Dios y el Hombre

Dios y el Hombre
por Oscar W. Mcconkie, Hijo

LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS

Salt Lake City, Utah 1965

Prólogo

El presente curso de estudio, complemento a la obra El Reino de Dios, ha sido escrito por el mismo autor. La obra de referencia es un estudio del Reino de Dios basado en las Escrituras. La consideración de los pasajes citados allí dará a conocer al estudiante sincero la organización, naturaleza, propósitos y ciertos conceptos básicos del Reino de Dios sobre la tierra.

Como su nombre lo indica, El Reino de Dios es un manual cuyo tema principal es el Reino. Hace un examen de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimas Días en calidad del reino de Dios.1 En la revelación moderna el Señor emplea como sinónimos los términos “mi iglesia”, “mi reino”.2 El plan de estudio presentado en la obra citada se basó en el punto de vista de la Iglesia y el reino, a saber: La Historia del Reino; el Sacerdocio y el Gobierno de la Iglesia; la Organización de la Iglesia; el Reino de Dios en la Actualidad: Propósitos de la Iglesia; la Iglesia y la Familia; la Iglesia y el Gobierno Civil; los Libros Canónicos de la Iglesia; Ordenanzas de la Iglesia; la Doctrina del Reino; Autoridad en la Iglesia, etc., etc.3 Contiene suficiente información, además de documentación selecta para investigar, la cual, dividida en lecciones semanales, ocupará todo el año. También se ha procurado dejar un tiempo adicional razonable para la preparación requerida.

Sin embargo, lo anterior no constituye el plan entero de salvación, ni fue su objeto ser una guía detallada para la salvación personal del individuo. De hecho, el evangelio de Jesucristo ofrece una fuente inagotable de información e inspiración. Es un concepto ilimitado; un concepto de progreso eterno. Donde uno descubra la verdad, allí encontrará uno de los atributos de Dios.4

El presidente Brigham Young lo expresó en esta forma: “Os diré en pocas palabras lo que en mi concepto es el ‘mormonismo’: Abarca todo hecho que existe en los cielos y en el cielo de los cielos; todo hecho que existe sobre la superficie y en las entrañas de la tierra, y en la bóveda estrellada; en una palabra, comprende cuanta verdad existe en las eternidades de los Dioses. … El ‘mormonismo’ encierra toda verdad que se ha revelado y está por revelarse, sea religiosa, política, científica o filosófica.”5

Toda alma justa busca la verdad. A la pregunta de Pilato, “¿Qué es la verdad?”, no se dió una respuesta inmediata,6 Las Escrituras nos dan la contestación en otra parte. La ley del Señor es “la verdad”.7 “Todas sus obras son verdaderas”.8 Todo sus “mandamientos son verdad” ;9 su “palabra es verdad”.10 Vemos pues que la verdad mora en Dios.

De manera que uno de los propósitos del presente texto será enfocar el pensamiento y discernimiento espiritual del alumno sobre el centro de toda verdad, es decir, Dios. Llamaremos la atención del lector a: La persona de Dios; sus atributos; sus características; sus perfecciones; sus propósitos.

En nuestra búsqueda de la verdad hallamos otra orientación en las Escrituras: “La verdad es el conocimiento de las cosas como son, como eran y como han de ser.”11

Este pasaje nos da a entender que la verdad concuerda con la realidad. Es, y existe. También se nos enseña en las Santas Escrituras que los hombres se salvan si creen la verdad, pero son condenados si no la creen.12

Así que, otro de los propósitos de esta obra será dirigir la atención del lector a un examen de la verdad real acerca del hombre. Nos ocuparemos en estudiar quién es y de dónde vino. Dedicaremos nuestra atención a indagar cómo vino a la tierra, y por qué. También hablaremos de su destino final.

Por último, nuestra búsqueda de la verdad contenida en las Escrituras nos hace esta estimulante proposición: Para lograr la salvación debemos adorar “en espíritu y en verdad al verdadero Dios viviente”.13 Según el diccionario, adorar significa “honrar y reverenciar a Dios”.14 Este homenaje reverente se refiere a la verdad acerca de la relación que existe entre Dios y el hombre. El Padre y su Hijo son los Dioses de toda adoración verdadera. “Al Señor tu Dios adorarás, y al él sólo servirás.”15 El hombre no puede adorar a uno sin adorar al otro. Todos deben honrar “al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió”.16 En esta dispensación el Señor nos ha dicho: “Os digo estas cosas para que podáis comprender y saber cómo habéis de adorar y a quién; y para que podáis venir al Padre en mi nombre, y en el debido tiempo recibir de su plenitud.”17

De manera que la mayor parte del presente texto tendrá como fin presentar mejores maneras de adorar a Dios en “espíritu y en verdad”.18 Ningún otro tipo de adoración puede efectuar la salvación; es el que constituye la verdadera relación entre Dios y el hombre, y este vínculo se ha revelado particularmente en la restauración del evangelio en los últimos días y decretado para nuestro uso en el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra.

