La Casa del Señor

La Casa del Señor

Un estudio de los santuarios sagrados antiguos y modernos

Por James E. Talmage

PREFACIO.

Entre las numerosas sectas e iglesias de la actualidad, los Santos de los Ultimos Días se destacan como edificadores de templos, rasgo que los coloca a la par del antiguo pueblo de Israel. No causa sorpresa que se manifieste un gran y ampliamente difundido interés en este rasgo particular de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, ni que continuamente surjan preguntas en cuanto al propósito y motivo de esta gran obra y la naturaleza de las. ordenanzas administradas en estas modernas Casas del Señor. Con objeto de contestar algunas de estas preguntas, y poner al alcance de investigadores sinceros información auténtica concerniente a la doctrina y práctica del ministerio del templo, se ha escrito la presente obra.

Con el fin de proporcionar un medio para facilitar una comparación entre lo realizado en el asunto de la construcción de templos en épocas pasadas y lo que se ha efectuado en tiempos corrientes, se ha incluido un breve tratado sobre los santuarios de dispensaciones anteriores. Si bien existe al alcance de todos información detallada respecto de templos antiguos y santuarios conexos en enciclopedias, diccionarios bíblicos y obras más especializadas, es poco lo que se ha publicado en forma separada sobre los templos actuales y el servicio sagrado que en ellos se realiza. La historia oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (History of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints) contiene abundantes datos sobre el tema; pero la información se encuentra esparcida en muchos tomos, y son relativamente pocos quienes pueden consultarla.

Entre las publicaciones especiales sobre este tema, la mayor parte de las cuales se dedican principalmente a la historia y descripción del Templo de Salt Lake City, mencionamos las siguientes:

“Temples: Descriptive and histórical sketches of ancient and modern sacred edifices” (Templos: Reseñas descriptivas e históricas de edificios sagrados antiguos y modernos), folleto de 28 páginas por J. M. Sjodahl, Salt Lake City, 1892. Abarca la historia del Templo de Salt Lake City hasta el día que se colocó la piedra de remate, abril de 1892. El folleto contiene dibujos bosquejados.

“The Salt Lake Temple” (El Templo de Salt Lake), artículo por James H. Anderson, publicado en “The Contributor”, tomo XIV, número 6, abril de 1893, sesenta páginas con numerosas ilustraciones del templo en diferentes etapas, junto con detalles de su construcción y retratos de los oficiales de la Iglesia y otras personas relacionadas con la erección del gran edificio.

“Historical and descriptive sketch of the Salt Lake Temple” (Reseña histórica y descriptiva del Templo de Salt Lake), folleto ilustrado de 36 páginas publicado por el Deseret News, Salt Lake City, abril de 1893.

“A Description of the Great Temple, Salt Lake City, and a statement concerning the purposes for which it has been built” (Una descripción del gran Templo de Salt Lake City, y una declaración concerniente a los fines para los cuales se ha construido), folleto de 40 páginas por D. M. McAllister, Salt Lake City, 1912. Contiene grabados en medio tono tanto del interior como del exterior del edificio.

En la presente obra el autor ha sido el recipiente de muchas cortesías y valiosa ayuda por parte de los oficiales de los varios templos, el Historiador de la Iglesia y sus ayudantes, las Autoridades Generales de la Iglesia y muchos otros. A todos los que han ayudado en esta placentera labor, el suscrito queda muy sinceramente reconocido.

JAMES E. TALMAGE

Salt Lake City, Utah 21 de septiembre de 1912


Capítulo I – Una Introducción al Tema
Capítulo II – Santuarios en las dispensaciones anteriores
Capítulo III – La necesidad de templos en la dispensación actual
Capítulo IV – Las ordenanzas modernas del templo
Capítulo V – Templos de la época moderna los templos en Kirtland y Nauvoo
Capítulo VI – El Gran Templo en Salt Lake City, Utah Histórico
Capítulo VII – El Gran Templo en Salt Lake City Exterior
Capítulo VIII – El Gran Templo en Salt Lake City Interior
Capítulo IX – La Manzana del Templo
Capítulo X – Otros Templos en Utah
Capítulo XI – Conclusión
Apéndices I – El Gran Templo en Salt Lake CityInterior.
Apéndices II – La Manzana del Templo.
Apéndices III – Otros templos de la Iglesia

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Cómo obtener respuestas a nuestras Oraciones

Cómo obtener respuestas a nuestras Oraciones

Por Gene R. Cook

Reconocimiento – Introducción
Capítulo 1 – El poder de la oración
Capítulo 2 – Como preparar el corazón y la mente para la oración
Capítulo 3 – Algunas sugerencias acerca de la práctica de la oración
Capítulo 4 – Principios que agregan poder a sus oraciones
Capítulo 5 – Las bendiciones de la oración
Capítulo 6 – Las oraciones como bendiciones para padres y líderes
Capítulo 7 – La gracia del Señor
Capítulo 8 – Cuando parece que las respuestas no llegan
Capítulo 9 – Como poner en práctica los principios de la oración


Reconocimientos

 ¡Cuánto agradezco al Señor por las continuas bendiciones que me ha dado al contestar mis preguntas a través de los años! Agradezco a mi familia y a muchos otros maravillosos Santos de los Últimos Días que han sabido compartir conmigo sus propias experiencias al recibir respuestas a sus oraciones. En especial, doy gracias a aquellos que me han confiado haber tenido que superar algunas dificultades al recibirlas. No hay duda que el Señor contesta toda oración humilde y sincera, ya sea que lo reconozcamos o no en ese momento.

Aprecio sinceramente la colaboración del hermano Jay A. Parry, cuya excelente capacidad como editor ha con­ tribuido a que esta obra sea más concisa y, consecuente­mente, más fácil de entenderse. También aprecio mucho la ayuda de mi secretaria, Stephanie Colquitt, y de mis anteriores secretarias por su destreza como mecanógrafas al ir compilando mis experiencias a medida que sucedían, de modo que pudieran ser puntualmente compartidas con otras personas….

Por último, quisiera mencionar que este libro no es de manera alguna una publicación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días. Todas las posibles imperfecciones, omisiones y deficiencias son indiscutiblemente mías.

Introducción

Nosotros, todos, necesitamos mucho al Señor. Necesitamos ayuda en cada aspecto de nuestra vida:

  • en nuestros fracasos y debilidades personales
  • en nuestros problemas y decisiones familiares
  • en nuestro trabajo y en nuestras carreras profesionales
  • en nuestras importantes decisiones económicas
  • en nuestros difíciles llamamientos en la Iglesia
  • en enfrentar tantos problemas que se nos presentan
  • en aprender la verdad acerca del Evangelio
  • y en casi todas las circunstancias de la vida.

Una de las claves del éxito en cada una de estas cosas es la oración. Cuando comenzamos a aprender cómo obtener respuestas a nuestras oraciones, podemos recurrir al poder y a la bondad del Señor para que nos ayude en nuestra exis­tencia. Pero si nuestras oraciones son ineficaces o no aprendemos a depender del Señor, solemos entonces quedar supeditados a nuestros propios recursos.

En ocasiones quizás alguna persona diga: “Yo trato de orar, pero el Señor no me habla. Yo sé que Él vive y que me ama, pero no contesta mis oraciones. Probablemente quiera que yo viva por mí mismo, sin Su ayuda”.

Es cierto que el Señor desea que ejerzamos constante­mente nuestro propio albedrío para hacer el bien, madurar, desarrollarnos, aprender a obrar por nosotros mismos y no que alguien lo haga por nosotros. Sin embargo, Él nos ha prometido a cada uno el don de poder ser guiados por el Espíritu Santo. Ha prometido ayudarnos en cada aspecto de nuestra vida, si sólo se lo permitimos.

Yo creo firmemente que el problema nunca se debe al Señor cuando no recibimos respuestas a nuestras oraciones. Él es constante y verídico; nunca deja de cumplir Sus promesas. En realidad, la falta es nuestra.

Con frecuencia no sabemos cómo obtener las respuestas que procuramos recibir. Quizás sea que no procedemos con suficiente dedicación o es probable que pidamos sin escuchar la réplica del Señor. Quizás no hayamos preparado nuestro corazón para que reciba cualquier cosa que Él podría enviarnos. Posiblemente no entendamos ni prac­tiquemos algunos de los principios básicos que Él nos ha enseñado con respecto a la oración. Quizás hemos permi­tido que nuestro propio anhelo nos domine sin procurar verdaderamente Su santa voluntad.

Yo pienso que a veces el Señor debe entristecerse al ver que, después de habernos ofrecido tanto, nos conformemos con muy poco. Pero cuando empezamos a aprender cómo obtener respuestas a nuestras oraciones, comenzamos a ver la manera divina en que Él se manifiesta; y vemos que podemos, sí, recibir los innumerables dones de nuestro Padre Celestial.

En las páginas de este libro vamos a examinar algunos de los principios y procedimientos fundamentales de la oración que el Señor nos ha enseñado por medio de las Escrituras y de los actuales profetas. Haremos todo lo posi­ble por ilustrar esos principios mediante numerosos ejem­plos y relatos reales, demostrando que Él contesta las ora­ciones e indicando cómo ello puede lograrse. Analizaremos con cierto detalle cómo usted puede saber cuándo habrá recibido una respuestas a sus oraciones. En particular,

trataremos la difícil pregunta de por qué hay momentos en que pareciera que usted no ha recibido una respuesta y lo que puede hacer aun en tales circunstancias para incremen­tar su fe.

Ahora bien, ¿cómo podría usted beneficiarse grande­mente con este libro? Espero que las ideas que analizamos a lo largo de estas páginas sean realmente valiosas para toda persona que las lea. Para ayudarle a usted y a su familia, he agregado algunas preguntas claves al final de cada capítulo. Le sugiero que, si es posible, analice estas preguntas con otra persona para aumentar su entendimiento. El Señor podría enseñarles, a ambos, mucho más.

El nivel más alto de aprendizaje que yo conozco se recibe directamente del Espíritu del Señor. Es mucho lo que podemos aprender al observar a otros o al leer sobre los conceptos o las doctrinas que se nos enseñan. Pero el conocimiento de mayor valor para mí es el que se obtiene por el Espíritu, iluminando el pensamiento y hablándole al corazón. Tales enseñanzas no son menos que un mensaje de los cielos para cada uno de nosotros y pueden tener un pro­fundo efecto en nuestra vida.

Yo doy mi testimonio de que esta clase de conocimiento está al alcance de todos los que procuran obtenerlo, si sólo se humillan ante el Señor y tratan diligentemente de recibir Sus enseñanzas. Si oran de todo corazón, con verdadera intención, cada vez que tomen este libro para leerlo el Señor habrá de inspirar en ustedes la certidumbre de que pueden recibir las bendiciones que Él desea darles. Él les brindará impulsos e impresiones y aprenderán entonces cómo la oración puede bendecirles—y cómo podrán recibir la orien­tación divina que les ayudará en cada aspecto de la vida.

