Espíritu Santo

Espíritu Santo

Doctrina Mormona – Bruce R. McConkie

1. El Espíritu Santo es el tercer miembro de la Deidad. Es un Personaje de Espíritu, una Persona de Espíritu, un Hombre de Espíritu, una Entidad Espíritu. Puede estar en solamente un sitio a la vez y no puede transformarse en ninguna otra forma o imagen que no sea la del Hombre que es, aunque su poder puede ser manifestado a la vez en toda la inmensidad. (D. y C. 130:22-23; Enseñanzas, pág. 228, 337-338; Doctrina del Evangelio, pág. 56-59.)

Es el Consolador, Testador, Revelador, Santificador, Espíritu Santo, Santo Espíritu de la Promesa, Espíritu de Verdad, Espíritu del Señor y Mensajero del Padre y del Hijo, y su compañía es el mayor don que puede disfrutar un mortal. Su misión es la de efectuar todas las funciones que connotan los varios títulos que lleva.

Como es un Personaje de Espíritu tiene el poder -de acuerdo con las leyes eternas dictadas por el Padre-para efectuar acciones únicas y esenciales para los hombres. En esta dispensación por lo menos, nada ha sido revelado en cuanto a su origen o destino; no tienen ninguna razón de ser el especular sobre estos dos puntos.

2. A veces se usa el nombre Espíritu Santo, para significar no a la Persona o Individuo miembro de la Deidad, sino al poder o don de ese Personaje. Después que Felipe hubo bautizado a algunas personas en Samaría, Pedro y Juan le fueron enviados. “Los cuales, habiendo venido, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo (Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos: sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.) Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.” (Hechos 8:12-17.) De la misma manera Pablo halló algunos conversos en Éfeso que suponían que habían sido bautizados por un administrador autorizado. A ellos Pablo preguntó: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?” y hallando que estaban mal informados en cuanto a su condición en la Iglesia, Pablo hizo los arreglos para que los bautizaran correctamente. Entonces “Habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban.” (Hechos 19:1-7.)

En ambas oportunidades las escrituras hablan de recibir el Espíritu Santo, es decir la recepción y posterior compañía del don y poder del Espíritu Santo, después del bautismo, Nefi habló de manera parecida cuando dijo que el Espíritu Santo “es el don de Dios para todos aquellos que lo buscan diligentemente, tanto en tiempos pasados como en el tiempo en que él se manifieste a si mismo a los hijos de los hombres.” (1 Ne. 10:17.)

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