Se puede adorar a Dios mediante la oración, el ayuno, el testimonio y la inspiración; tomando parte en las ordenanzas y efectuándolas; en los sermones, en el estudio, en escribir, participando en las reuniones religiosas y en la dirección de las mismas. El es adorado cuando el hombre cree las verdades divinas y se convierte a la plenitud de las mismas ; podemos adorarlo disfrutando de los dones espirituales; pero sobre todas las cosas, la adoración más aceptable proviene de aquellos que primero creen el evangelio, se unen a su forma exterior y entonces desarrollan la rectitud personal que los convierte en ejemplos de la ética cristiana.

Es necesario cultivar todas estas maneras de una adoración propia y santa; son habilidades que es preciso aprender y desarrollar. Uno no puede adorar plenamente por medio de un sermón si no sabe hablar; no adora plenamente mediante la efectuación de las ordenanzas si no comprende su significado; no puede disfrutar de la plenitud de la adoración sin haberse disciplinado de conformidad con el código de comportamiento cristiano. Se espera que esta obra ayude a desarrollar los atributos y características necesarios para que podamos disfrutar de la verdadera relación que existe entre Dios el hombre.

Los que obtengen la exaltación recibirán “la plenitud de la verdad, sí, de toda la verdad—como fue con nuestro Señor—y ningún hombre recibe la plenitud, a no ser que guarde sus mandamientos. El que guarda sus mandamientos recibe verdad y luz, hasta que es glorificado en la verdad y sabe todas las cosas”.19 A este noble fin devotamente se dedica esta humilde obra, Dios y el Hombre.Si logra impulsar y alentar a una sola alma, en lo más mínimo, en su búsqueda de la verdad, habrá logrado su propósito.

Notas

1) Lucas 17:21.
2) Doc. y Con. 136:41.
3) El Reino de Dios
4) Salmo 31:5.
5) Brigham Young en Journal of Discourses, tomo 9, pág. 149.
6) Juan 18:38.
7) Salmo 19:142.
8) Dan. 4:37.
9) Salmo 119:151.
10) Juan 7:17.
11) Doc. y Con. 93:24.
12) 2 Tesa. 2:11-13.
13) Alma 43:10; Juan 4:23, 24.
14) Diccionario de la lengua castellana (Real Academia Española; 17a. edición.)
15) Mateo 4:10; Exo. 34:14.
16) Juan 5:23.
17) Doc. y Con. 93:19.
18) Juan 4:24.
19) Doc. y Con. 93:26-28.


Tabla de Materias

PROLOGO
Complemento a la obra El Reino de Dios.—No es una guía comprensiva a la salvación personal.—La búsqueda de la verdad.—El tema del presente escrito es orientar la mente hacia Dios, el hombre y la verdadera relación entre ellos.—Adorar en espíritu y en verdad. —La forma de adorar.

SECCION I LA VERDAD ACERCA DE DIOS

CAPITULO 1. INTRODUCCION A DIOS
El profeta José Smith reconoció a Dios.—Dios es infinito y de eternidad en eternidad.—Es omnipotente, omnipresente y omnisciente. —Son tres Dioses, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.—La vida eterna consiste en conocer a Dios y a su Hijo Jesucristo.—En un tiempo Dios fue como nosotros.—Cómo llegó a ser Dios.—Nuestra deuda con los profetas.

CAPITULO 2. EL CARACTER, ATRIBUTOS Y PERFECCIONES DE DIOS
Cuando el hombre está dispuesto a venir a Dios.—Carácter de Dios. —Sus atributos y perfecciones.—Cómo progresa.—Todas las cosas tienen su ley.

CAPITULO 3. PERSONAJES, PROPOSITOS Y FUNCIONES DE DIOS
Los Personajes de Dios; el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo.—Funciones de los Dioses: del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.—Dios, en lo que a nosotros concierne.

SECCION II. LA VERDAD ACERCA DEL HOMBRE

CAPITULO 4. EL ORIGEN DEL HOMBRE
Amplia perspectiva.—La tierra fue creada espiritualmente antes que existiese físicamente.—El hombre fue organizado espiritualmente antes de ser creado físicamente.—La visión de Abraham respecto de la vida preterrenal del hombre.—El testimonio de Jeremías de su vida preexistente.—Testimonio de Pedro acerca de la vida preexistente.— La forma del espíritu es semejante a la de su creación temporal o física.—El hombre siempre ha existido.—Inteligencias y espíritus.— El espíritu del hombre.—La verdad acerca del origen preexistente del hombre.

