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El estudio de las Escrituras y de las enseñanzas de los profetas de los últimos días. Al estudiar y al aplicar los principios del Evangelio, te alentamos a referirte a él; utilízalo como una fuente de consulta al preparar discursos, al enseñar una clase y al contestar preguntas sobre la Iglesia.

Al aprender las verdades del Evangelio, aumentará tu entendimiento del plan eterno de nuestro Padre Celestial y, con ese entendimiento como cimiento para tu vida, podrás tomar decisiones prudentes, vivir en armonía con la voluntad de Dios y encontrar gozo al vivir; tu testimonio se fortalecerá y te mantendrás leal a la fe.

En especial, tenemos presente a la juventud, a los jóvenes adultos solteros y a los nuevos conversos. Te prometemos que por medio de la oración personal, del estudio de las Escrituras y de las doctrinas del Evangelio en forma regular, estarás preparado(a) para resistir las influencias malignas que podrían engañarte y hacerte daño.

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Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: José Smith

Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia:

José Smith

CAPÍTULO TÍTULO
Introducción
Reseña histórica
La vida y el ministerio de José Smith
Capítulo 1 La Primera Visión: El Padre y el Hijo se aparecen a José Smith
Capítulo 2 Dios el Eterno Padre
Capítulo 3 Jesucristo, el divino Redentor del mundo
Capítulo 4 El Libro de Mormón: La clave de nuestra religión
Capítulo 5 El arrepentimiento
Capítulo 6 La misión de Juan el Bautista
Capítulo 7 El bautismo y el don del Espíritu Santo
Capítulo 8 El sacerdocio sempiterno
Capítulo 9 Los dones del Espíritu
Capítulo 10 La oración y la revelación personal
Capítulo 11 La organización y el destino de la Iglesia verdadera y viviente
Capítulo 12 Proclamemos alegres nuevas por todo el mundo
Capítulo 13 La obediencia: “Cuando el Señor te lo mande, hazlo”
Capítulo 14 Palabras de esperanza y consuelo en la ocasión de la muerte
Capítulo 15 El establecimiento de la causa de Sión
Capítulo 16 La revelación y el profeta viviente
*Capítulo 17 El gran plan de salvación
Capítulo 18 Más allá del velo: La vida en las eternidades
Capítulo 19 Mantengámonos firmes a través de las tormentas de la vida
Capítulo 20 Un corazón lleno de amor y fe: Cartas del Profeta a su familia
Capítulo 21 La Segunda Venida y el Milenio
Capítulo 22 Obtengamos conocimiento de las verdades eternas
Capítulo 23 “¡Cuán bueno y cuán agradable es habitar… juntos en armonía!”
Capítulo 24 Dirigir a la manera del Señor
Capítulo 25 Las verdades de las parábolas del Salvador del capítulo 13 de Mateo
Capítulo 26 Elías el Profeta y la restauración de las llaves para sellar
Capítulo 27 Cuidémonos de los amargos frutos de la apostasía
Capítulo 28 El servicio misional: Un llamamiento sagrado, una obra gloriosa
Capítulo 29 Vivamos en paz y armonía con los demás
Capítulo 30 Valientes en la causa de Cristo
Capítulo 31 “Dios estará contigo para siempre jamás”: El Profeta en la cárcel de Liberty
Capítulo 32 Debemos responder a la persecución con fe y valor
Capítulo 33 Los dones espirituales de sanidad, lenguas, profecía y discernimiento de espíritus
Capítulo 34 El poder de perdonar
Capítulo 35 La redención de los muertos
Capítulo 36 Debemos recibir las ordenanzas y las bendiciones del templo
Capítulo 37 La caridad, el amor puro de Cristo
Capítulo 38 La Carta a Wentworth
Capítulo 39 La Sociedad de Socorro: Organización divina de mujeres
Capítulo 40 ¡Cuán gloriosos son los amigos fieles, justos y verdaderos!
Capítulo 41 Cómo ser salvadores en el monte de Sión
Capítulo 42 La familia: La unión más dulce que existe en esta vida y en la eternidad
Capítulo 43 “Él era un profeta de Dios”: Contemporáneos de José Smith testifican de su misión profética
Capítulo 44 La restauración de todas las cosas: La dispensación del cumplimiento de los tiempos
Capítulo 45 Los sentimientos que José Smith tenía en cuanto a su misión profética
Capítulo 46 El martirio: El Profeta sella su testimonio con su sangre
Capítulo 47 “Loor al Profeta”: Los profetas de los últimos días dan testimonio del profeta José Smith
Apéndice: Las fuentes que se emplearon en este libro
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La Restauración de Todas las Cosas

