rectitud y al mismo tiempo retener la guía del Espíritu delN Señor.34

No es posible, como alguno de nosotros ha supuesto, que nos deslicemos fácilmente por la vida, guardando indiferentemente los mandamientos del Señor —aceptando algunas partes de la doctrina y otras no, dejándonos dominar por nuestros apetitos y deseos y, porque los hemos considerado poca cosa, hemos fallado en entender y comprender nuestro deber para con ellas— y luego esperamos recibir una plenitud de gloria en el reino de Dios.35

NI LA MITAD DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS SERÁN SALVOS. Aquellos que reciben la plenitud tendrán el privilegio de ver la faz de nuestro Padre. No será tan abrumador el número de santos que llegará allí. El presidente Francis M. Lyman muchas veces declaró, y tenía razón para hacerlo, creo que si salvamos la mitad de los Santos de los Ultimos Días, es decir, con una exaltación en el reino celestial de Dios, andaríamos más que bien. No es que el Señor sea parcial, ni, como algunos pudieran decir, fije un límite para mantener alejadas a las personas. El desearía que cada uno de nosotros entrare si lo quisiésemos; pero hay leyes y ordenanzas que debemos guardar; si no observamos la ley no podremos entrar.

Muchos entran a la Iglesia, como peces que son recogidos en la red, que tienen que ser clasificados y desechados nuevamente o apilados donde les corresponde. Y así será con nosotros.36

El Salvador comparó al reino, en otras palabras, a la Iglesia, con diez vírgenes, cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas;37 y no debemos tener la creencia de que porque somos miembros de la Iglesia todo está bien con nosotros y que nuestra salvación está asegurada, es decir, nuestra exaltación está asegurada. No es así.

Debemos perseverar hasta el fin; debemos obedecer los mandamientos, guardar las ordenanzas, recibir los convenios y sellamientos, el poder de sellamiento y todos los privilegios que se obtienen en el templo del Señor, y luego vivir de acuerdo con ellos. Eso es lo que debemos hacer.38

NO SOMOS SALVOS POR LA FE DE NUESTROS PADRES. No debemos perder de vista el hecho de que ningún hombre pueda pretender la salvación, o el sacerdocio de Dios, simplemente porque tuvo un padre fiel… Si no son fieles, entonces no recibirán el cumplimiento de la promesa. La posteridad de José Smith, así como la posteridad de cualquier élder de Israel, permanecerá o caerá sobre el propio cimiento que ellos mismos hayan construido. Y si los hijos de José Smith se niegan a guardar los mandamientos, las bendiciones les serán negadas; pero la obra de Dios continuará hasta la consumación de todas las cosas.39

LA SALVACIÓN Y UNA TAZA DE TÉ. Usted no puede descuidar las pequeñas cosas. “Oh, una taza de té es una cosa tan pequeña, tan insignificante; ciertamente no importa mucho; sin duda el Señor me perdonará si bebo sólo una taza de té.”

Sí, El os perdonará, porque va a perdonar a todo hombre que se arrepienta; mas, mis hermanos, si bebéis café o té, o usáis tabaco, ¿vais a permitir que una taza de té o un poco de tabaco se os interponga en el camino y os excluya del reino celestial de Dios, donde de otro modo hubierais recibido una plenitud de gloria?

“Oh, es una cosa tan insignificante, que el Señor nos perdonará.” Bien, no hay nada que sea insignificante en la manera de pecar. No hay nada que sea insignificante en este mundo en todo su conjunto. Una taza de té, luego viene otra y luego otra y cuando las junta a todas no parecerán tan insignificantes. Como algunos de nosotros aprendimos en la Primaria:

“De gotitas de agua se compone el mar.

Granos de arena pueden tierras crear.”

¿Qué es un grano de arena? Y sin embargo la tierra justamente está compuesta de cosas como esas.

No hace mucho viajaba en un automóvil. Algo le pasó y se negó a seguir marchando. El hombre que lo conducía era un experto y aunque yo no disponía de mucho tiempo dejé que los minutos corrieran hasta que casi no me quedaba tiempo para alcanzar el tren, que estaba a 48 kilómetros de distancia. Revisamos todo el motor; todos los cables hacían contacto; todo estaba como debía ser; no podíamos encontrar nada que anduviera mal; y aun así el coche no arrancaba.