CAPITULO 5. EL SEGUNDO ESTADO DEL HOMBRE.
Ciencia y religión.—El Génesis y la creación de la tierra.—Reiteración de la visión de Moisés.—Suplemento al Génesis en la Perla de Gran Precio.—El hombre fue alma viviente.—El estado carnal,— Nuestros primeros padres.—La manera en que Adán vino a la tierra.—El hombre es poco menor que los ángeles.—Más verdades respecto del hombre.

CAPITULO 6. EL DESTINO DEL HOMBRE
Continúa la búsqueda de la verdad.—La caída del hombre.—El hombre se volvió carnal, sensual y diabólico.—Propósito del segundo estado. —El hombre se halla en un estado de probación.—El objeto del hombre.—Existe el hombre para que conozca el gozo.—Las potencialidades del hombre.—La exaltación del hombre.—La plenitud del gozo es el destino final del hombre.—Los hombres pueden llegar a ser Dioses.— Se hallan al alcance del hombre, el carácter y atributos de Dios.— El Padre Eterno es el gran prototipo de todos los seres que se salvan.—La verdad acerca de Dios y el hombre se ha fundido en una verdad central.

SECCION III. DIOS Y EL HOMBRE

CAPITULO 7. ADORAR EN ESPIRITU Y EN VERDAD
La herencia final del hombre no es un obsequio.—La ley del Señor.— La adoración en espíritu y en verdad.—Lo que es la adoración.—La habilidad del hombre para adorar.—La forma más aceptable de adoración.—La adoración en verdad.—La manera de adorar.—Lo que se debe adorar.—La obediencia es una medida de adoración.—La verdadera relación entre Dios y el hombre.—Maneras de adorar.

CAPITULO 8. LA ORACION
Comunicación con Dios.—Pedid y se os dará.—El privilegio de orar.— Todos deben orar.—El Padrenuestro o la oración del Señor.—“Vosotros, pues, oraréis así”.—Cuándo se ha de orar, y qué se ha de pedir.—Oraciones escritas.—Oraciones familiares.—Se obtiene el espíritu por medio de la oración.—La oración ferviente es de mucho valor.

CAPITULO 9. EL AYUNO
Abstención de toda comida y bebida.—Por qué ayunamos; para pedir por los enfermos; bendiciones especiales; una forma de adoración; obtener un testimonio; ayuda en la obra misional; ayuda en la unción.—El día de ayuno.—Las ofrendas de ayuno.—El verdadero ayuno.

CAPITULO 10. EL TESTIMONIO
Certeza espiritual.—El testimonio del Espíritu.—Se basa en la revelación.—Todos pueden saber que el evangelio es verdadero.—Cómo se obtiene un testimonio.—El deseo de lograr la verdad.—Estudiar y aprender.—Obedecer las doctrinas.—Orar.—El poder del Espíritu Santo.—El principio de la adoración verdadera.

CAPITULO 11. LA BENDICION DE LOS NIÑOS
Adoración por medio de las ordenanzas.—Adoración en la belleza de la santidad.—La autoridad del ministerio.—Son pocas las oraciones formales.—La bendición de los niños.—Procedimientos sencillos.— Formas sugeridas.—No es una ordenanza salvadora.—El Señor bendijo a los niños.—Los niños tiene vida eterna.

CAPITULO 12. BAUTISMO Y CONFIRMACION
Una ordenanza iniciadora.—Características del bautismo en el agua.— El convenio del bautismo.—El simbolismo del bautismo.—La forma de bautizar.—La confirmación o el bautismo de fuego.—La manera de confirmar.—No hay forma fija.—El don del Espíritu Santo.— El testimonio del Espíritu Santo.

CAPITULO 13.  EL SACRAMENTO DE LA SANTA CENA
El símbolo del sacramento de la Santa Cena.—El Señor estableció la ordenanza.—La remisión de pecados.—El convenio del sacramento. —La forma de la ordenanza.—La bendición del pan.—La bendición del agua.—El sacramento y los que no son miembros.—Promesa contenida en la cena del Señor.

CAPITULO 14. LA ORDENACION DEL SACERDOCIO
La administración de la Iglesia y el sacerdocio.—Los oficios son dependencias del sacerdocio.—Conferir, ordenar y apartar.—El sacerdocio universal.—Las llaves del reino.—La forma de ordenar. Cómo se confiere un oficio en el Sacerdocio Aarónico.—Cómo se confiere un oficio en el Sacerdocio de Melquisedec.—Llamados de Dios. Revelación.—La ordenación correcta.—La manera de ordenar.