LA RESTAURACIÓN
DE TODAS LAS COSAS

por José Fielding Smith
Presidente del Consejo de los Doce
Curso de estudio para la Asociación De Mejoramiento Mutuo

Contenido

1.- La predicación del Evangelio en todo el mundo
2.- La Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos
3.- La preparación para la venida del Señor
4.- Un nuevo testigo de Dios
5.- El sello del Martirio
6.- El significado de la visión del Profeta
7.- El hombre creado a imagen de Dios
8.- ¿Está completo el canon de las Escrituras?
9.- El restablecimiento de la Iglesia
10.- Una voz de los muertos
11.- Una Obra grande y Maravillosa
12.- Los testigos del Libro de Mormón
13.- Un testimonio contra el mundo
14.- Una evidencia paralela
15.- La dispersión de Israel
16.- La congregación de Israel
17.- La redención de Judá
18.- Los tiempos de los gentiles
19.- La venida de Elías
20.- La evidencia de la venida de Elías el Profeta
21.- La Fe el fundamento de toda justicia
22.- El Arrepentimiento: el principio de misericordia
23.- El Bautismo: en nacimiento en el Reino de Dios
24.- El bautismo de los niños
25.- Salvación para los muertos
26.- El convenio del Matrimonio Eterno
27.- La eternidad de la Familia
28.- La ley de Castidad
29.- La resurrección de los muertos
30.- La misión de Jesucristo
31.- El destino de la Tierra y el Hombre
32.- Un testimonio final


LA RESTAURACION DE TODAS LAS COSAS

La vital importancia del mensaje del libro a todo hombre se hace destacar en las palabras que el hermano Mark E.Petersen ha escrito por vía de introducción: “De generación en generación, Dios, que ama a sus hijos, ha tratado de persuadirlos a que caminen por el verdadero sendero de la felicidad, a fin de que puedan librarse de muchos de los perjuicios que los hombres traen sobre sí mismos, y así disfruten de paz, seguridad, prosperidad, salud y fuerza, por aceptar su plan.”

Es la restauración de este plan en toda su plenitud lo que el presidente Smith expone en el libro de referencia. Con el estudio de estas lecciones, aumentara nuestro entendimiento y serán fortalecidos nuestros testimonios. Comprenderemos que por medio de las palabras de sus siervos escogidos, el Señor una vez más está invitando al género humano a aceptar su plan, seguir su camino y participar de las bendiciones prometidas.

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Elementos de la Historia de la Iglesia

Elementos de la Historia de la Iglesia

Una historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde el nacimiento de José Smith hasta la época actual, con capítulos preliminares sobre la antigüedad del evangelio y la apostasía

por

Joseph Fielding Smith

Tercera edición 1978

PROLOGO

Desde hace tiempo se ha hecho sentir la necesidad de una historia de la Iglesia en un tomo, que se pudiera utilizar como lectura general y al mismo tiempo servir de texto de estudio a los quórumes del sacerdocio, las escuelas de la Iglesia y las organiza­ciones auxiliares. En la preparación de esta obra se ha dado cuidadosa consideración a todos estos requisitos, y como en el título—Elementos de la Historia de la Iglesia—queda indicado, se han seleccionado los importantes y esenciales temas histó­ricos y doctrinales, y en tanto que fue posible, se dispusieron en orden cronológico. Se han intercalado en la relación princi­pal de la historia las doctrinas y revelaciones dadas al profeta José Smith, en tal forma que se espera resulte interesante, y a la vez instructivo, tanto para el que lee de ligero como para el estudiante esmerado. Además, se ha preparado la obra con el deseo de que el arreglo de la materia haga nacer en el lector un afán de seguir investigando y estudiando otras y más extensas historias, parti­cularmente la Historia Documental de la Iglesia, en seis tomos, que comprende el período de la vida del profeta José Smith.