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En Busca del Don Celestial

En Busca del Don Celestial

Joseph Fieiding McConkie

CONTENIDO

  1. Prologo
  2. Puedo Saber con Certeza?
  3. Manifestación o Confirmación?
  4. ¿Cómo Aprendió Cristo el Evangelio?
  5. La Preparación Espiritual de José Smith
  6. El Proceso del Crecimiento Espiritual
  7. ¿Cuando Recibo Yo una Revelación?
  8. ¿Cómo Viene la Revelación?
  9. Pedir y Recibir
  10. Cuando la Respuesta no Llega
  11. Características de un Testimonio Válido
  12. Caracterísaticas de la Revelación Verdadera
  13. La Independencia Espiritual y Una Carta de Derechos

PROLOGO

Lo que cuesta barato se aprecia poco. Lo de valor siempre tiene un precio justo. El cielo sabe muy bien que precio poner a sus bendiciones

En una conversación con Brigham Young, un hombre de ciencia, deseoso de mostrar la ignorancia del profeta, le preguntó que cuántos elementos básicos había. Brigham Young contestó que ni él ni el cientifico sabían por seguro, pero que la diferencia entre ellos dos era que el cientifico suponía que sabia. En igual manera, aqui, al principio de este libro, deberíamos decir, que nuestro conocimiento, sobre las muchas y variadas operaciones del Espíritu, por más que sepamos, es muy limitado. Ilustrando ese punto, José Smith dijo:

” Creemos que Dios ha creado al hombre con una mente que puede aprender, y con facultades que pueden crecer según el hombre ponga atención y acepte la luz que el cielo comunica al intelecto; y que mientras más se acerca el hombre a la perfección,más claro es su entendimiento, y más grande su gozo, avanzando asi hasta vencer todo mal en su vida y hasta perder todo deseo de pecar; y como lo hicieron algunos de los antiguos, lograr ese grado de fe que lo puede envolver en el poder y la gloria de su Creador, y arrebatarlo para vivir con El. Pero sabemos que eso no se logra de un día para otro: el hombre tiene que ser instruido en el gobierno y las leyes de ese reino, grado por grado, hasta que su mente pueda comprender la justicia, la igualdad, la relevancia y la naturaleza de tan exaltada condición ( History of The Church 2:8)

Ni el Salvador mismo trató de definir el proceso del crecimiento espiritual. Pero si dijo: ” El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; asi es todo aquel que es nacido del espíritu ” (Juan 3: 8) Aunque no podemos ver el viento, podemos escuchar su sonido, y podemos sentir cuando nos empuja o nos golpea la cara; aún asi, no sabemos ” de dónde viene, ni adónde va. ” Esa fue la descripción de Cristo del origen del despertamiento espiritual. Lo sentimos cuando nos da ánimo, y cuando erramos, lo sentimos que nos hiere la conciencia, sin embargo, no entendemos completamente de dónde viene o a dónde nos lleva. ” Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, asi ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. “( Eclesiastés 11: 5 ) Como se ha dicho en verdad, la habilidad para definir y explicar no es necesaria para sentir o saber

Asi es que cuando subimos la montaña de la fe y contemplamos el mundo desde ese punto de vista, nos embarga el panorama y nos sentimos humildes al percibir el desafio de cimas todavía futuras

Esperamos que esta pequeña obra sea de ayuda a los que quieran tomar ese camino.

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La Gran Apostasía

La Gran Apostasía

por James E. Talmage

1. Prefacio
2. Capítulo 1 Introducción
3. Capítulo 2 La apostasía predicha
4. Capítulo 3 La apostasía predicha – Continuación
5. Capítulo 4 Las causas de la apostasía
6. Capítulo 5 Las causas externas de la apostasía
7. Capítulo 6 Las causas externas de la apostasía – Continuación
8. Capítulo 7 Las causas internas de la apostasía
9. Capítulo 8 Las causas internas de la apostasía – Continuación
10. Capítulo 9 Las causas internas de la apostasía – Continuación
11. Capítulo 10 Los resultados de la apostasía


PREFACIO

LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS proclama la restauración del Evangelio, y el restablecimiento de la Iglesia antigua en ésta, la DISPENSACIÓN DEL CUMPLIMIENTO DE LOS TIEMPOS. Tal restauración y tal restablecimiento, junto con el otorgamiento moderno del SANTO SACERDOCIO, serían innecesarios y en verdad imposible si la Iglesia de Cristo hubiese continuado entre los hombres con la sucesión íntegra del Sacerdocio y poder, desde el “MERIDIANO DE LOS TIEMPOS”.

La Iglesia restaurada afirma que una apostasía general se desarrolló durante y después del período apostólico, y que la Iglesia primitiva perdió su poder, autoridad, y gracia como una institución divina, y se degeneró a sólo una organización mundana. El significado y la importancia de la gran apostasía, como condición precedente al restablecimiento de la Iglesia en tiempos modernos, son obvios. Si la supuesta apostasía de la Iglesia primitiva no fue una realidad, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de las Últimos Días no es la institución divina que su nombre proclama.

La evidencia de la declinación y extinción final de la Iglesia primitiva en medio de los hombres se encuentra en el registro bíblico, y en la historia secular. En las siguientes páginas el autor ha emprendido a presentar un sumario de las más importantes de estas evidencias. En hacerlo, él ha tomado liberalmente de muchos manantiales de información, con el debido reconocimiento de cada cita. La obra pequeña se ha escrito con la esperanza de que se pueda comprobar y dar servicio a nuestros élderes misioneros en el campo, a clases y organizaciones de quórumes involucrados en el estudio de temas teológicos en el hogar, y a investigadores sinceros de las enseñanzas y pretensiones de la Iglesia restaurada de Jesucristo.

JAMES E. TALMAGE
Salt Lake City, Utah
Noviembre 1909.

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Doctrina de Salvación III

DOCTRINA DE SALVACIÓN
TOMO III

Sermones y escritos de Joseph Fielding Smith Compilación de Bruce R. McConkie

INDICE

  1. Las señales precederán la Segunda Venida.
  2. Las señales de los tiempos.
  3. Guerras y la Segunda Venida.
  4. El Milenio y la Nueva Jerusalén.
  5. Sacerdocio: El poder eterno de Dios.
  6. La organización del sacerdocio.
  7. Llaves y convenio del sacerdocio.
  8. El Santo Apostolado.
  9. Patriarcas, bendiciones y unciones.
  10. Libros que el Señor aprueba.
  11. La venida del Libro de Mormón.
  12. Una voz de Cumora.
  13. Israel: El pueblo del convenio de Dios
  14. El mundo apóstata.
  15. Apóstatas en el Reino de los últimos días.
  16. Los reinos de este mundo.
  17. El éxodo de Israel moderno.
  18. Los pioneros mormones y la colonozación.

CAPÍTULO 1

 LAS SEÑALES QUE PRECEDERÁN LA SEGUNDA VENIDA

¿CUÁNDO VENDRÁ CRISTO?

 LA SEGUNDA VENIDA SERÁ MAÑANA. No hace mucho se me preguntó si yo podía decir cuándo vendría el Señor. Respondí que sí; y respondo ahora que sí. Yo sé cuando El vendrá: mañana. Tenemos su palabra al respecto. Permítaseme leerla:

“He aquí, el tiempo presente es llamado hoy hasta la venida del Hijo del Hombre; y en verdad, es un día de sacrificio y de requerir el diezmo de mi pueblo, porque el que es diezmado no será quemado en su venida.” (Aquí tenemos un discurso muy suficiente en cuanto a los diezmos.) “Porque después de hoy viene la quema —esto es, hablando según la manera del Señor— porque de cierto os digo, mañana todos los soberbios y los que hacen maldad serán como rastrojo; y yo los quemaré, porque soy el Señor de las Huestes; y no perdonaré a ninguno que se quede en Babilonia.”1

De manera que el Señor, vuelvo a repetir, viene mañana. Preparémonos, pues. El hermano Orson F. Whitney solía escribir acerca de la Noche del sábado del tiempo. Estamos viviendo en la noche del sábado del tiempo. Nos hallamos en el sexto día, el cual ahora se está aproximando a su fin. Cuando el Señor dice que es hoy hasta su venida, me parece que eso es precisamente lo que tiene proyectado, porque El vendrá en la mañana del día de reposo, o el séptimo día de la existencia temporal de la tierra, para inaugurar el reino milenario y ocupar su puesto legítimo como Rey de reyes y Señor de señores, para gobernar y reinar sobre la tierra conforme a su derecho.2

Satanás ha usurpado el poder y la autoridad desde el principio, y los hombres lo han seguido; pero su día se aproxima a su fin, y el alba está rompiendo para Israel y para Sión, para el establecimiento universal de la verdad, cuando la tierra será limpiada de toda impureza, toda iniquidad, porque cuando venga Cristo, lo que es inicuo no puede permanecer.3

EL DÍA DEL SEÑOR ESTÁ CERCA. Creo que la venida del Hijo de Dios no está muy distante; qué tan lejos, no lo sé, pero sí sé que está a cien años más cerca de la ocasión en que Elías el Profeta vino al profeta José Smith y a Oliverio Cowdery, en el Templo de Kirtland, el día 3 de abril de 1836. Las palabras de Elías indican el hecho de que estamos ese tanto más cerca que entonces; y este profeta antiguo declaró que por motivo de la restauración de esas llaves sabríamos que el día grande y terrible del Señor está cerca, aun a nuestras puertas.4

El mundo rápidamente se aproxima a su fin, es decir, el fin de los días de iniquidad.5 Cuando haya madurado completamente en la iniquidad, el Señor vendrá en las nubes del cielo para vengarse de los impíos, porque su ira está encendida en contra de ellos.6 No penséis que demora su venida. Ya se han dado muchas de las señales de la misma, de modo que, si queremos, podemos saber que el día está a nuestras puertas ahora mismo.7

ALGUNOS DE LOS QUE HOY VIVEN PODRÁN VER LA SEGUNDA VENIDA. El día de la venida del Señor está cerca; yo no sé cuándo. No estoy esperando, sin embargo, la venida del Hijo del Hombre, corno en un tiempo esperaba ver el día en que los hombres hablarían desde una ciudad hasta otra y por todo el país sin la ayuda de alambres, y se les podría oír, es decir, corno algo que pudiera efectuarse en alguna época muy lejana, porque yo sinceramente creo que vendrá precisamente el día en que algunos de nosotros que nos encontramos hoy aquí [5 de abril de 1936] estaremos viviendo sobre la faz de la tierra. Ese día está muy cerca. Conviene que corno Santos de los Ultimos Días, pongamos nuestras casas en orden, guardemos los mandamientos de Dios, nos apartemos de la maldad y nos acerquemos a la rectitud, si es necesario, y sirvamos al Señor con humildad, fe y oración.8

CRISTO VENDRÁ EN EL DÍA DE INIQUIDAD. Cuando maduremos en la iniquidad es cuando el Señor vendrá. A veces me siento molesto con algunos de nuestros élderes que al hablar dicen que el Señor vendrá cuando todos nosotros lleguemos a ser lo suficientemente justos como para recibirlo. El Señor no va a esperar hasta que nos volvamos justos. Cuando se disponga a venir, El vendrá —cuando se llene la copa de la iniquidad—, pero si en ese tiempo no somos justos, pobres de nosotros porque seremos contados entre los impíos, y seremos como rastrojo que será barrido de sobre la faz de la tierra, porque el Señor dice que la maldad no existirá.9

No penséis que el Señor demora su venida, porque El vendrá en el tiempo señalado, no el tiempo que he oído que unos predican, cuando la tierra se vuelva lo idóneamente recta para recibirlo. He escuchado a algunos hombres en cargos de confianza en la Iglesia predicar esto, hombres que supuestamente tienen conocimiento de la palabra del Señor, mas no lograron comprender las Escrituras. Cristo vendrá en el día de iniquidad, cuando la tierra madure en la maldad y esté preparada para la purificación; y El vendrá como lavador y purificador, y todos los inicuos serán como rastrojo y serán consumidos.10

 LA AMONESTACIÓN DEL EVANGELIO PRECEDE LA SEGUNDA VENIDA

LA VOZ DE AMONESTACIÓN SIEMPRE PRECEDE LOS JUICIOS. ¿No sería cosa extraordinariamente extraña que el Señor viniera e iniciara su reinado de paz, se vengara de los inicuos, limpiara la tierra del pecado, sin enviar mensajeros para preparar el camino delante de El? ¿Hemos de esperar que el Señor venga a juzgar al mundo sin que primero le haga una advertencia y prepare los medios para que escapen todos los que quieran arrepentirse?

Noé fue enviado al mundo para advertirlo del diluvio. Si el pueblo hubiese escuchado, habría escapado. 11 Moisés fue enviado para conducir a Israel a la tierra prometida para cumplir las promesas hechas a Abraham.12 Juan el Bautista fue enviado para preparar el camino para la venida de Cristo.13 En cada caso se abrieron los cielos y se hizo la proclamación. Isaías, Jeremías y otros profetas fueron enviados para amonestar a Israel y a Judá antes que descendieran sobre ellos el esparcimiento y el cautiverio.14 Si hubieran prestado atención, se habría escrito una página distinta en la historia. Tuvieron su oportunidad de escuchar; se les amonestó y tuvieron manera de escapar, la cual ellos rechazaron.