“Bien —le dije—, ha hecho usted todo lo que sabe, menos una cosa. Hay algo que quiero pedirle que haga; abra su carburador y deje salir un poco de combustible, creo que éste tiene agua.” Dejó que se escurriera, cerró nuevamente la válvula, y el auto comenzó a marchar de inmediato.

LOS PEQUEÑOS PECADOS NOS ALEJARÁN DE LA SALVACIÓN. Mas un poco de agua en el carburador era una cosa tan insignificante, sólo unas cuantas gotas pero ahí estaban en el camino e impidieron el progreso y casi me costó perder el tren. Vamos a suponer que llamamos salvación a ese tren, ¿podríamos permitirnos el lujo de dejar que una pequeña cosa como esa se interpusiera entre nosotros y nuestra salvación?…

Dios no va a salvar a todo hombre y mujer en el reino celestial. Si vosotros deseáis llegar allí, y tenéis defectos; si estáis cometiendo pecados; si estáis violando los mandamientos del Señor, y lo sabéis; ahora es el momento adecuado para arrepentiros y reformaros, y no haceros a la idea de que es una cosa tan insignificante que el Señor os perdonará; sólo unos pocos azotes, sólo un pequeño castigo y seremos perdonados; porque podréis encontraros arrojados fuera, si insistís y persistís en tal conducta.40

LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA DEBEN PERSEVERAR HASTA EL FIN. A menos que sea un pecado atroz, no excomulgamos de la Iglesia a las personas. Tratamos de enseñarles sus deberes; tratamos de traerles al arrepentimiento; tratamos de que comprendan la verdad. Pero después ya en la Iglesia, si no hacen estas cosas y no escuchan nuestros consejos, podréis estar seguros de que ellos serán juzgados según sus obras.

El hecho de que sean miembros de la Iglesia no les salvará. Cada hombre y cada mujer tendrá que responder por sus actos cometidos en la carne. Un antiguo profeta dijo: “¡Pero ay de aquel a quien la ley es dada; sí, que tiene todos los mandamientos de Dios, como nosotros, y los quebranta, y malgasta los días de su probación! porque su estado es terrible.”41

“Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”42

Toda persona bautizada que se ha arrepentido completamente, que entra a la Iglesia con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, ha hecho un convenio para continuar con ese corazón quebrantado, con ese espíritu contrito, que significa un espíritu arrepentido. Ella hace el convenio de que hará exactamente eso.43

Se debe perseverar hasta el fin. Es esencial que perseveremos hasta el fin. En la revelación que fue dada en la época de la organización de la Iglesia, el Señor dijo así:

“Y sabemos que todos los hombres tienen que arrepentirse y creer en el nombre de Jesucristo, y adorar al Padre en su nombre, y perseverar con fe en su nombre hasta el fin, o no pueden ser salvos en el reino de Dios”.44

PROGRESO HACIA LA SALVACIÓN MAS ALLÁ DE LA TUMBA. La salvación no viene toda a la vez; se nos manda ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Nos llevará eternidades lograr este fin, pues habrá mayor progreso más allá de la tumba, y será ahí donde los fieles vencerán todas las cosas, y recobrarán todas las cosas, aun la plenitud de la gloria del Padre.45

Creo que el Señor quiso decir exactamente lo que dijo: que debemos ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Eso no vendrá todo a la vez, sino línea por línea, precepto por precepto, ejemplo por ejemplo, y aún así no mientras vivamos en este estado mortal, porque tendremos que ir aún más allá de la tumba antes de alcanzar esa perfección y llegar a ser como Dios.

Pero es aquí donde echamos los cimientos. Aquí es donde se nos enseñan estas sencillas verdades del evangelio de Jesucristo; en este estado de probación, para ser preparados para esa perfección. Hoy debemos ser mejores de lo que fuimos ayer y mañana mejores de lo que somos hoy. ¿Por qué? Porque estamos en este camino. Si estamos guardando los mandamientos del Señor, estamos en ese camino hacia la perfección, y eso sólo puede venir mediante la obediencia y un ferviente deseo en nuestro corazón de vencer al mundo.46

LOS IMPUROS NO PODRÁN SER SALVOS. Es el deber de cada hombre, tratar de ser como nuestro. Padre Eterno. Esto requiere pureza de pensamiento y acción. Se nos enseña que nada inmundo puede heredar el reino de Dios47

Es razonable pensar que toda alma que desee ser una verdadera seguidora de Jesucristo deseará, en todos los sentidos, parecerse a El tanto como sea posible.48