Es imposible detallar en un solo tomo todos los aconteci­mientos importantes de la historia de la Iglesia. Sin embargo, esta obra emprende su misión con la esperanza de que realice en forma completa el propósito para el cual se escribe.

Extiendo mi sincero agradecimiento al élder John A. Widtsoe del Consejo de los Doce por su inestimable ayuda en la prepara­ción del manuscrito. También deseo manifestar mis gracias más sinceras a los élderes Edward H. Anderson, J. M. Sjodahl, Andrew Jenson, August William Lund y otros que con tan buena voluntad y disposición ayudaron en la preparación de la obra.

Joseph Fielding Smith


TABLA DE MATERIAS

PARTE I          Introducción: El evangelio en tiempos antiguos y medievales
Capitulo 1       La Antigüedad del Evangelio
Capítulo 2       La Apostasía
Capítulo 3       La Revolución  Protestante

PARTE II        La inauguración de la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempo
Capítulo 4       La Necesidad de una Restauración
Capítulo 5       El Linaje de José Smith
Capítulo 6       La Niñez de José Smith
Capítulo 7       La Visión 1820
Capítulo 8       La Visita de Moroni  1823-1827
Capítulo 9       José Recibe los Anales — Restauración del Sacerdocio
Capítulo 10     Los Testigos del Libro de Mormón
Capítulo 11     Revelación Sobre la Doctrina y el Gobierno de la Iglesia
Capítulo 12     La Organización de la Iglesia1830
Capítulo 13     Comienza el  Ministerio Publico de la Iglesia 1830
Capítulo 14     El Ministerio Público de la Iglesia (II)  1830

PARTE III       La etapa de Ohio y Misurí
Capítulo 15     La Iglesia se Traslada de Nueva York a Ohio
Capítulo 16     La Tierra de Sión es Consagrada
Capítulo 17     El Libro de Mandamientos La Visión de  las Glorias -Ultrajes en Hiram
Capítulo 18     Organización de  la Primera Presidencia Revelaciones Importantes
Capítulo 19     La Expulsión del Condado de Jackson
Capítulo 20     El Sacerdocio Patriarcal — El  Campo de Sión
Capítulo 21     Selección de los Doce y de los Setenta Dedicación del Templo de Kirtland
Capítulo 22     El Condado de Clay Rechaza a los Miembros Apostasía y Tristeza
Capitulo 23     La Presidencia se Traslada a Misurí Excomunión de Oliverio Cowdery y Otros
Capítulo 24     Dificultades en Misurí El Gobernador Boggs y su Orden de Exterminio
Capítulo 25     Las Persecuciones de los Miembros
Capítulo 26     La Expulsión  de Misurí

PARTE IV       El período de Nauvoo
Capítulo 27     La Fundación de Nauvoo
Capítulo 28     La Obra Misional  en el Extranjero
Capítulo 29     Se Apela a Washington Persecuciones Adicionales Desde Misurí
Capítulo 30     El Templo de Nauvoo y sus Ordenanzas Otros  Acontecimientos Importantes
Capítulo 31     José Smith Acusado de Complicidad en el Atentado Contra Boggs
Capítulo 32     Desarrollo Doctrinal y Profecías
Capítulo 33     Tercer Intento de Misurí de Aprehender a José Smith
Capítulo 34     Candidatura de José Smith a la Presidencia de la Nación La Conspiración de Nauvoo
Capítulo 35     El Martirio
Capítulo 36     La Sucesión de  los Doce Apóstoles Preparativos para Salir de Nauvoo

PARTE V        El establecimiento en las Montanas Rocosas
Capítulo 37     El Éxodo de Nauvoo
Capítulo 38     El Batallón Mormón
Capítulo 39     Los Pioneros
Capítulo 40     En  “La Tierra Prometida”
Capítulo 41     Organización de la Presidencia y Actividades de la Iglesia
Capítulo 42     Actividades de la Iglesia—1850-1857
Capítulo 43     “La Guerra de Utah”
Capítulo 44     La Matanza en Mountain Meadows
Capítulo 45     El Ejército en Utah
Capítulo 46     Un Período de Contiendas y Rencores
Capítulo 47     La Misión del Gobernador Shaffer v el Juez McKean
Capítulo 48     Colonización y Progreso de la Iglesia