LA AMONESTACIÓN DEL EVANGELIO PRECEDE LA SEGUNDA VENIDA. El Señor prometió tener el mismo interés en la humanidad antes de su segunda venida. Dijo El: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”15 Y también:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”16

El apóstol Juan, cuando se hallaba en la isla de Patmos, en una visión de los postreros días, vio “volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”.17

José Smith declaró que Moroni —un antiguo profeta sobre este continente, y hoy un ser resucitado— le enseñó el evangelio como cumplimiento parcial de esta promesa, dándole instrucciones referentes a la restauración de las cosas antes de la venida de Cristo.18 Y el Señor dijo: “Porque, he aquí, Dios el Señor ha enviado al ángel para que proclame en medio del cielo: Preparad la vía del Señor y enderezad sus senderos, porque la hora de su venida está cerca.”19

Aceptando lo anterior como cosa verdadera, los Santos de los Ultimos Días creen que se ha establecido comunicación con los cielos en los tiempos modernos, y ahora el evangelio del reino se envía corno testimonio al mundo antes que venga Cristo.20

EL CRISTIANISMO APÓSTATA NO CONTIENE AMONESTA­CIONES DE LA SEGUNDA VENIDA. Es bien sabido que las enseñanzas de las iglesias cristianas, así llamadas, se han estado declarando por todo el mundo durante muchos cientos de años. En todas las tierras se han organizado iglesias, y los ministros han proclamado sus enseñanzas. No hay nada de particular en cuanto a su mensaje con relación a la edad actual. Nada distintivo que pudiera señalar a cualquiera, o a todas ellas, de tener una declaración especial del evangelio del reino que se prometió como testimonio en los postreros días.

En las palabras de nuestro Señor —de que “será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones: y entonces vendrá el fin”21 —la indicación es que en los postreros días, como señal a todas las naciones, el Señor enviaría de nuevo el mensaje del evangelio del reino, y que sería diferente de las enseñanzas que entonces se estarían dando y recibiendo entre las naciones. De lo contrario ¿cómo se podría distinguir y aceptar como señal de su segunda venida?

Por otra parte, cuando esta declaración del evangelio del reino llegue a todas las naciones, entonces vendrá el fin, o en otras palabras, el tiempo en que nuestro Señor ha de aparecer. La predicación de las muchas doctrinas de las varias denominaciones se llevó a todas las naciones desde hace muchos años, mas el fin no llegó con esta declaración universal.

EL EVANGELIO RESTAURADO AMONESTA AL MUNDO. José Smith y los que con él se asociaban fueron instruidos por mensajeros celestiales y por revelación, de que la responsabilidad de este mensaje descansaba sobre ellos. Se les instruyó que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días se hallaba debidamente autorizada para enviar embajadores de Cristo con el mensaje especial de este evangelio del reino a todas las naciones. El Señor dijo al respecto: “Y la voz de amonestación irá a todo pueblo por boca de mis discípulos, a quienes he escogido en estos últimos días. E irán y no habrá quien los detenga, porque yo, el Señor, los he mandado.”22

Se podrá juzgar a los Santos de los Ultimos Días de ser raros y fuera de lo común por creer que se les ha llamado para cumplir estos antiguos pasajes de las Escrituras, pero es con la íntegra confianza de que el Señor ha hablado en la actualidad por lo que se están enviando misioneros a todas las partes de la tierra. Además, cuando todas las naciones hayan escuchado este mensaje, cual se ha revelado en estos postreros días, entonces podremos esperar la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque en ese día todas las naciones habrán sido amonestadas por los mensajeros que fueron enviados de acuerdo con la promesa del Señor.23

LAS INVENCIONES MODERNAS AYUDAN A PREGONAR LA VOZ DE AMONESTACIÓN. Esta obra de predicar el evangelio a las naciones no se ha terminado aún. Los misioneros de la Iglesia están saliendo ahora con este mensaje, mas el Señor ha dicho que acortaría su obra en rectitud,24 y además, que la apresuraría en su tiempo.25 Por medio de las invenciones y descubrimientos modernos podemos fácilmente ver cómo se puede realizar esto, y cómo se puede llegar al corazón de los habitantes de la tierra por medio de la radio, por medio de la prensa y por medios de comunicación que las naciones de la tierra no tuvieron en épocas anteriores. No sé cuánto tardará esta misión en realizarse, ni en cumplirse estas palabras de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; pero que obrará rápidamente, que cumplirá sus propósitos dentro del tiempo que ha señalado, esto yo lo creo por completo, y sus promesas no fallarán.26

LOS DESASTRES VIENEN CUANDO SE RECHAZA LA AMONESTACIÓN DEL EVANGELIO. De cuando en cuando, alguien que está lleno de odio contra la verdad, con el ciego deseo de destruir la obra del Señor, pide a las naciones que echen fuera a los élderes de Israel que están llevando este mensaje de salvación a todos los que quieran creer, y amonestando a otros para que queden sin excusa.

Sería un día lamentable para cualquier nación, donde se estuviera predicando el evangelio, si determinara expulsar a los élderes de la Iglesia de sus fronteras y negarles el derecho de predicar el evangelio entre el pueblo.

Los élderes aseguran la paz a las naciones, en tanto que éstas se muestren dispuestas a escuchar el mensaje de salvación, y a proteger y defender la verdad. Cuando llegue el tiempo en que las naciones echen fuera a los élderes y dejen de recibir su testimonio, y se sujeten más bien al “dominio de Satanás”, como escuchamos en el himno esta tarde, ¡Ay de ellos!

Leemos en la palabra del Señor que después del testimonio de los élderes vendrán la ira y la indignación sobre el pueblo. Porque después del testimonio de ellos vendrá el testimonio de terremotos que causarán sufrimiento y angustia, y los hombres caerán al suelo a causa del temor. También vendrá el testimonio de truenos, y la voz de relámpagos, la voz de tempestades, y la voz de las olas del mar que se precipitan más allá de sus límites. Todas las cosas estarán en conmoción y desfallecerá el corazón de los hombres por causa del temor que sobrevendrá al pueblo. Estas cosas seguirán tras el testimonio de los élderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, cuando la gente del mundo los rechace y los expulse de sus fronteras.27

 LA ACEPTACIÓN DEL EVANGELIO ANTES DE LA SEGUNDA VENIDA

SE HAN DE CUMPLIR LOS “TIEMPOS DE LOS GENTILES”. Vamos a ellos con un mensaje de paz, de verdad, de salvación eterna, invitándolos a que se arrepientan de sus pecados y entren en el redil verdadero donde puedan hallar reposo. Cuando no quieran hacer esto, sino al contrario, escuchen a los injustos y condenen la verdad, entonces Dios retirará el evangelio de entre ellos. En ese día se cumplirán los tiempos de los gentiles y el evangelio será llevado a los judíos.28 Porque debe predicárseles este evangelio a ellos, así como a las naciones gentiles; y un resto de los judíos se congregará en Palestina, como se han estado congregando desde que se dedicó la tierra para su regreso, y como ahora se están congregando un resto de Efraín y sus compañeros en la tierra de Sión.

Los judíos serán convertidos en la Segunda Venida. En el debido tiempo los judíos quedarán establecidos en su propia tierra, y el Señor vendrá a su pueblo, de acuerdo con su promesa, en la hora de su angustia y los librará de sus enemigos. Entonces pondrán sobre El sus ojos y descubrirán las heridas de El y preguntarán: “¿Qué heridas son éstas en tus manos?” Y El les responderá: “Con ellas fui herido en casa de mis amigos.” Entonces se postrarán y lo adorarán como su Redentor, el Hijo de Dios.29 Después de esto, serán limpiados de sus pecados y recibirán el evangelio.30

Y a las naciones que procuren destruir a Jerusalén en ese día, el Señor las destruirá, porque El será rey sobre toda la tierra y la justicia prevalecerá entre el pueblo.31 Sión será establecida sobre este continente; Jerusalén será restablecida en el antiguo continente y la iniquidad se apartará de la tierra, porque cuando venga Cristo, y los justos con El, los malvados serán corno rastrojo y serán consumidos.32

Por tanto, deseo dar mi testimonio a todo pueblo y decir a aquellos que levantan la mano contra esta obra: “Mira, no lo hagas, porque ésta es la obra de Dios. El la ha establecido, y cuando tú la rechazas, lo rechazas a El, y después del testimonio de los élderes vendrá el testimonio de aflicciones y angustias como lo han predicho los profetas.”33

LOS JUDÍOS EMPEZARÁN A CREER ANTES DE LA SE­GUNDA VENIDA. No muchos de los judíos, según lo que leo en las Escrituras, creerán en Cristo antes que El venga. El Libro de Mormón nos dice que empezarán a creer en El.34 Actualmente están empezando a creer en El. Los judíos en la actualidad consideran a Cristo como un gran Rabino. Lo han aceptado como uno de sus grandes maestros; han dicho que: “El es judío de judíos; el Rabino más sobresaliente de todos ellos.” Así es como uno lo ha declarado. Cuando se restauró el evangelio en 1830, si un judío hubiese mencionado el nombre de Cristo en una de las sinagogas, se le habría reprendido. Si un rabino se hubiera referido a El, la congregación se habría puesto en pie y abandonado el edificio. De modo que, vemos que el estado de ánimo ha cambiado. Yo declaro esto por lo que he sabido de fuentes judías que están empezando a creer en Cristo, y algunos de ellos están aceptando el evangelio.

Mas la mayoría en su incredulidad se congregará en Jerusalén; el evangelio les será predicado y algunos de ellos creerán. No todos los gentiles han creído cuando se les ha proclamado el evangelio, mas el cuerpo principal de los judíos que se haya congregado allí no recibirá a Cristo como su Redentor hasta que El mismo venga y se manifieste a ellos.35

EL SEÑOR HALLARÁ FE A SU VENIDA. Puedo testificar que cuando venga el Señor hallará fe sobre la tierra.36 Sin embargo, esa fe que El encuentre estará limitada a una porción muy pequeña de los habitantes de la tierra. No hallará fe en las naciones del mundo en grado alguno que llame la atención; no hallará fe entre los pueblos de la tierra que no hayan recibido el evangelio cual se ha restaurado. Mas habrá fe entre los de la casa de Israel que hayan sido recogidos de las naciones, y se hayan arrepentido de sus pecados, y recibido el mensaje que vino por conducto del profeta José Smith.37

 JOSÉ SMITH: MENSAJERO DELANTE DEL SEÑOR

UN MENSAJERO PREPARARÍA EL CAMINO PARA LA SEGUNDA VENIDA. Uno de los pasajes que Moroni citó a José Smith cuando lo visitó el 21 de septiembre de 1823, fue el siguiente: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.”38

Al citar las palabras de Malaquías a José Smith, el ángel Moroni también dijo que en breve se iban a cumplir estas palabras: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida [de Cristo]? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Y vendré [Cristo] a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.”39

LA SEGUNDA VENIDA ES UN DÍA DE VENGANZA Y JUICIO. Por motivo de que creen que esto se refiere a la segunda venida de Cristo, los Santos de los Ultimos Días se encuentran en una situación singular entre todos los pueblos, pues la creencia general es que todo esto se cumplió en la primera venida de Cristo. Sin embargo, si investigamos el asunto, se manifiesta claramente que en los días de ministerio del Redentor del mundo, El no vino en juicio ni para limpiar en el crisol, a fin de que toda la escoria fuese destruida. En aquella época fue maltratado, perseguido y negado por los hombres. No se impartió justicia a las viudas ni a los huérfanos contra aquellos que los oprimían. No fueron castigados los hechiceros ni los adúlteros, y todos los hombres pudieron soportar ese día.

Sin embargo, cuando Cristo venga la segunda vez, será en las nubes del cielo, y será el día de venganza contra los impíos, cuando aquellos que hayan amado la maldad y hayan sido culpables de transgresión y rebelión contra las leyes de Dios serán destruidos. Durante todo el ministerio de Cristo reinó la maldad y pareció prevalecer; pero cuando El venga en las nubes de gloria, como se declara en este mensaje de Malaquías al mundo, y que Moroni dijo que estaba próximo, entonces será cuando Cristo aparecerá como el afinador y purificador, tanto del hombre como de la bestia, y todo cuanto corresponda a esta tierra, porque la tierra misma pasará por un cambio y recibirá su gloria paradisíaca anterior.40

JOSÉ SMITH PREPARÓ EL CAMINO PARA EL REGRESO DEL SEÑOR. José Smith fue enviado a preparar el camino para esta segunda venida mediante la proclamación de la plenitud del evangelio y la concesión a todos los hombres de los medios para escapar de la iniquidad y de la transgresión. El cumplimiento de esta profecía de Malaquías está ahora precisamente a nuestras puertas, y antes que hayan pasado muchos años, Cristo vendrá como el afinador y purificador de esta tierra que hoy está padeciendo en la agonía del desorden y la transgresión.