CAPITULO 15. LA UNCION DE LOS ENFERMOS
Se llama    a los élderes de la Iglesia.—No hay forma    fija para bendecir a los enfermos.—Es una ordenanza del sacerdocio.—La consagración del aceite.—Substancia de la forma de consagrar.—La unción y selladura.—La fe del enfermo.—El poder y autoridad del sacerdocio. Instrucciones para ungir a los enfermos.—Instrucciones para sellar la unción.—Milagros consiguientes a la unción de los enfermos. Participación en los dones espirituales.

CAPITULO 16. FUNERALES Y LA DEDICACION DE SEPULCROS
Funerales de los Santos de los Ultimos Días.—Formas sencillas.— Experiencia religiosa.—El duelo.—La dedicación del sepulcro.—Instrucciones sobre la manera de dedicar el sepulcro.—Son pocas las oraciones fijas en la Iglesia.—Inspiración y orientación.

CAPITULO 17. ADORACION POR MEDIO DE LOS SERMONES
La predicación es el poder de Dios.—Los principios del evangelio en la predicación.—Se predica según lo que dicte el Espíritu.—El que habla y el que escucha.—Sermones ejemplares.—El Sermón del Monte.—Sinceridad de propósito.—Preparación constante para predicar sermones.

CAPITULO 18. LA EXPRESION EFICAZ
Un don selecto de Dios.—Conversación sencilla.—Parte de la preparación profesional.—Exhortando con justicia.—Disciplina adquirida.— El arte del buen orador.—Lo que constituye la elocución.—Principios de la buena elocución.—Elementos de un buen discurso.—La organización del discurso.—La introducción.—El cuerpo principal.—La conclusión.—Bosquejo del discurso.—Hechos y opiniones.—El desarrollo de ideas.—Es necesaria hacerse entender.—Uso eficaz de la voz.— Movimientos y ademanes del cuerpo.—Comunicación.—El que escucha. El hablar en la Iglesia.—La comunicación más significativa.

CAPITULO 19. ESCUDRIÑAD LAS ESCRITURAS
Escudriñad las Escrituras.— Se relacionan con la adoración.—Cono-cimento del evangelio.—Se busca la instrucción por medio del estudio.— Cuando se comienza a aprender.—Qué se debe aprender.—No todo el conocimiento tiene el mismo valor.—Salvación por medio del conocimiento.—El conocimiento de mayor utilidád.—El Espíritu Santo comunica conocimiento.—Leer, hablar y escribir.—Escrituras Sagradas. —Una manera de adorar.

CAPITULO 20. ADORACION POR MEDIO DE LAS REUNIONES
El foro de la adoración formal.—La intensidad de la adoración.— Las reuniones para todos son parte del evangelio.—Las palabras del Señor con respecto a las reuniones.—De las reuniones públicas.— Maneras de proceder.—Dirigidas por el Espíritu.—Reuniones sacramentales.—Reuniones del día de ayuno.—Conferencias.—Otras reuniones.—Quién puede efectuar una reunión.—Reuniones públicas.— Oración.—Anuncios.—Música.—La manera de conducir una reunión. Reuniones de asistencia especial.—Rectificación.

CAPITULO 21. LA CREENCIA EN LAS VERDADES DIVINAS
La creencia es fe.—Bienaventurados los que creen.—La creencia en Cristo es necesaria par la salvación.—Creed mientras tenéis la luz.— La creencia es asunto personal.—Seguridad de la verdad.—Todas las cosas se realizan cuando hay creencia.—La creencia produce obras.— Los dones vienen por creer.—La creencia en la verdad trae más verdad.—Verdades salvadoras.—La creencia en el mensaje completo del evangelio debe ser congruente.

CAPITULO 22. LA CONVERSION DE OTROS A LA VERDAD
Toda persona bautizada debe ser testigo de la verdad.—La razón de nuestra fe.—La filosofía de la obligación misional.—Hacer por otros lo que el Señor hace por uno.—La responsabilidad del sacerdocio.— Con qué objeto somos escogidos.—Servicio.—La fe viene por el oir.— Como puede la gente oir si alguien no es enviado a predicar.—Las preguntas de oro.—Uso de las facilidades de la Iglesia para la obra misional.—La sangre creyente.—Creyentes e incrédulos.—Preparación para la obra misional.—El galardón de convertir a otros a la verdad.