CÓMO SE LLEGA A SER SANTO. Los santos no son hechos por los papas o cualquier otra criatura. No cae dentro de la jurisdicción de los mortales el hacer santos, ya sea cuando ellos están vivos o después de muertos. La santidad viene únicamente por medio de la obediencia a los mandamientos del Señor.49


1 Church News, * 12 de febrero de 1938, pág. 3.
2 Era, ** vol. 30, pág. 949; Amós 3:7
* Un suplemento sabatino del periódico Deseret News, de Salt Lake City, Utah, E. U.A.
** Una publicación mensual de la Iglesia que principió en 1897y se discontinuó en 1970
3 Abraham 3:22-28; Moisés 6:33, 48; 2 Nefi 2:24.25.
4 Gen. And Hist. Mag., vol, 9, pág. 16; 2 Ne. 2:11.16, 27-30; Juan 5:28-29.
5 Conf. Rep., abril de 1943, pág. 13.
6 Salvation Universal, pág. 5; D. y C. 19:4, 15-19; 20:18-28.
7 Conf. Rep., abril de 1944, págs. 49-50.
8 Mateo 7:14.
9 Ap. 21:27; 22:14-15.
10 D. y C. 76:112.
11 D. y C. 76:86-89.
12 D. y C. 29:42-44.
13 Juan 17:1-3.
14 D. y C. 19:10-12.
15 Rel. Soc. Mag., vol. 7, págs. 10-13.
16 Church News, 22 de abril de 1939, pág. 7; D. y C. 14:7.
17 Gen. and Hist. Mag., vol. 20, pág. 40; Ro. 8:14-17; 1 Juan 3:1-3; Ga. 4:5-7; D. y C. 76:67, 94; 93:22.
18 Church News, 6 de mayo de 1939, pág. 8; D. y C. 132:19.
19 Correspondencia personal; Moisés 1:39; Juan 5:24.
20 Millennial Star, * vol. 12, pág. 69.
21 D. y C. 29:23-24; 77:2-3.
* Periódico de la Iglesia, publicado en inglés de 1840 a 1970.
22 1 Cor. 15:22.
23 Church News, 9 de marzo de 1935, pág. 6
24 Redención: D. y C. 29:47-46; 43:29; 35:25-26; 45:46; 133:52; 2Ne: 2:6-7, 26; Mosíah 15:26-27; Alma 9:27; Hel. 5:10; Eter 3:13-14; Mor. 7:7. Salvación: D. y C. 6:13.
25 Redención: D. y C. 88:14-17, 99;Alma 12:25; Mor. 9:12-13. Salvación: D. y C. 76:42-44.
26 D. y C. 76:30-49; 88:32-33; 2 Ne. 9:15-16.
27 D. y C. 76:44.
28 D. y C. 29:41.
29 Church News, 22 de abril de 1939, pág. 7.
30 3 Ne. 14:13-14; D. y C. 22:2; 132:22-25; Mt. 7:13-14.
31 Church News, 12 de febrero de 1938, pág. 3.
32 Conf. Rep., abril de 1923, pág. 138; 2 Ne. 9:27; Mosíah 15:26-27; Alma 34:31-35; 3 Ne. 12:20; 28:34-35.
33 3 Ne. 27:16-21; 2 Ne. 31:16-21; Apo. 3:5; 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27; 22:19.
34 Conf. Rep., septiembre de 1950, págs. 9-10, 12-13; 2 Ne. 28:7-9, 20-25.
35 Rel. Soc. Mag., vol. 6, pág. 464.
36 Mt. 13:47-50.
37 Mt. 25:1-13.
38 Rel. Soc. Mag., vol. 6, pág. 469.
39 Origin of the “Reorganized” Church, pág. 55; D. y C. 86:8-11.
40 Rel. Soc. Mag., vol. 6, págs. 472-473.
41 2 Ne. 9:27.
42 Ro. 6:2.
43 Mosíah 18:8-10; D. y C. 20:37
44 Conf. Rep., octubre de 1941, págs. 92-94; D. y C. 20:29.
45 Salvation Universal, pág. 17; Mt. 5:48; 3 Ne. 12:48; D. y C. 76:56; 84:38; 93:20-22, 27,28.
46 Conf. Rep., octubre de 1941, pág. 95.
47 Alma 11:37; 3 Ne. 27:19; Moisés 6:57.
48 Church News, 2 de octubre de 1953, pág. 4;3 Ne. 27:27.
49 Correspondencia Personal.

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