Cuando llegue este día, todo lo que sea malo será quitado, y se cumplirán las palabras del Señor, en las que ha dicho: “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado.”41

En esta época se han enviado mensajeros del Señor. Juan el Bautista vino a José Smith y a Oliverio Cowdery, y les dio su sacerdocio, preparando por este medio el camino para la venida del Señor.42 Además, el Señor ha venido súbitamente a su templo, y allí ejerció su ministerio en bien de José Smith y Oliverio Cowdery, el 3 de abril de 1836. En ese templo, José y Oliverio recibieron la autoridad para la purificación de los hijos de Leví y para el recogimiento de los judíos, para que finalmente sus ofrendas sean gratas ante el Señor, cuando vuelvan a sus tierras y les sean perdonadas sus transgresiones.43

EL SEÑOR HA VENIDO “SÚBITAMENTE A SU TEMPLO”. Malaquías dijo que el Señor vendría súbitamente a su templo.44 En 1830, nuestro Salvador hizo el mismo señalamiento.45 Esa venida era para un objeto preciso; es decir restaurar las llaves, purificar a los hijos de Leví, prepararse para la ofrenda de Judá cuando los judíos sean lavados de su iniquidad y para ser moco afinador y purificador, trayendo la salvación a todos los hombres que quieran escuchar su voz.

Es verdad que hay muchos, aun de los Santos de los Ultimos Días, que están mirando adelante hacia esa venida de nuestro Señor. Detengámonos y reflexionemos un momento. ¿No ha venido ya el Señor súbitamente a su templo para llevar a efecto estos gloriosos propósitos? Cristo se apareció súbitamente en su templo. Luego envió a Moisés con las llaves para el recogimiento de Israel. En vista de que Moisés estableció a Aarón y a los levitas en su sacerdocio, ¿no confieren también estas llaves el poder en esta dispensación para la purificación de Leví y Judá, a fin de que ofrezcan un sacrificio en justicia?

¿No se confiere con las llaves que poseía Elías todo lo que poseyó Abraham? ¿No otorgan a la Iglesia las llaves que poseyó Elías todo el poder de la autoridad para sellar? ¿No es un hecho de que bien sea en este templo, o en algún otro lugar consagrado, ya se han revelado y restaurado a la tierra todas las llaves de los profetas desde el principio del mudo, para la consumación total de la obra del Señor? ¿No está muy cerca de nuestras puertas el día grande y terrible del Señor? ¿Qué otra cosa por vía de autoridad para la salvación del hombre queda por revelarse? ¿No está aquí la plenitud del evangelio?46

LA VENIDA DE CRISTO A ADÁN-ONDI-AHMAN. Daniel habla de la venida de Cristo, y ese día está muy próximo. Se efectuará una gran reunión en el valle de Adán-ondi-Ahman, y se realizará un importante concilio. Se sentará Adán, que es el Anciano de Días, y el juicio —no el juicio final— se llevará a efecto, en el cual los justos que hayan poseído las llaves darán su informe y entregarán sus llaves y ministerio. Cristo vendrá, y Adán dará su informe.

En este concilio Cristo será recibido y reconocido como el gobernante legítimo de la tierra. Satanás será expulsado.47 A raíz de este acontecimiento, todo gobierno del mundo, incluso el de los Estados Unidos, tendrá que llegar a ser parte del gobierno de Dios.48 Entonces se establecerá el gobierno justo. La tierra será purificada, los inicuos serán destruidos y se iniciará el reinado de paz.49

Estamos ahora esperando esa ocasión. Esperamos que llegue; oramos por que así sea. Los justos se regocijarán cuando El venga, porque entonces vendrá la paz a la tierra y la rectitud al pueblo, y ese mismo espíritu de paz y gozo y felicidad que prevaleció sobre este continente por 200 años entre los nefitas, nuevamente será establecido entre los pueblos y por fin llegará a ser universal, y Cristo reinará corno Señor de señores, y Rey de reyes por mil años. Nuestra vista se dirige hacia esa ocasión.50

 LOS ÚLTIMOS DÍAS

LO QUE SIGNIFICA ÚLTIMOS DÍAS. El Señor ha declarado, por su propia voz y por su revelación a sus siervos los profetas, que estamos viviendo en los últimos días.51 Cuando hablamos de los últimos días, no queremos decir que es el fin de la tierra, que en breve dejará de existir. Queremos decir que estamos viviendo en esa época de tiempo conocida como la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos, en la cual el Padre ha prometido reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, corno las que están en la tierra.52 Queremos decir que estamos viviendo en la época en que cesará la injusticia; cuando la iniquidad no se hallará más sobre la faz de la tierra, cuando esta tierra, de acuerdo con la promesa que el Señor declaró a Daniel el profeta, será entregada a los santos del Altísimo, quienes la poseerán para siempre jamás.53

LA NATURALEZA PELIGROSA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS. Estarnos viviendo en un período crítico de la historia del mundo. Están ante nosotros grandes acontecimientos. El señor en su misericordia, y con justicia y con juicio, acortará su obra en rectitud.54 Han salido los decretos y conviene que nosotros, corno miembros de la Iglesia, nos conservemos unidos y lo sirvamos y guardemos todos los mandamientos.55

Estamos viviendo en un tiempo de angustia, de tribulación, cuando el corazón de los hombres está desfalleciendo. El Señor indicó este tiempo durante su ministerio y amonestó por profecía, a los que hoy viven, a que velaran y oraran para que no fuesen desviados, para que no se les hallara desprevenidos, en caso de que tuvieran la buena fortuna de estar aquí en el gran día de su venida.56

Estamos viviendo en tiempos peligrosos, en una época en que la misión de la Iglesia, tal vez se destaca más y nuestro mensaje al mundo se define con mayor claridad que en cualquier otra época. Como pueblo actuamos como testigos de Cristo en un día en que el mundo se ha apartado de El, cuando están enseñando doctrinas de los hombres y menospreciando las verdades fundamentales de la fe cristiana.57

LA SIEGA DEL TRIGO; LA QUEMA DE LA CIZAÑA. La parábola que el Señor enseñó del trigo y de la cizaña se refería a los últimos días. Según el relato, un sembrador plantó buena semilla en su campo, pero mientras él dormía vino el enemigo y sembró cizaña en el campo. Cuando empezó a brotar, los siervos querían ir para arrancar la cizaña, mas el Señor les mandó que dejaran crecer juntos el trigo y la cizaña hasta que la cosecha madurara, no fuese que arrancaran el trigo tierno al destruir la cizaña. Entonces, al fin de la siega, habrían de salir a recoger el trigo, y atar la cizaña para quemarla. En la explicación de esta parábola, el Señor dijo a sus discípulos que “la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles”.58

La cizaña y el trigo están creciendo juntos, y han estado creciendo en el mismo campo todos estos años; pero está próximo el día en que se recogerá el trigo, y también se juntará la cizaña para ser quemada; y se efectuará una separación: los justos de los inicuos. Y conviene que cada uno de nosotros guardemos los mandamientos del Señor, nos arrepintamos de nuestros pecados, nos volvamos a la rectitud, si en nuestro corazón hay necesidad del arrepentimiento.59

SEPARACIÓN INMINENTE DE JUSTOS E INICUOS. Ya se está atando la cizaña en manojos para ser quemada. Se está recogiendo el trigo en graneros, y el día de la separación está próximo. Aun la Iglesia será purificada, y aquellos que sean del mundo, que estén contados entre los miembros de la iglesia, serán echados fuera, y encontrarán su lugar entre aquellos que son indignos, donde será el llanto y el crujir de dientes.60

Edificad y fortaleced a los miembros de la Iglesia en la fe en Dios; bien sabe la Providencia que lo necesitamos. Son tantas las influencias que están obrando, precisamente entre los miembros de la Iglesia, para despedazarnos, y va a venir, uno de estos días, en el cercano futuro, una separación del trigo y de la cizaña, y vamos a estar ya sea con el trigo o con la cizaña. Nos vamos a hallar de un lado o del otro.61

Llegará la ocasión, tan cierto como vivimos, en que habrá una separación entre los justos y los injustos.62 Aquellos que no guarden la ley del Señor negarán la fe, porque El retirará su Espíritu de ellos, si es que no se arrepienten, después de haber trabajado con ellos y hecho todo lo posible para conservarlos dentro de sus deberes. El les retirará su Espíritu y quedarán a solas. Deben escoger un lado o el otro, porque esta separación ciertamente ha de venir.63

LOS ÁNGELES ESTÁN SEGANDO LA TIERRA ACTUAL­MENTE. “En verdad os digo que os halláis limpios, mas no todos; y con ningún otro estoy bien complacido.” Esto se dijo de la Iglesia hace más de 100 años. El Señor no está complacido con nosotros hoy, porque no nos hallamos limpios, es decir no todos. “Porque toda carne se ha corrompido delante de mí; y los poderes de las tinieblas prevalecen en la tierra, entre los hijos de los hombres, en presencia de todas las huestes de los cielos. Por lo que reina el silencio, y toda la eternidad padece, y los ángeles esperan el gran mandamiento de segar la tierra para juntar la cizaña y quemarla; y he aquí, el enemigo se ha combinado.”64

Esa revelación se dio el 2 de enero de 1831, y en aquella ocasión el Señor dijo que toda carne se había corrompido delante de El. ¿Qué fue lo que dijo acerca de toda la carne en los días de Noé?65 ¿Creéis que el mundo ha mejorado? Si creéis esto, no habéis leído estos pasajes muy cuidadosamente. De modo que los ángeles estaban esperando, hace cien años, para ir a juntar la cizaña y segar la tierra.

El presidente Wilford Woodruff declaró por revelación, después de la dedicación del Templo de Salt Lake, que a los ángeles de los cuales se habla aquí, que estaban esperando para salir a recoger la cizaña y segar la tierra, ya los habían soltado y enviado a su misión.66

Recordaréis que en la parábola de la cizaña el Señor dijo a sus siervos que no deberían molestar la cizaña, no fuese que al arrancarla también arrancaran el trigo, porque la hoja estaba tierna. Dijo que dejaran crecer lo uno y lo otro hasta que la cosecha estuviese madura. Entonces nos dice que esa siega habrá de venir al fin del mundo.67

Ya desde 1893, el profeta del Señor, el presidente Wilford Woodruff, declaró que los ángeles habían sido enviados para atar la cizaña y preparar la tierra para la quema; y sin embargo, la quema no ha de venir sino hasta que la tierra haya madurado en la iniquidad.68

LOS REBELDES SERÁN DESARRAIGADOS EN LA SEGUNDA VENIDA. Los versículos 22 y 23 del tercer capítulo de los Hechos se refieren a Cristo, y están aún por cumplirse. Dicen lo siguiente:

“Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.”69

Esto concuerda con la expresión que se halla en la primera sección de Doctrinas y Convenios, de que “vendrá el día en que aquellos que no oyeren la voz del Señor, ni la voz de sus siervos, ni prestaren atención a las palabras de los profetas y apóstoles, serán desarraigados de entre el pueblo”.70

Este profeta de quien Moisés habló es Cristo, y cuando El se digne hablar y dar mandamientos al pueblo, con el poder y la fuerza con que se darán en un tiempo futuro, no solo serán quitados de su lugar los miembros de la Iglesia que se nieguen a escuchar, sino que los juicios de Cristo descenderán sobre las naciones y sobre los impíos que se hallen entre ellas, quienes perecerán; y ese día se aproxima.71