PARTE VI       Desarrollo reciente
Capítulo 49    El Segundo Período de Presidencia Apostólica
Capítulo 50    La Administración del Presidente John Taylor
Capítulo 51    La Administración del Presidente Wilford Woodruff
Capítulo 52    La Administración del Presidente Lorenzo Snow.
Capítulo 53    La Administración del Presidente Joseph F.  Smith
Capítulo 54    La Administración del Presidente Heber J. Grant
Capítulo 55    George Albert Smith Octavo Presidente de la Iglesia
Capítulo 56    David Omán McKay Noveno Presidente de la Iglesia
Capítulo 57    Joseph Fielding Smith Décimo Presidente de la Iglesia
Capítulo 58    Harold B. Lee Undécimo Presidente de la Iglesia
Capítulo 59    Spencer Woollev Kimball Duodécimo Presidente de la Iglesia.
APÉNDICE    Las Organizaciones Auxiliares de la Iglesia
­­        ­                 ­­Autoridades Generales de la Iglesia

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Como criar una familia Celestial

Como criar una familia Celestial

Gene R. Cook

Prefacio Reconocimientos Hijos de la noble herencia
Introducción Cómo criar una familia celestial
capítulo 1 La persona, la familia y la Iglesia
capítulo 2 Enseñe a su familia por el Espíritu
capítulo 3 Enseñe a su familia a orar
capítulo 4 Enseñe a su familia mediante el estudio de las Escrituras
capítulo 5 Enseñe a su familia a vivir por el poder de la fe
capítulo 6 Enseñe a su familia sobre el arrepentimiento y la disciplina
capítulo 7 Enseñe a su familia a guardar los mandamientos
capítulo 8 Enseñe a su familia sobre el trabajo y la administración del dinero
capítulo 9 Enseñe a su familia a través de reuniones y actividades
capítulo 10 Enseñe el amor y el servicio a su familia
  Conclusión

PREFACIO
HIJOS DE LA NOBLE HERENCIA

Al considerar el significado de criar una familia celestial debemos hacernos unas cuantas preguntas: ¿Quién es esta generación a la que estamos intentado criar de manera celestial? ¿Son ellos realmente los hijos de la noble heren­cia? ¿Qué parte del plan representarán en ésta, la última dispensación del cumplimiento de los tiempos? Permítame ilustrar en parte la respuesta a esas preguntas con algo que le aconteció a nuestra familia hace unos años.

Uno de nuestros hijos mayores trabajaba en un cemen­terio, y mis hijos más jóvenes y yo solíamos ir allí al anochecer para asustarlo. Quizás no fuese algo que debía­mos hacer, pero a todos nos gustaba, incluido el hijo que trabajaba allí. Una vez, mientras bromeábamos durante la cena, le dije: “Hijo, si tienes algo de tiempo libre, ¿por qué no cavas una buena tumba para tu padre? Que tenga unos dos metros de largo por dos de profundidad. Quizás debas poner ya manos a la obra”. Otro de mis hijos comentó: “Sí, haz una para mí también. Cuando me llegue la hora de volver a casa, estaré listo”. Todos nos reímos.

Sin embargo, otro hijo añadió muy serio: “Bueno, no tendrás que hacer una para mí”.

“¿Por qué no?”, le preguntamos.

“Porque no me voy a morir”.

Todos nos reímos y dijimos: “Claro que te vas a morir. Todo el mundo se va a morir; nadie se libra de la muerte”.

Él dijo: “Bueno, no cuento con morirme”.

Me di cuenta de que hablaba en serio, por lo que intenté averiguar un poco más. “¿Qué quieres decir?”, le pregunté.

“Tras oír la bendición patriarcal de mi amigo, así como otras cosas, espero estar aquí cuando  venga el Salvador”, contestó. “Espero ser arrebatado y cambiado en un abrir y cerrar de ojos, por lo que no voy a necesitar nin­guna tumba en el cementerio”.

Podía verse que hablaba en serio y, ¿quiénes éramos nosotros para llevarle la contraria? Quizás lo que él dijo lle­gue a pasar. Se trataba de un pensamiento serio que me hizo recordar la inspirada pregunta: “¿Quién es esta generación que estamos criando de manera celestial?”.