CAPITULO 23. LOS DONES DEL ESPIRITU
Dones espirituales conferidos a los hombres.—Dones espirituales de Dios.—Diversidades de dones.—Graduación de los dones.—Dones invisibles.—Derramamientos espontáneos.—Derramamiento pentecostal. —Manifestaciones de acuerdo con la fe.—Merecedores de dones divinos.—La voz quieta y apacible.—El revelador.—Ciertos dones particulares.—Conocer a Jesús como el Hijo de Dios.—Creer en el testimonio de otro.—Dones de testimonio.—Diferencias de ministerios. —Diversidades de operaciones.—Discernimiento.—La Palabra de Sabiduría.—-La palabra de conocimiento,—Dones de sanidades.—Efectuación de milagros.—Profecía.—Lenguas.—Instrucción y exhortaciones.—Dones a personas particulares.—Rectitud personal.—Gozo del Espíritu.

CAPITULO 24. EL CARACTER
Debemos ser ejemplos de la ética cristiana en nuestra adoración.— Carácter y atributos de Dios.—El hombre puede perfeccionar su propia naturaleza.—Educación del carácter.—Carácter de los profetas.—La Iglesia inculca el carácter.—Los hombres buenos han de ser mejores, y los malos buenos.—La personalidad.—La suma total de la experiencia.—La rectitud comienza por los pensamientos.

CAPITULO 25. LA HONRADEZ
Concordancia con la norma divina.—Lo que es la honradez.—La honradez es de Dios, y la falta de honradez es del diablo.—El principio de ser honrado.—La honradez y la adoración.—La honradez es necesaria para la salvación.—La honradez es un mandamiento.—Los de corazón honrado aceptan el evangelio.—Se debe buscar a hombres honrados.—La honradez es un principio.—Se requiere ser honrado con uno mismo.

CAPITULO 26. EL VALOR
La habilidad para encararse eficazmente con las dificultades.—Valor e integridad.—Ceñid vuestros lomos.—Jehová, poderoso en batalla.— Toda la armadura de Dios.—El soldado cristiano.—El valor físico.— El valor intelectual.—El valor moral.—Constancia en Cristo.

CAPITULO 27. LAS BUENAS COSTUMBRES
El Espíritu del Señor ejerce una influencia refinadora en las vidas de los hombres.—La bondad.—Buenos modales.—Las reglas que gobiernan toda esfera de actividad humana.—Respeto hacia otros.— Conversaciones.—Lo que no hace un caballero.—La regla de oro.— Tacto.—Amorosa bondad del Señor.

CAPITULO 28. LA OBEDIENCIA
La base del progreso justo.—Con Dios o contra El.—Condiciones necesarias para que obre este principio.—La ley y propósito de la vida sobre la tierra.—Se reciben las bendiciones de acuerdo con las leyes sobre las que se basan.—La ley del Señor es perfecta.—El amor de Dios es determinado por la obediencia del hombre.—El amor de Dios resulta de la obediencia.—Cristo y Adán ejemplificaron la obediencia.—Libertad por medio de la obediencia.—La verdad os hará libres.

CAPITULO 29. LA HUMILDAD
Alabad a Jehová.—Los humildes ven las cosas del cielo y de la tierra. Filosofía contrastante del mundo.—El progreso de las cosas espirituales depende de la humildad.—El mandamiento de ser humildes.— Cuidémonos del orgullo.—Cohibición y abnegación.—El orgullo en la propia humildad.—La humildad es uno de los requerimientos del bautismo.—Un elemento esencial del servicio a Dios.—El espíritu alumbra a los humildes.—Habilita a los justos para ver a Dios.—Los mansos heredarán la tierra.

CAPITULO 30. LA MISERICORDIA
La misericordia es un atributo de Dios.—La esperanza del hombre de aproximarse a la perfección de Dios.—La misericordia permanece para siempre.—Sembramos justicia y segamos misericordia.—La misericordia y la gracia.—La misericordia y la justicia.—Todos los hombres pueden disfrutar del don de la misericordia.—Morar en la casa del Señor.—Los buenos desean hacer el bien.—El genio de nuestra religión.

CAPITULO 31. HONRAD A DIOS
Adoración y reverencia.—Homenaje a Dios.—Dios es digno de todo tributo y honor.—El honor recibido de Dios.—La adoración del Señor. Todas las cosas testifican a Dios.—La posibilidad del hombre de ser perfecto.—El propósito del presente escrito.—Perfección presente y futura.—El camino hacia la perfección.—La verdadera relación entre Dios y el hombre.—El hombre debe honrar a Dios.—¿De qué tenéis que jactaros

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