  • 1       D. y C. 64:23, 24; Mal. 3:2; 4:1.
  • 2       D. y C. 77:12.
  • 3       Conference Report, abril de 1935, pág. 98; D. y C. 1:4-16.
  • 4       Conference Report, abril de 1951, pág. 58; D. y C. 110:13-16.
  • 5       José Smith 1:4.
  • 6       2 Ts. 1:7-9; D. y C. 29:17.
  • 7       Improvement Era, tomo 34, pág. 644.
  • 8       Conference Report, abril de 1936, págs. 75, 76.
  • 9       Church News, 4 de mayo de 1935, pág. 8.
  • 10     Church News, 29 de noviembre de 1941, pág. 4; Is. 65:17-25; Mal. 4; D. y C. 101:11-31; 133:63-74.
  • 11     Moisés 8:22-29.
  • 12     2 Ne. 3:9, 10; Moisés 1:25, 26; Abraham 2:8-11; Gn. 15:7-21.
  • 13     1 Ne. 10:7-10; Is. 40:3; Mt. 3:1-10; Mr. 1:2-8; Lc. 3:2-17.
  • 14     Is. 28:1-8; 29:1-10; 30:1.17; Jer. 2; 4, 5; 6; 7; 8; 9; 15.
  • 15     Mt. 24:14; José Smith 1:31.
  • 16     Mateo 24:31.
  • 17     Ap. 14:6.
  • 18     José Smith 2:29-54.
  • 19     D. y C. 133:17.
  • 20     Church News, 6 de junio de 1931, pág. 8; D. y C. 133:36-52.
  • 21     Mt. 24:14.
  • 22     D. y C. 1:4, 5.
  • 23     Church News, 7 de noviembre de 1931, pág. 6.
  • 24     D. y C. 52:11; 84:96, 97; 109:59.
  • 25     D. y C. 88:73.
  • 26     Church News, 7 de enero de 1933, pág. 5.
  • 27     D. y C. 88:86-95.
  • 28     D. y C. 45:21-30; Ro. 11:25; Lc. 21:24; Inspired Version, Lc. 21:25, 32.
  • 29     Zac. 12:8-14; 13:6; D. y C. 45:47-53.
  • 30     D. y C. 133:35.
  • 31     Zac. 14.
  • 32     D. y C. 133:63-74.
  • 33     Conference Report, abril de 1911, págs. 124-126.
  • 34     2 Ne. 30:7-18; 1 Ne. 10:11-14; 22:11, 12; 2 Ne. 6:10-18; 9:1, 2; 10:5-9; 25:16-18; 3 Ne. 20:29-46; Mormón 5:14.
  • 35     Genealogical and Historical Magazine, tomo 14 págs. 4, 5.
  • 36     Lc. 18:8.
  • 37     Conference Report, octubre de 1916, pág. 68; D. y C. 1:17-21.
  • 38     Church News, 12 de septiembre de 1931, pág. 2; Mal. 3:1; José Smith 2:36.
  • 39     Mal. 3:2-5; José Smith 2:36.
  • 40     D. y C. 101:23-31; Is. 65:17-25.
  • 41     Church News, 19 de septiembre de 1931, pág. 6; Is. 63:3, 4; D. y C. 133:50, 51, 63, 64.
  • 42     D. y C. 13; José Smith 2:68-72.
  • 43     Church News, 12 de septiembre de 1931, pág. 2; D. y C. 110:1-16.
  • 44     Mal. 3:1.
  • 45     D. y C. 36:8.
  • 46     Improvement Era, tomo 39 pág. 208; Mal. 3:1-5; D. y C. 110:1-16.
  • 47     Dn. 7:9-14; 21-27; 12:1-3; D. y C. 27:11; 78:15, 16;107:53-57;116; 117:8, 11; Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 142, 184.
  • 48     D. y C. 87:6.
  • 49     Correspondencia personal.
  • 50     Church News, 6 de febrero de 1932, pág. 8.
  • 51     D. y C. 14; 20:1; 27:6; 39:11; 63:58; 84:2, 117; 86:4; 112:30; 115:4; 132:7.
  • 52     Ef. 1:9, 10; D. y C. 27:12, 13.
  • 53     Millennial Star, tomo 93, pág. 241; Dn. 7:22, 26, 27.
  • 54     D. y C. 52:11; 84:97.
  • 55     Conference Report, octubre de 1919, pág. 146.
  • 56     Conference Report, abril de 1931, pág. 68; Lc. 21:25, 26.
  • 57     Conference Report, abril de 1924, pág. 40.
  • 58     Church News. 2 de agosto de 1941, pág. 2: Mt. 13:24-30. 36-43: D. y C. 86:1-11.
  • 59     Conference Report, abril de 1918, págs. 156, 157.
  • 60     Conference Report, octubre de 1922, pág. 75; D. y C. 121:23-26.
  • 61     Relief Society Magazine, tomo 18 pág. 688.
  • 62     D. y C. 63:54.
  • 63     Conference Report, abril de 1911, pág. 87.
  • 64     D. y C. 38:10-12.
  • 65     Moisés 8:28-30; Gn. 6:11-13.
  • 66     G. Homer Durham, Discourses of Wilford Woodruff, págs. 251, 252.
  • 67     Mt. 13:24-30, 36-43; D. y C. 86:1-11.
  • 68     Church News, 8 de mayo de 1937, pág. 5.
  • 69     José Smith 2:40; 3 Ne. 20:23.
  • 70     D. y C. 1:14.
  • 71     Genealogical and Historical Magazine, tomo 14, pág. 5.
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Doctrina de Salvación II

 DOCTRINA DE SALVACIÓN
TOMO  II

Sermones y escritos de Joseph Fielding Smith Compilación de Bruce R. McConkie

I N D I C E

  1. Salvación
  2. Los grados de gloria
  3. Exaltación
  4. Matrimonio celestial
  5. Pecados contra el convenio matrimonial
  6. Elías: Hombre y profeta
  7. Elías el Profeta: Su misión y poder para sellar
  8. Salvación universal
  9. Salvación para los muertos
  10. Salvación para los que aun viven
  11. Llevar registros es una ley divina
  12. La vida espiritual y la muerte
  13. La ley de construir templos
  14. La ley de la resurrección
  15. La salvación y la resurrección
  16. Fe para alcanzar la salvación
  17. El bautismo y la salvación
  18. La Santa Cena y la salvación

CAPÍTULO 1

 SALVACIÓN

 EL PLAN DE SALVACIÓN

LAS VERDADES DE LA SALVACIÓN FÁCILMENTE COM­PRENDIDAS. La salvación debe ser un tema supremo en la mente de todos los hombres. Es, sin duda, el tema más importante que posiblemente pueda ser considerado, y aun así hay tan pocos que suelen prestar alguna atención a este tema grande e importante, de acuerdo con la aplicación que pueda tener en su vida.1

Toda la verdad relacionada con el plan de salvación es razonable y comprensible. Cuando menos puede ser comprendida por aquellos que confían en el Señor y se colocan en actitud de recibir la revelación que El pueda darles. El Señor no deja que los hombres descubran la verdad sin alguna guía. Nunca ha realizado alguien una obra importante para la salvación de las personas, sin antes enviar primero entre ellas a sus testigos especialmente comisionados, que tienen el poder de hablar con autoridad y conocimiento de las cosas de las que testifican.2

TAREAS ENCAMINADAS A LA SALVACIÓN EN LA PREEXISTENCIA. Teníamos una existencia antes de venir a este mundo. Vivíamos en el espíritu y estábamos en la presencia de nuestro Padre Celestial, quien es el Padre de los espíritus de todos los hombres; y allí andábamos por vista, no por fe porque estábamos en su presencia.

A fin de que pudiéramos recibir una plenitud de bendiciones y oportunidades y llegar a ser semejantes a nuestro Padre, fue necesario que pasáramos a través de la probación mortal. En consecuencia, fue preparada esta tierra, y fuimos enviados aquí para recibir un cuerpo de carne y hueso y ser vivificados por la sangre, y participar de todas las vicisitudes de la vida tal como las encontramos aquí en esta tierra, para que podamos, mediante la obediencia a los principios del evangelio, distinguir el bien del mal.

Es necesario que tengamos el privilegio de sufrir tentaciones, y experimentar dolor, tribulación, y gozo; y, si somos fieles, pasar a nuestra exaltación y convertirnos en los hijos e hijas de Dios, habiendo ganado el conocimiento, la sabiduría y la comprensión en esta vida mortal que no podría haberse obtenido de otra manera. Es por eso que hemos venido aquí.

Tomamos estos cuerpos mortales; nos fueron dados debido a nuestra obediencia en el mundo anterior a éste, cuando morábamos en el espíritu y en la presencia de Dios. Y ahora estamos sufriendo las penas así como los placeres de la carne.3

EL LIBRE ALBEDRIO ES ESENCIAL PARA LA SALVACIÓN. Somos tentados, pero el Señor nunca tuvo la intención de que sucumbiéramos y pecáramos, y cayéramos, y perdiéramos el galardón que de otra manera sería nuestro. El sabía que bajo ninguna otra condición sino sólo mediante nuestro libre albedrío y las oportunidades que vendrían a nosotros en esta vida al distinguir el bien del mal, cuando no anduviésemos más por vista sino por fe, que podríamos estar capacitados para regresar a su presencia y ser merecedores de la exaltación. Sin el libre albedrío valdríamos muy poco, y el Señor nos lo otorgó para que pudiéramos actuar por nosotros mismos —para elegir el bien, o para elegir el mal si así deseábamos— con el entendimiento de que cosecharíamos el galardón de nuestras obras en esta vida. Aquellos que hagan el bien saldrán en la resurrección de los justos y recibirán un grado de exaltación en su reino, mientras que aquellos que hacen el mal saldrán también en la resurrección, pero a una resurrección de condenación.4

LAS LEYES DE SALVACIÓN REVELADAS DESDE EL PRINCIPIO. No ignoramos las cosas de Dios, porque se nos han dado a conocer desde los días de Adán hasta ahora y están registradas en las Sagradas Escrituras. Mensajeros de la presencia de Dios han sido enviados a la tierra desde el principio para establecer en el corazón de los hombres y revelarles todo lo que es esencial para su salvación. Si alguno de entre nosotros ignora estas cosas, es debido a una premeditada rebeldía.

El Hijo de Dios mismo vino a la tierra como ejemplo para mostrarnos el camino a la vida eterna, y El estaba libre de todo pecado. Nosotros no podemos justificarnos por la violación de las leyes de Dios a causa de la ignorancia. Con todos estos mandamientos ante nosotros, somos agentes moralmente responsables con el Altísimo y bajo el compromiso de ser obedientes.5

TÉRMINOS Y CONDICIONES DEL PLAN DE SALVACIÓN. Los principios primarios y fundamentales de este plan de salvación son:

1.- Fe en Dios el Padre, en su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo. Debemos aceptarlos como la autoridad presidente en los cielos, quienes gobiernan y controlan todas las cosas, quienes son todopoderosos, justos y verídicos.

2.- Debemos aceptar la expiación infinita de Cristo, con la firme convicción de que El es el Redentor del mundo, tanto de la transgresión de Adán como de nuestros pecados individuales si nos arrepentimos.

3.- Debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados, entregando nuestro corazón a Dios con la firme intención de servirle.

4.- Debemos ser bautizados en el agua para la remisión de nuestros pecados, por uno que haya sido llamado de Dios y tenga la autoridad divina para administrar las ordenanzas del evangelio.

5.- Debemos recibir por la imposición de manos sobre nuestra cabeza, de aquellos que tienen autoridad y mediante sus ministraciones, el bautismo del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad y profecía que nos guía a toda verdad.

6.- Debemos estar dispuestos a servir al Señor con todo nuestro corazón, mente y fuerza, y guardar sus mandamientos aun hasta el fin.

Sobre estas leyes se basa la salvación, y las bendiciones prometidas son para todos los hombres. Estas condiciones no son severas ni penosas, y están dentro del alcance del más débil de los débiles sí tan sólo ponen su confianza en el Redentor.

Todos los que se arrepienten y obedecen estas leyes, serán redimidos y salvos de los pecados del mundo; pero aquellos que las rechazan y no se arrepienten tendrán que sufrir por sus propios pecados.6

INGRATITUD POR EL PLAN DE SALVACIÓN. Pienso que la ingratitud es el más predominante de todos los pecados, y uno de los más grandes, porque toda alma que rehuse permanecer en la verdad, que no quiera andar en la luz y comprensión de los mandamientos que Jesucristo nos ha dado, es desagradecida. El vino y dio su vida para redimirnos de la transgresión. Fue clavado a una cruz y derramada su sangre. ¿Para qué? Para que pudiéramos vivir y recibir la remisión de nuestros pecados, para que, mediante la obediencia a los principios del evangelio, pudiéramos volver a la presencia de Dios el Padre y de El, su Hijo Jesucristo.7

INMORTALIDAD Y VIDA ETERNA

DIFERENCIA ENTRE LA INMORTALIDAD Y LA VIDA ETERNA. La inmortalidad y la vida eterna son dos cosas separadas, una distinta de la otra. Todo hombre recibirá la inmortalidad, ya sea bueno, malo o indiferente, porque la resurrección de la muerte vendrá a todos.