Unos días más tarde, mi esposa y yo nos quedamos muy pensativos al ver que nuestro hijo de seis años llegaba a casa con una camiseta que le habían dado en la escuela. En la parte delantera de aquella bonita camiseta verde se leía: La Clase del 2000. Nos quedamos bastante sorprendidos al pensar que uno de nuestros hijos se graduaría en ese año. Nadie sabe cuándo vendrá el Señor, a excepción de nuestro Padre Celestial; pero lo cierto es que ese momento está cada vez más cerca. Bien pudiera ser que esta generación que estamos intentando criar de manera celestial sea la genera­ción que le reciba cuando Él venga. De cualquier modo, debemos dar lo mejor de nosotros mismos al prepararla para Su recibimiento, tanto en esta vida como en la venidera.


RECONOCIMIENTOS

¡Qué gran bendición es haber sido criado en una buena familia con padres, hermanos y una hermana que me ense­ñaron tanto sobre la buena vida familiar! Tengo una gran deuda con mi buena esposa e hijos, por su paciencia con­migo como esposo y padre, y por permitirme aprender mientras servía a mi propia familia. La mayor parte de lo que he aprendido sobre cómo criar familias celestiales cier­tamente procede del Señor mismo a través de estos espíri­tus maravillosos que Él ha confiado a nuestro cuidado.

Expreso un aprecio particular por mi esposa e hijos, los cuales me ayudaron a organizar los pasajes de las Escrituras, los relatos y los diversos materiales para este libro, y quienes también ayudaron en la edición del manuscrito. Mi nuera, Ashlee Ethington Cook, realizó las ilustraciones, por lo cual me siento agradecido. Me gustaría dar las gracias a Kristine Buchanan, Deon Saunders, Rebecca Day y Christa Whitaker, quienes realizaron gran parte del mecanografiado y de la edi­ción del manuscrito. Gracias también a Tack M. Lyon, Editor Ejecutivo de Deseret Book Company, quien editó el manus­crito y ayudó enormemente en su compilación.

Quisiera expresar de un modo especial mi más profunda gratitud al Señor por Su guía en nuestros intentos de criar una familia celestial y por la inspiración que hemos reci­bido en la creación de este libro.

Finalmente, quisiera decir que este libro de ninguna manera constituye una publicación oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, por lo que cualquier error, omisión o deficiencia es responsabilidad mía. Que el Señor bendiga a todos los que lean este docu­mento, para que puedan criar mejor a sus familias de una manera celestial.

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El Plan de Salvación

EL PLAN DE SALVACIÓN

Genevieve De Hoyos Arturo De Hoyos

Prefacio Introducción – El Dilema de los Siglos
Poema El Plan por Arturo De Hoyos
Capítulo 1 El Plan de Salvación
Capítulo 2 La Vida Pre-mortal
Capítulo 3 La Creación
Capítulo 4 La Caída
Capítulo 5 La Redención de Cristo
Capítulo 6 Jesús el Cristo, nuestro Dios
Capítulo 7 La Probación: Redención de la Muerte Espiritual por Medio de la Fe y del Arrepentimiento
Capítulo 8 Redención de la Muerte Espiritual por Medio del Bautismo por Agua y por el Espíritu
Capítulo 9 Redención de la Muerte Espiritual por Medio de la Santificación y de la Elección
Capítulo 10 El Obtener la Vida Eterna como Individuos en Nuestra Dispensación
Capítulo 11 El Recogimiento de Israel en la Última Dispensación
Capítulo 12 El Establecimiento de Sion en la Última Dispensación
Resumen Final y Comentario Final

El universo todo es parte de un plan eterno

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que tú formaste,
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
Salmos 8: 3-9

Si viajáramos por el espacio a la velocidad de la luz, es decir a 298,000 kilómetros por segundo, llegaríamos a la luna como en un segundo y al sol en 8 minutos. Siguiendo hacia Júpiter, lo pasaríamos en media hora y en una hora estaríamos en Saturno: En 4 horas llegaríamos a Plutón. Sí, nuestro sistema solar no es más que un pequeño punto en la Vía Láctea.

De acuerdo con cálculos matemáticos, el conjunto total de la Vía Láctea debería de ser de 250 billones de estrellas. Sin embargo, estadísticamente, y en base a fotografías de diferentes partes de la galaxia, solo 200 billones de estrellas se pue­den observar. Esto sugiere que una quinta parte del conjunto total de la Vía Láctea existe en forma invisible o como nubes o estrellas obscuras en forma de lunas, planetas o meteoros, polvo cósmico o gases.