La vida eterna es algo que se añade. Ninguno recibirá la vida eterna salvo aquellos que guardan los mandamientos del Señor, consiguiendo así el derecho de entrar a su presencia. Cuando el Señor dice: “estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”8, significa que habrá muy pocos de los hijos de los hombres que probarán en esta vida ser dignos de retornar y morar en su presencia. ¡Esa es la vida eterna!, morar en la presencia del Padre y recibir de El la exaltación. El no quiso decir que aquellos que pasan por la puerta estrecha, y por el camino angosto, eran los que serían levantados de los muertos.

Con gusto daría el Señor vida eterna a todos; pero puesto que esa bendición sólo puede venir por merecimiento, es decir, mediante el fiel cumplimiento del deber, únicamente aquellos que son dignos la recibirán.

LOS REINOS SUPERIORES MINISTRAN A LOS INFERIORES. Sin embargo, mediante su rica misericordia, el Señor hará por todos lo mejor que pueda y, por tanto, nos dará un lugar en alguna parte — si no es dentro de las puertas de la Santa Ciudad, entonces será fuera de ellas9—, donde aquellos que no tienen derecho a la plenitud de las bendiciones puedan ser ministrados por aquellos que poseen una gloria mayor. Porque leemos también aquí en esta visión, donde se habla de las glorias, que aquellos que moran en el reino celestial ministrarán a los del reino terrestre; los del reino terrestre ministrarán a los del reino telestial.

El Hijo puede ir al terrestre, pero los que entran en ese reino no recibirán la plenitud del Padre; no verán la grandeza de su gloria, pues El se las retendrá. Nunca retornarán a la plenitud de su presencia. Aquellos que entran al reino telestial no recibirán la plenitud del Padre o del Hijo, ya que Ellos no lo visitarán, sino que enviarán mensajeros a hacerlo e instruir a los habitantes de esa gloria.

Los del reino terrestre visitarán a los del reino telestial, y aquellos del celestial visitarán a los del reino terrestre. Donde el Padre está éstos no pueden venir, porque el Señor ha dicho: “A donde Dios y Cristo moran, no podrán venir, por los siglos de los siglos.”10 Mas en esa misma sección está escrito que a pesar de este hecho, tan grandes serán las bendiciones que vengan a aquellos que entren allí que están más allá de nuestra comprensión.11 Tal es la gran misericordia del Señor. El tratará de salvar a todos sus hijos y exaltar a tantos como le sea posible.

LA OBEDIENCIA COMPLETA TRAE LA VIDA ETERNA. Pero para ser exaltado, uno debe observar toda la ley. Este es el gran amor que El manifiesta por sus hijos: a pesar de que pecan y cierran sus ojos a la verdad, su brazo se extiende aún, y los buscará y traerá de vuelta si guardan sus mandamientos; y si no, El hará por ellos justamente lo mejor que pueda. Les va a bendecir con todo lo que le sea posible dar, y todos serán salvos; todos recibirán un lugar en alguna parte el cual será glorioso para ellos, pero para recibir la exaltación de los justos —en otras palabras, la vida eterna— se deben guardar los mandamientos del Señor en todas las cosas.

DIFERENCIA ENTRE LA VIDA ETERNA Y LA CONDENACIÓN ETERNA. Hay otro pasaje de las Escrituras que quiero leer en relación con esto. Está en la sección 29. Aquí el Señor habla de Adán y su castigo después que fue arrojado de la presencia del Señor. “Mas he aquí, os digo que yo, Dios el Señor, le concedí a Adán y a su posteridad que no muriesen, en cuanto a la muerte temporal —ellos habían ya sufrido la primera muerte, la muerte espiritual, y el Señor estaba declarando que les dio poder para que no sufriesen la muerte temporal— hasta que yo, Dios el Señor, enviara ángeles para declararles el arrepentimiento y la redención, mediante la fe en el nombre de mi Hijo Unigénito. Y así yo, Dios el Señor, le señalé al hombre los días de su probación, —ahora observen esto— para que por su muerte natural pu­diera resucitar en inmortalidad a vida eterna.

Así que ¿ven el significado de ello? Todo hombre es levantado en inmortalidad, no para muerte, sino para vida eterna, si guarda los mandamientos del Señor, y de ninguna otra manera. Ahora bien, creo que aquí hay una lectura muy significativa: “resucitar en inmortalidad a vida eterna, sí, aun cuantos creyeren.” Ahora observen esto: “Y los que no creyeren, a condenación eterna; porque no pueden ser redimidos de su caída espiritual, debido a que no se arrepienten.12

La caída espiritual significa expulsión de la presencia del Señor, y no podrán ser redimidos de aquella si no se arrepienten. Ahora cuando eventualmente se arrepienten, si sus hechos han sido malos y no tienen derecho a caminar en el estrecho y angosto camino y a entrar por la puerta, tendrán que tomar su lugar en alguna otra parte de algún reino fuera de su presencia donde serán enseñados, serán instruidos por aquellos que han llegado más arriba, a la exaltación.

LA VIDA ETERNA ES LA VIDA DE DIOS. Un pensamiento más; quiero leerles uno o dos versículos del capítulo 17 de Juan: “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna”; ahora aquí viene la comprensión, “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”13

Ningún hombre que no reciba el privilegio de entrar en el reino celestial y esté cara a cara con el Padre, podrá saber lo que es la vida eterna, porque no puede conocer al Padre a menos que lo vea y more con El, y participe de la misma vida que posee el Padre, porque esa es la vida eterna.

DIFERENCIA ENTRE LA VIDA ETERNA Y EL CASTIGO ETERNO. Ahora bien, nuevamente recuerdo otro pensamiento que no quiero omitir antes de concluir. En la sección 19 de Doctrinas y Convenios, leemos acerca del castigo sin fin. Vosotros sabéis que el concepto de castigo eterno, castigo sin fin, había preocupado al mundo; y porque las Escrituras hablan de castigo sin fin y castigo eterno, los hombres se han parado delante de las congregaciones del pueblo y les han dicho: “Si no se arrepienten, si no creen en el Señor Jesucristo, serán eternamente condenados; irán a un lago de fuego y azufre donde arderán para siempre pero nunca serán consumidos”, y de este modo torturaban la mente de la gente al enseñarles tal doctrina. El Señor nos ha revelado lo que quiere decir castigo eterno, al declararnos: “Por que, he aquí, yo soy sin fin, y el castigo que por mi mano se da es castigo sin fin, porque Sin Fin es mi nombre. De ahí que:

Castigo eterno es castigo de Dios”.

Castigo sin fin es castigo de Dios14

Por eso es que se llama sin fin. Por tanto, os digo, vida eterna es la vida de Dios: es la vida que El tiene, la que posee. En consecuencia, si El os da la vida que tiene, tenéis la vida eterna, y no la obtendréis si no os mostráis dignos de entrar en su presencia. Ahora bien, ese es el evangelio de Jesucristo, ese es el gran plan de salvación.15

LA VIDA ETERNA ES EXALTACIÓN. Hay una diferencia entre inmortalidad y vida eterna. Inmortalidad es el don de vivir para siempre, que se lega a toda criatura. Vida eterna es tener la clase de vida que Dios tiene. Todos aquellos que se convierten en siervos tendrán inmortalidad, pero los que se convierten en hijos e hijas de Dios tendrán el don adicional de la vida eterna, que es el máximo don de Dios.16

Vida eterna es vivir en la presencia del Padre y del Hijo. Aquellos que la reciben se convierten en miembros de la Iglesia del Primogénito” y en sus herederos como hijos e hijas de Dios. Reciben la plenitud de las bendiciones, llegando a ser como el Padre y el Hijo y a la vez coherederos con Jesucristo.17

¿Qué es la vida eterna? Es tener una continuación de las simientes para siempre jamás”.18 Nadie recibe la vida eterna excepto aquellos que reciben la exaltación. La vida eterna es el máximo don de Dios; la inmortalidad no lo es. El Señor dice: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”19

CLASES DE SALVACION

SALVACIÓN; CONDICIONAL E INCONDICIONAL. El sacrificio y la muerte de Cristo hicieron dos cosas por nosotros: nos trajo una salvación incondicional y una salvación condicional. A veces nos referimos a éstas como salvación general y salvación individual. Voy a leerles lo que al respecto dijo Orson Pratt. Es una de las más claras declaraciones que conozco, muy concisa y bien meditada.

“La redención universal de la Caída para la posteridad de Adán, se verá totalmente cumplida después que la tierra haya sido henchida con su medida de habitantes, y todos los hombres hayan sido redimidos de la tumba a la inmortalidad, y la tierra misma haya sido cambiada y hecha enteramente nueva.

La misión de Cristo no está terminada hasta que venga ese tiempo.

Pero la redención universal de los efectos del pecado original, nada tiene que ver con la redención de nuestros pecados personales; porque el pecado original de Adán y los pecados personales de sus hijos son dos cosas diferentes. El primero fue cometido por el hombre en su estado inmortal; con pleno desconocimiento del bien y el mal. Los segundos son cometidos por el hombre en su estado mortal, teniendo ya un conocimiento del bien y el mal.

Los hijos de Adán no tuvieron albedrío en la transgresión de sus primeros padres y, por tanto, no se les requiere ejercer albedrío alguno para la redención de su castigo. Están redimidos del mismo sin tener necesidad de fe, de arrepentimiento, bautismo o cualquier otro acto, tanto mental como corporal.”

REDENCIÓN: CONDICIONAL E INCONDICIONAL. “La redención condicional es también universal en su naturaleza; se ofrece a todos, pero no es recibida por todos; es un don universal, aunque no universalmente aceptado; sus beneficios pueden ser sólo obtenidos mediante la fe, arrepentimiento, bautismo, imposición de manos y obediencia a todos los demás requisitos del evangelio.

La redención incondicional es un don impuesto a la humanidad y ésta no lo puede rechazar, aunque estuviera dispuesta. No sucede así con la redención condicional; ésta puede ser recibida o rechazada de acuerdo con la voluntad de la criatura.

La redención del pecado original no requiere de fe u obras; la redención de nuestros propios pecados sólo se da por medio de la fe y las obras. Ambos son dones de la gracia gratuita; pero mientras que uno es un don que se nos impone incondicionalmente, el otro es un don que simplemente se nos ofrece condicionalmente. La redención de uno es compulsiva; la recepción del otro es voluntaria. El hombre no puede, por cualquier acto posible, evitar su redención de la Caída; pero puede rechazar y evitar completamente su redención del castigo de sus propios pecados.”20

CRISTO REDIME TODAS LAS FORMAS DE VIDA. Necesitamos un poco más de explicación referente a lo que exactamente queremos decir por redención incondicional. Eso significa restaurarnos de este estado mortal al inmortal; en otras palabras, darnos la resurrección. Esta viene a toda criatura, no sólo a los hombres sino también a los peces, las aves del aire y las bestias del campo, como nos lo dice el Señor en la sección 29 de Doctrinas y Convenios.21 Todos ellos existieron espiritualmente antes de ser colocados sobre la tierra; por tanto, deben ser redimidos.

La sangre de Cristo no sólo redime al hombre sino que también redime a toda criatura del mundo entero y a la tierra misma. Eso viene como un don gratuito de Cristo, sin ninguna solicitud de nuestra parte. No podemos evitarlo. No tenemos nada que hacer con él, sólo recibirlo, porque no somos responsables de la muerte. Por tanto, como dice Pablo: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”22

Pero la redención condicional es la que nos colocará en el reino de Dios como sus hijos e hijas.23

LA REDENCIÓN Y LA SALVACIÓN SIGNIFICAN EXALTACIÓN. Quiero analizar un poco estos tres términos: redención, salvación y exaltación que se usan como sinónimos en las Escrituras. En muchos lugares donde se lea la palabra redención o la palabra salvación estas significan exaltación o, en otras palabras, salvación en el reino de Dios; y, aun así, a veces hay una diferencia de significado. Si bien estos tres términos se usan frecuentemente en las Escrituras como sinónimos,24 en realidad la mayor parte del tiempo, tienen también diferentes connotaciones que describen tres etapas diferentes en el progreso eterno del hombre.25

SIGNIFICADOS ESPECIALES DE REDENCIÓN Y SALVACIÓN. Redención es el acto de adquirir de nuevo, rescatar del cautiverio o restaurar. De esta manera Cristo se convierte en nuestro Redentor al traer, nuevamente la vida de donde fue quitada por la transgresión. Habrá algunos individuos que serán redimidos de la muerte —estoy hablando ahora de la muerte física— y eso es todo. Saldrán como hijos de perdición para morar con el diablo y sus ángeles, como se indica en la sección 76 y otras Escrituras, Ellos no son redimidos de la muerte espiritual, que es la completa expulsión de la presencia de Dios.26

La salvación es la preservación de un mal inminente; liberación del pecado y su castigo verificado en un estado futuro; también los medios de liberación del mal y de la ruina. Eso es salvación.

La salvación vendrá a la gran masa de la humanidad. La redención del alma es la resurrección. La salvación es encontrar un lugar en alguna parte con ese estado redimido, libre de los dominios “donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”27, en toda su plenitud o, en otras palabras, la redención de la muerte espiritual que será pronunciada sobre los inicuos cuando el Señor les diga “Apartaos”, y ellos vayan a los dominios de Satanás.28

La salvación vendrá a todos los que entren en el reino terrestre. Ellos recibirán un grado más alto de salvación que los que estén en el reino telestial. La salvación vendrá también a aquellos que entren en el reino celestial. Ese será aún un grado más alto de salvación.

LA DIFERENCIA ENTRE LOS SIGNIFICADOS ESPECIALES DE REDENCIÓN Y SALVACIÓN. Exaltación es el acto de ser ascendido o elevado, en posición o en rango; es ser magnificado o glorificado. De la misma manera reciben exaltación aquellos que pasan a los dioses que están allí para custodiar el camino a la plenitud. El reino telestial no es un reino de exaltación; el reino terrestre no es un reino de exaltación, aunque es más alto que el reino telestial; y habrá muchos que entrarán en el reino celestial en su condición salva sin ser exaltados en la misma, porque en el reino celestial hay diferentes grados.

Redención, de acuerdo con el evangelio, es el don de Dios a toda criatura nacida en el mundo, de que vivirá nuevamente, con derecho a la resurrección. En las Escrituras, a menudo, se menciona a Cristo como nuestro Redentor, y así se refiere a sí mismo.

De acuerdo con las Escrituras, la salvación es el don de Dios dado a todos los que no pecan contra la luz y se convierten en hijos de perdición. La salvación es de varias etapas o grados. Todo hombre será juzgado de acuerdo con sus obras, y por esta razón se han establecido varios grados o reinos.

La exaltación es morar en la presencia de Dios y semejarse a El.29

OCUPAOS EN VUESTRA SALVACION

LA PUERTA A LA SALVACIÓN ES ESTRECHA. “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que conduce a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosta la senda que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan.”30

Aunque parezca extraño, hay muy pocas personas, muy pocas en el mundo, que creen en estas palabras de nuestro Redentor, si es que las vamos a juzgar por sus actos. Ese camino que conduce a la presencia de Dios es estrecho, lo que quiere decir que aquellos que penetran en él, lo encontrarán restringido; es angosto; no pueden llevar con ellos aquello que no se aplica o no pertenece al reino de Dios. Todas esas cosas deben dejarse atrás cuando entramos en este angosto camino que conduce a la presencia de Dios, donde podemos recibir vida eterna. “Pocos son los que la hallan.”31

Nunca he podido en mis enseñanzas hacer que el plan del evangelio se muestre fácil: es decir, que ofrezca esperanza a aquellos que son indiferentes, o que están descarriados, o que voluntariamente violan los mandamientos del Señor y no escuchan estas verdades cuando se les dan todas las oportunidades para obedecer la verdad.32

EL SER SÓLO MIEMBRO DE LA IGLESIA NO SALVA. No vamos a ser salvos en el reino de Dios sólo porque nuestros nombres están en los registros de la Iglesia. Se requiere más que eso: Tendremos que tener nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; esa es la evidencia de que hemos guardado los mandamientos. Toda alma que no guarde los mandamientos tendrá su nombre borrado del libro…33

Oh, quisiera que nosotros los poseedores del sacerdocio tuviéramos el poder de alcanzar toda alma que no es fiel, que no es humilde de corazón —miembros de esta Iglesia— para que podamos traerlos de vuelta a una total comprensión del evangelio. ¿Es verdad que algunos de entre nosotros tenemos la idea de que no importa si pecamos, mientras no sea un pecado atroz, un pecado mortal, pues de todas maneras seremos salvos en el reino de Dios? Nefi vio nuestros días y dijo que la gente diría eso mismo. Pero yo les digo, no nos podemos desviar del camino de la verdad y rectitud y al mismo tiempo retener la guía del Espíritu delN Señor.34

No es posible, como alguno de nosotros ha supuesto, que nos deslicemos fácilmente por la vida, guardando indiferentemente los mandamientos del Señor —aceptando algunas partes de la doctrina y otras no, dejándonos dominar por nuestros apetitos y deseos y, porque los hemos considerado poca cosa, hemos fallado en entender y comprender nuestro deber para con ellas— y luego esperamos recibir una plenitud de gloria en el reino de Dios.35

NI LA MITAD DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS SERÁN SALVOS. Aquellos que reciben la plenitud tendrán el privilegio de ver la faz de nuestro Padre. No será tan abrumador el número de santos que llegará allí. El presidente Francis M. Lyman muchas veces declaró, y tenía razón para hacerlo, creo que si salvamos la mitad de los Santos de los Ultimos Días, es decir, con una exaltación en el reino celestial de Dios, andaríamos más que bien. No es que el Señor sea parcial, ni, como algunos pudieran decir, fije un límite para mantener alejadas a las personas. El desearía que cada uno de nosotros entrare si lo quisiésemos; pero hay leyes y ordenanzas que debemos guardar; si no observamos la ley no podremos entrar.

Muchos entran a la Iglesia, como peces que son recogidos en la red, que tienen que ser clasificados y desechados nuevamente o apilados donde les corresponde. Y así será con nosotros.36

El Salvador comparó al reino, en otras palabras, a la Iglesia, con diez vírgenes, cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas;37 y no debemos tener la creencia de que porque somos miembros de la Iglesia todo está bien con nosotros y que nuestra salvación está asegurada, es decir, nuestra exaltación está asegurada. No es así.

Debemos perseverar hasta el fin; debemos obedecer los mandamientos, guardar las ordenanzas, recibir los convenios y sellamientos, el poder de sellamiento y todos los privilegios que se obtienen en el templo del Señor, y luego vivir de acuerdo con ellos. Eso es lo que debemos hacer.38

NO SOMOS SALVOS POR LA FE DE NUESTROS PADRES. No debemos perder de vista el hecho de que ningún hombre pueda pretender la salvación, o el sacerdocio de Dios, simplemente porque tuvo un padre fiel… Si no son fieles, entonces no recibirán el cumplimiento de la promesa. La posteridad de José Smith, así como la posteridad de cualquier élder de Israel, permanecerá o caerá sobre el propio cimiento que ellos mismos hayan construido. Y si los hijos de José Smith se niegan a guardar los mandamientos, las bendiciones les serán negadas; pero la obra de Dios continuará hasta la consumación de todas las cosas.39

LA SALVACIÓN Y UNA TAZA DE TÉ. Usted no puede descuidar las pequeñas cosas. “Oh, una taza de té es una cosa tan pequeña, tan insignificante; ciertamente no importa mucho; sin duda el Señor me perdonará si bebo sólo una taza de té.”

Sí, El os perdonará, porque va a perdonar a todo hombre que se arrepienta; mas, mis hermanos, si bebéis café o té, o usáis tabaco, ¿vais a permitir que una taza de té o un poco de tabaco se os interponga en el camino y os excluya del reino celestial de Dios, donde de otro modo hubierais recibido una plenitud de gloria?

“Oh, es una cosa tan insignificante, que el Señor nos perdonará.” Bien, no hay nada que sea insignificante en la manera de pecar. No hay nada que sea insignificante en este mundo en todo su conjunto. Una taza de té, luego viene otra y luego otra y cuando las junta a todas no parecerán tan insignificantes. Como algunos de nosotros aprendimos en la Primaria:

“De gotitas de agua se compone el mar.

Granos de arena pueden tierras crear.”

¿Qué es un grano de arena? Y sin embargo la tierra justamente está compuesta de cosas como esas.

No hace mucho viajaba en un automóvil. Algo le pasó y se negó a seguir marchando. El hombre que lo conducía era un experto y aunque yo no disponía de mucho tiempo dejé que los minutos corrieran hasta que casi no me quedaba tiempo para alcanzar el tren, que estaba a 48 kilómetros de distancia. Revisamos todo el motor; todos los cables hacían contacto; todo estaba como debía ser; no podíamos encontrar nada que anduviera mal; y aun así el coche no arrancaba.

“Bien —le dije—, ha hecho usted todo lo que sabe, menos una cosa. Hay algo que quiero pedirle que haga; abra su carburador y deje salir un poco de combustible, creo que éste tiene agua.” Dejó que se escurriera, cerró nuevamente la válvula, y el auto comenzó a marchar de inmediato.

LOS PEQUEÑOS PECADOS NOS ALEJARÁN DE LA SALVACIÓN. Mas un poco de agua en el carburador era una cosa tan insignificante, sólo unas cuantas gotas pero ahí estaban en el camino e impidieron el progreso y casi me costó perder el tren. Vamos a suponer que llamamos salvación a ese tren, ¿podríamos permitirnos el lujo de dejar que una pequeña cosa como esa se interpusiera entre nosotros y nuestra salvación?…

Dios no va a salvar a todo hombre y mujer en el reino celestial. Si vosotros deseáis llegar allí, y tenéis defectos; si estáis cometiendo pecados; si estáis violando los mandamientos del Señor, y lo sabéis; ahora es el momento adecuado para arrepentiros y reformaros, y no haceros a la idea de que es una cosa tan insignificante que el Señor os perdonará; sólo unos pocos azotes, sólo un pequeño castigo y seremos perdonados; porque podréis encontraros arrojados fuera, si insistís y persistís en tal conducta.40

LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA DEBEN PERSEVERAR HASTA EL FIN. A menos que sea un pecado atroz, no excomulgamos de la Iglesia a las personas. Tratamos de enseñarles sus deberes; tratamos de traerles al arrepentimiento; tratamos de que comprendan la verdad. Pero después ya en la Iglesia, si no hacen estas cosas y no escuchan nuestros consejos, podréis estar seguros de que ellos serán juzgados según sus obras.

El hecho de que sean miembros de la Iglesia no les salvará. Cada hombre y cada mujer tendrá que responder por sus actos cometidos en la carne. Un antiguo profeta dijo: “¡Pero ay de aquel a quien la ley es dada; sí, que tiene todos los mandamientos de Dios, como nosotros, y los quebranta, y malgasta los días de su probación! porque su estado es terrible.”41

“Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”42

Toda persona bautizada que se ha arrepentido completamente, que entra a la Iglesia con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, ha hecho un convenio para continuar con ese corazón quebrantado, con ese espíritu contrito, que significa un espíritu arrepentido. Ella hace el convenio de que hará exactamente eso.43

Se debe perseverar hasta el fin. Es esencial que perseveremos hasta el fin. En la revelación que fue dada en la época de la organización de la Iglesia, el Señor dijo así:

“Y sabemos que todos los hombres tienen que arrepentirse y creer en el nombre de Jesucristo, y adorar al Padre en su nombre, y perseverar con fe en su nombre hasta el fin, o no pueden ser salvos en el reino de Dios”.44

PROGRESO HACIA LA SALVACIÓN MAS ALLÁ DE LA TUMBA. La salvación no viene toda a la vez; se nos manda ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Nos llevará eternidades lograr este fin, pues habrá mayor progreso más allá de la tumba, y será ahí donde los fieles vencerán todas las cosas, y recobrarán todas las cosas, aun la plenitud de la gloria del Padre.45

Creo que el Señor quiso decir exactamente lo que dijo: que debemos ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Eso no vendrá todo a la vez, sino línea por línea, precepto por precepto, ejemplo por ejemplo, y aún así no mientras vivamos en este estado mortal, porque tendremos que ir aún más allá de la tumba antes de alcanzar esa perfección y llegar a ser como Dios.