No solamente existen esas estrellas sin estar amontonadas, sino que entre ellas hay una inmensidad de espacio. La Vía Láctea podría incluir un millón de veces más de sus estrellas sin llenarse. La probabilidad de que una estrella chocara contra otra, aún en la parte más densa de la Vía Láctea, es de una vez en 500 trillones de años. (Alvin R. Dyer, The Meaning of Life, Deseret Book Co., 1961, p. 23).

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos
Salmos 19:1.

Esta obra es dedicada
AL EFRAÍN Y AL MANASES MODERNO, especialmente a los de América Latina.

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Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: David O. McKay

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia:
David O. McKay

Introducción
Reseña histórica
La vida y el ministerio de David O. McKay
Capítulo 1           Jesucristo: “El camino, y la verdad, y la vida”
Capítulo 2           La dualidad de la naturaleza humana
Capítulo 3           El propósito de la Iglesia
Capítulo 4           Los elementos de la adoración
Capítulo 5           Las bendiciones de la unidad
Capítulo 6           “Todo miembro un misionero”
Capítulo 7           La trascendencia de la Resurrección
Capítulo 8           El poder de la oración
Capítulo 9           Cómo vencer la tentación
Capítulo 10         El llamamiento divino del profeta José Smith
Capítulo 11         La obediencia a la Palabra de Sabiduría
Capítulo 12         El sacerdocio: La responsabilidad de representar a Dios
Capítulo 13         La sagrada importancia de los templos
Capítulo 14         Cómo prepararse para el matrimonio y la familia eternos
Capítulo 15         La felicidad en el matrimonio
Capítulo 16         El noble llamamiento de los padres
Capítulo 17         El testimonio de la verdad
Capítulo 18         El valor para vivir con rectitud
Capítulo 19         La naturaleza divina del servicio a los demás
Capítulo 20         La enseñanza, una noble tarea
Capítulo 21         Los primeros principios y ordenanzas del Evangelio
Capítulo 22         El albedrío y la responsabilidad
Capítulo 23         Cómo cultivar un carácter similar al de Cristo
Capítulo 24        “Así alumbre vuestra luz…”


Introducción

La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles han establecido la serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia para que los miembros de la Iglesia tengan una comprensión más profunda de la doctrina del Evangelio y se acerquen más a Jesucristo por medio de las enseñanzas de los profetas de esta dispensación. Este libro presenta las enseñanzas del presidente David O. McKay, que prestó servicio como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde abril de 1951 hasta enero de 1970.

David O. McKayDavid O. McKay fue ordenado Apóstol en 1906 y se le sostuvo como Presidente de la Iglesia en 1951.

Cómo emplear este libro

Cada capítulo de este libro contiene cuatro secciones: (1) una cita inicial que presenta en forma abreviada el tema central del capítulo; (2) una “Introducción”, con la que se ilustran los mensajes del capítulo por medio de un relato o un consejo del presidente McKay; (3) las “Enseñanzas de David O. McKay”, en la que se presentan doctrinas importantes de sus muchos mensajes y discursos; y (4) las “Sugerencias para el estudio y el análisis”, en la que hay preguntas para animar al lector al estudio y a la reflexión personales, a la aplicación de los principios del Evangelio y al análisis de éstos en el hogar y en la Iglesia. El leer las preguntas antes de estudiar las palabras del presidente McKay puede ayudar a comprender mejor sus enseñanzas. Además, como parte de la fuente de recursos para el estudio y el análisis más detallado, en cada capítulo se incluye una pequeña lista de pasajes de las Escrituras relacionados con el tema.

Este libro se puede emplear en las siguientes situaciones:

Para el estudio personal o familiar. Mediante la lectura, el estudio y la meditación, y orando al respecto, las personas podrán obtener su propio testimonio de las verdades que enseñó el presidente McKay. Este libro será una buena adición a la biblioteca de textos del Evangelio que posean los miembros de la Iglesia y les servirá de importante fuente de consulta para la enseñanza de la familia y para el estudio en el hogar.

Para analizar en las reuniones dominicales. Este libro es el texto de estudio para las reuniones del grupo de sumos sacerdotes, del quórum de élderes y de la Sociedad de Socorro, generalmente las que se llevan a cabo el segundo y el tercer domingo del mes. Dichas reuniones dominicales deben consistir en análisis que se concentren en doctrinas y principios del Evangelio. Los maestros deben concentrarse en el contenido del texto y en los pasajes de las Escrituras que estén relacionados con él, y deben aplicar esas enseñanzas a las circunstancias con las que los miembros de la clase estén familiarizados. Pueden valerse de las preguntas que aparecen al final del capítulo para animar el intercambio de ideas en la clase. Cuando corresponda, los miembros deben expresar su testimonio y contar ejemplos personales que se relacionen con la lección. Si el maestro busca con humildad el Espíritu al preparar y al presentar la lección, todos los que participen serán fortalecidos en su conocimiento de la verdad.

Los líderes y los maestros deben instar a los miembros a leer con anticipación el capítulo que se va a estudiar y llevar a la clase su propio ejemplar del libro; además, deben respetar esa preparación limitándose a enseñar las palabras del presidente McKay. Si los miembros leen el capítulo antes de la clase, estarán preparados para enseñarse y elevarse los unos a los otros.

No es necesario ni se recomienda que los miembros compren otros textos de comentarios o referencias para complementar el material de este libro. A fin de ampliar el estudio de la doctrina, se les insta a leer los pasajes de las Escrituras que se encuentran al final, en la sección “Sugerencias para el estudio y el análisis”.

Debido a que este texto está diseñado para el estudio personal y para referencia del Evangelio, muchos de los capítulos contienen más material del que se puede tratar en una reunión dominical. Por consiguiente, el estudio en el hogar es esencial para sacar mayor provecho de las enseñanzas del presidente McKay.

La enseñanza de las lecciones con los capítulos de este libro

Los capítulos de este libro contienen más material del que el maestro pueda enseñar en un período de clase. El maestro debe orar pidiendo ayuda, buscar la guía del Espíritu Santo y esforzarse con diligencia al elegir las citas, las referencias de las Escrituras y las preguntas que utilizará para atender mejor a las necesidades de los miembros de la clase.

Cómo preparar una lección

Las sugerencias siguientes indican un posible planteamiento para ayudar al maestro a preparar y presentar las lecciones de este libro (estas pautas son apropiadas también para los padres al preparar sus lecciones de la noche de hogar):

1.Estudie el capítulo, orando al respecto. Si lo desea, marque los pasajes que le parezcan particularmente inspiradores.

2. Considere qué resultados deberían tener las enseñanzas del capítulo en la vida de aquellos a quienes vaya a enseñar. Procure la guía del Espíritu Santo al meditar sobre las necesidades de los miembros de su clase.

3. Determine qué es lo que va a enseñar. Vuelva a leer el capítulo, seleccionando los pasajes que sean más provechosos para aquellos a quienes enseñe.

4. Decida la forma en que va a enseñar la lección. Planifique la manera de presentar cada uno de los pasajes que haya seleccionado. A continuación se ofrecen algunas sugerencias:

Dirija análisis basados en las preguntas que aparecen en la sección “Sugerencias para el estudio y el análisis”, al final de cada capítulo.

Analice con la clase algunos pasajes relacionados de las Escrituras, de los que están en la lista al final del capítulo.

Prepare algo que capte la atención de los miembros al comienzo de la clase. Por ejemplo, puede presentar un relato de los que aparecen en la introducción del capítulo, escribir una pregunta estimulante en la pizarra o utilizar una lección práctica.

Emplee himnos y canciones de la Primaria a fin de ayudar a los miembros a prepararse para sentir el Espíritu.

Exprese su testimonio siempre que el Espíritu lo inspire a hacerlo, no sólo al final de la lección.

Pida con anticipación a uno o dos miembros de la clase que vayan preparados para ofrecer un breve testimonio de los principios que se enseñen en ese capítulo.

Cuando corresponda, cuente experiencias relacionadas con los principios de ese capítulo e inste a los demás a hacer lo mismo.

En La enseñanza: El llamamiento más importante (36123 002), en La enseñanza/Guía (34595 002) y en “Enseñanza del Evangelio y liderazgo”, sección 16 del Manual de Instrucciones, Libro 2: Líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares (35903 002), encontrará sugerencias para emplear éstos y otros métodos de enseñanza. Además, para que tenga mayor éxito en su llamamiento, se le insta a tomar parte en el curso de 12 semanas, “La enseñanza del Evangelio”, de su barrio o rama, así como en las reuniones trimestrales de mejoramiento de maestros.