Pero es aquí donde echamos los cimientos. Aquí es donde se nos enseñan estas sencillas verdades del evangelio de Jesucristo; en este estado de probación, para ser preparados para esa perfección. Hoy debemos ser mejores de lo que fuimos ayer y mañana mejores de lo que somos hoy. ¿Por qué? Porque estamos en este camino. Si estamos guardando los mandamientos del Señor, estamos en ese camino hacia la perfección, y eso sólo puede venir mediante la obediencia y un ferviente deseo en nuestro corazón de vencer al mundo.46

LOS IMPUROS NO PODRÁN SER SALVOS. Es el deber de cada hombre, tratar de ser como nuestro. Padre Eterno. Esto requiere pureza de pensamiento y acción. Se nos enseña que nada inmundo puede heredar el reino de Dios47

Es razonable pensar que toda alma que desee ser una verdadera seguidora de Jesucristo deseará, en todos los sentidos, parecerse a El tanto como sea posible.48

CÓMO SE LLEGA A SER SANTO. Los santos no son hechos por los papas o cualquier otra criatura. No cae dentro de la jurisdicción de los mortales el hacer santos, ya sea cuando ellos están vivos o después de muertos. La santidad viene únicamente por medio de la obediencia a los mandamientos del Señor.49


1 Church News, * 12 de febrero de 1938, pág. 3.
2 Era, ** vol. 30, pág. 949; Amós 3:7
* Un suplemento sabatino del periódico Deseret News, de Salt Lake City, Utah, E. U.A.
** Una publicación mensual de la Iglesia que principió en 1897y se discontinuó en 1970
3 Abraham 3:22-28; Moisés 6:33, 48; 2 Nefi 2:24.25.
4 Gen. And Hist. Mag., vol, 9, pág. 16; 2 Ne. 2:11.16, 27-30; Juan 5:28-29.
5 Conf. Rep., abril de 1943, pág. 13.
6 Salvation Universal, pág. 5; D. y C. 19:4, 15-19; 20:18-28.
7 Conf. Rep., abril de 1944, págs. 49-50.
8 Mateo 7:14.
9 Ap. 21:27; 22:14-15.
10 D. y C. 76:112.
11 D. y C. 76:86-89.
12 D. y C. 29:42-44.
13 Juan 17:1-3.
14 D. y C. 19:10-12.
15 Rel. Soc. Mag., vol. 7, págs. 10-13.
16 Church News, 22 de abril de 1939, pág. 7; D. y C. 14:7.
17 Gen. and Hist. Mag., vol. 20, pág. 40; Ro. 8:14-17; 1 Juan 3:1-3; Ga. 4:5-7; D. y C. 76:67, 94; 93:22.
18 Church News, 6 de mayo de 1939, pág. 8; D. y C. 132:19.
19 Correspondencia personal; Moisés 1:39; Juan 5:24.
20 Millennial Star, * vol. 12, pág. 69.
21 D. y C. 29:23-24; 77:2-3.
* Periódico de la Iglesia, publicado en inglés de 1840 a 1970.
22 1 Cor. 15:22.
23 Church News, 9 de marzo de 1935, pág. 6
24 Redención: D. y C. 29:47-46; 43:29; 35:25-26; 45:46; 133:52; 2Ne: 2:6-7, 26; Mosíah 15:26-27; Alma 9:27; Hel. 5:10; Eter 3:13-14; Mor. 7:7. Salvación: D. y C. 6:13.
25 Redención: D. y C. 88:14-17, 99;Alma 12:25; Mor. 9:12-13. Salvación: D. y C. 76:42-44.
26 D. y C. 76:30-49; 88:32-33; 2 Ne. 9:15-16.
27 D. y C. 76:44.
28 D. y C. 29:41.
29 Church News, 22 de abril de 1939, pág. 7.
30 3 Ne. 14:13-14; D. y C. 22:2; 132:22-25; Mt. 7:13-14.
31 Church News, 12 de febrero de 1938, pág. 3.
32 Conf. Rep., abril de 1923, pág. 138; 2 Ne. 9:27; Mosíah 15:26-27; Alma 34:31-35; 3 Ne. 12:20; 28:34-35.
33 3 Ne. 27:16-21; 2 Ne. 31:16-21; Apo. 3:5; 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27; 22:19.
34 Conf. Rep., septiembre de 1950, págs. 9-10, 12-13; 2 Ne. 28:7-9, 20-25.
35 Rel. Soc. Mag., vol. 6, pág. 464.
36 Mt. 13:47-50.
37 Mt. 25:1-13.
38 Rel. Soc. Mag., vol. 6, pág. 469.
39 Origin of the “Reorganized” Church, pág. 55; D. y C. 86:8-11.
40 Rel. Soc. Mag., vol. 6, págs. 472-473.
41 2 Ne. 9:27.
42 Ro. 6:2.
43 Mosíah 18:8-10; D. y C. 20:37
44 Conf. Rep., octubre de 1941, págs. 92-94; D. y C. 20:29.
45 Salvation Universal, pág. 17; Mt. 5:48; 3 Ne. 12:48; D. y C. 76:56; 84:38; 93:20-22, 27,28.
46 Conf. Rep., octubre de 1941, pág. 95.
47 Alma 11:37; 3 Ne. 27:19; Moisés 6:57.
48 Church News, 2 de octubre de 1953, pág. 4;3 Ne. 27:27.
49 Correspondencia Personal.

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Doctrina de Salvación I

DOCTRINA DE SALVACIÓN
TOMO  I

Sermones y escritos de Joseph Fielding Smith Compilación de Bruce R. McConkie

PREFACIO

Joseph Fielding Smith fue un sobresaliente erudito del evan­gelio y uno de los más grandes maestros de doctrina de esta generación. Pocos hombres en esta dispensación se le han apro­ximado o han superado su percepción espiritual. Suyos son la fe y el conocimiento de su padre, el presidente Joseph F. Smith, y de su abuelo, el patriarca Hyrum Smith.

Era inevitable, por lo tanto, que sus sermones y escritos constituyesen la base de una valiosa contribución a la literatura de la Iglesia. Este tomo, el primero de una serie de tres, encon­trará inmediata aceptación entre aquellos que estudian el evangelio.

Los sermones y artículos del presidente Smith incluidos en las distintas publicaciones periódicas de la Iglesia constituyen la fuente del material; también la integran los miles y miles de cartas personales que él ha escrito dando respuesta a preguntas enunciadas por investigadores que no podían encontrar la in­formación deseada en ninguna obra publicada.

En consecuencia, aquí se encontrará un cúmulo de respues­tas a preguntas del evangelio frecuentemente formuladas pe­ro raramente contestadas, con la propiedad autorizada de los oráculos de Dios. Cuando el presidente Smith habla no lo hace como los escribas.

El investigador hará bien en leer los versículos de las Escritu­ras dados como referencia al pie de las páginas, y en encarar su estudio con un espíritu de fe y de búsqueda piadosa de la verdad esencial.

A varias personas expreso profundo aprecio por la ayuda y el estímulo brindados. Principalmente al mismo presidente Joseph Fielding Smith, en razón de su conocimiento de las Escritu­ras, de sus claras enseñanzas y de su poder de expresión; al élder Osear W. McConkie, mi padre, por sus muchos consejos y sugerencias útiles; al élder Milton R. Hunter del Primer Consejo de los Setenta, por iguales méritos; a Joseph Fielding Smith, hijo, por su labor en linotipia y muchas sugerencias importantes; a Velma Harvey y Shirley Stone Storrs por mecanografiar la montaña de manuscritos de los cuales las joyas aquí publicadas fueron seleccionadas; y a Harold Lundstrom por la esmerada y concienzuda lectura de la prueba.

-Bruce R. McConkie Salt Lake City, Utah 10 de noviembre de 1954

TABLA DE MATERIAS

CAPITULO I. CARÁCTER, ATRIBUTOS Y PERFECCIONES DE DIOS
La Trinidad. – Conocimiento moderno de Dios – Cómo progresa Dios – En qué forma Dios no progresa – De qué forma Dios es sempiterno – Reverencia a Dios – ¿Comió el Padre con Abraham? – ¿Luchó Jacob con un ángel?

CAPITULO 2. EL HIJO DE DIOS
El Unigénito – Se predice el advenimiento y la misión de Cristo – Nuestro Abogado y Mediador – Cristo: Padre e Hijo – ¿Solamente Cristo tiene poder de inmortalidad? – Cristo ganó su propia salvación – Enseñad que Cristo fue más que un hombre – Autenticidad histórica de Jesús -Aparición del Señor al hermano de Jared.

CAPITULO 3. EL ESPÍRITU SANTO, LA LUZ DE CRISTO Y EL SEGUNDO CONSOLADOR
El Espíritu Santo – El don del Espíritu Santo – El Espíritu Santo un testigo seguro de la verdad – El Santo Espíritu de la Promesa – El Espíritu Santo guió a todos los profetas – El pecado contra el Espíritu Santo -La Luz de Cristo – El Segundo Consolador .

CAPITULO 4. NUESTRO PRIMERO Y SEGUNDO ESTADOS
La preexistencia del hombre – Preexistencia de todos los seres vivos – La guerra en los cielos – El estado mortal – El libre albedrío en ambos estados.

CAPITULO 5. LA TIERRA: SU CREACIÓN Y DESTINO
Muchas tierras y su salvación – El plano del Señor para la creación -Creación física de todas las cosas – Edad de la tierra – La tierra teleste – El mundo terrestre – La tierra celestial .

CAPITULO 6. MIGUEL NUESTRO PRINCIPE
Creación de Adán – Adán: Primer hombre y primera carne – A Adán se le mandó henchir la tierra – Adán: Inteligente y civilizado – Teoría de Adán-Dios .

CAPITULO 7. LA CAÍDA DE ADÁN
Estado de Adán antes de su Caída – Estado de Adán después de la Caída – La Caída de Adán: Una bendición – Sin Adán no hay Caída; sin Caída no hay Expiación .

CAPITULO 8. LA EXPIACIÓN DE CRISTO
La Expiación se basa en la Caída – La Expiación nos rescata de la Caída – Cristo tenía vida en Sí mismo – El precio que Cristo pagó por nosotros – La Expiación y nuestra falta de gratitud – La doctrina de la expiación de sangre – Alcance infinito de la Expiación .

 CAPITULO 9. EVOLUCIÓN
Origen de la vida – La evolución y la religión no pueden estar en armonía – Inteligencia de los antiguos – Degeneración de la civilización, no evolución.

CAPITULO 10. CONVENIOS SEMPITERNOS
Naturaleza de los convenios del evangelio – El nuevo y sempiterno convenio – El convenio del evangelio – Dispensaciones del evangelio – El convenio con Abraham.

CAPITULO 11. LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS
Una obra maravillosa y un prodigio – Elias, Elias el Profeta y la restauración – Alcance mundial de la restauración .

CAPITULO 12. JOSÉ SMITH: PROFETA DE LA RESTAURACIÓN
Naturaleza del llamamiento profético – La misión divina de José Smith – El mensaje de la restauración – Detalles que comprueban la veracidad de la misión del Profeta – Impresiones personales acerca de José Smith .

CAPITULO 13. LA LEY DIVINA DE LOS TESTIGOS
Naturaleza e historia de la ley de los testigos – José Smith y la ley de los testigos – José y Hyrum: Testigos mancomunados – Testigos del Libro de Mormón.

CAPITULO 14. LA IGLESIA Y EL REINO
El reino de Dios en la tierra – El reino se ha establecido sobre la tierra – Los Santos: Un pueblo peculiar – Privilegios y deberes de los Santos – El reino: Su organización y dones – El reino permanecerá para siempre .

CAPITULO 15. ORIGEN Y DESTINO DE LA IGLESIA “REORGANIZADA”
Origen de los primeros cultos apóstatas – Sucesión en la Presidencia – Frutos de la Iglesia Reorganizada – La Iglesia Reorganizada contra la salvación para los muertos.

 CAPITULO 16. LA LEY DE LA REVELACIÓN
Naturaleza eterna de la revelación – Revelación en la Iglesia hoy en día – Espíritus falsos y revelaciones falsas .

CAPITULO 17. COMO OBTENER EL CONOCIMIENTO QUE SALVA
Naturaleza del conocimiento que salva – Cómo obtener luz y verdad de parte del Espíritu – Escudriñad las Escrituras.

CAPITULO 18. ENSEÑAD EL EVANGELIO
Levantad la voz de amonestación – La enseñanza en la Iglesia – Enseñad a vuestros hijos – Poned a prueba la veracidad de todas las enseñanzas .

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