5. Organice sus ideas. Si lo desea, haga un bosquejo que lo guíe durante la presentación de la lección.

Cómo dirigir los análisis para que sean eficaces

Ya sea que se presenten a la familia o en una clase, los capítulos de este libro proporcionan a las personas una magnífica oportunidad para fortalecerse unas a otras al participar en los análisis sobre el Evangelio. Las pautas siguientes pueden ayudarle a dirigir análisis eficaces:

Haga preguntas que exijan reflexión y que se puedan analizar en lugar de las que se contestan con un simple  o no. Las preguntas que comienzan con las palabras qué, cómo, por qué, quién o dónde son por lo general las mejores para provocar el análisis.

Anime a los demás a contar experiencias que demuestren cómo se aplican los principios del Evangelio a la vida cotidiana; ínstelos también a expresar su opinión sobre lo que estén aprendiendo. Escúchelos atentamente y manifieste gratitud por sus contribuciones

Sea perceptivo para recibir la influencia del Espíritu Santo. Él le ayudará a saber lo que debe preguntar, a quién puede pedir colaboración y cómo lograr que los demás participen en los análisis. Si le parece que los comentarios se apartan del tema, encáucelos amablemente en la dirección correcta.

Tenga cuidado de no poner fin a un buen análisis sólo para poder cubrir todo el material que haya preparado. Lo más importante es que los que participen sientan el Espíritu, que su comprensión del Evangelio aumente, que apliquen los principios del Evangelio a sí mismos y que se fortalezca su determinación de vivir de acuerdo con ellos.

Datos sobre las fuentes que se citan en este libro

Las enseñanzas del presidente McKay que contiene este libro se han recopilado de diversas fuentes. En las citas se ha mantenido la puntuación y otros aspectos gramaticales de las fuentes originales, con excepción de cambios editoriales y tipográficos que se hayan hecho para facilitar la lectura. Por esta razón, quizás el lector advierta pequeñas faltas de uniformidad en el texto.

El presidente McKay empleaba a menudo términos como los hombres, el hombre, o la humanidad para referirse a la gente, tanto a hombres como a mujeres; también utilizaba a veces el género masculino aun cuando se refería a ambos sexos. Eso era corriente en el lenguaje de su época. A pesar de las diferencias entre la forma de hablar antigua y el uso moderno del lenguaje, los lectores se darán cuenta de que sus enseñanzas se aplican por igual tanto al hombre como a la mujer y tienen el mismo valor para ambos.

Por otra parte, el presidente McKay era un hombre muy instruido y muchas veces citaba en su enseñanza a otros autores. En la mayoría de las fuentes originales se han dejado las comillas para indicar que el presidente McKay estaba citando a otra persona, pero raramente se conoce el nombre del autor; en lugar de interrumpir los capítulos del libro con la indicación de “Autor desconocido”, se han retenido las comillas originales para hacer saber que se trata de las palabras de otra persona a la que citó el presidente McKay.

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Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Gordon B. Hinckley

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia:
Gordon B. Hinckley

Introducción
Reseña histórica
La vida y el ministerio de Gordon B. Hinckley
Capítulo 1 La restauración del Evangelio: Ya rompe el alba
Capítulo 2 Un estandarte a las naciones y una luz al mundo
Capítulo 3 Cultivar una actitud de felicidad y un espíritu de optimismo
Capítulo 4 El legado pionero de fe y sacrificio
Capítulo 5 Hijas de Dios
Capítulo 6 ¡Cuán poderosa es la oración!
Capítulo 7 Los susurros del Espíritu
Capítulo 8 Miramos a Cristo
Capítulo 9 El preciado don del testimonio
Capítulo 10 Cultivar la relación eterna del matrimonio
Capítulo 11 El hogar: El fundamento de una vida recta
Capítulo 12 La obediencia: Tan solo vivan los mandamientos
Capítulo 13 Paz y contentamiento mediante la autosuficiencia temporal
Capítulo 14 Perdernos en el servicio a los demás
Capítulo 15 El Santo Sacerdocio
Capítulo 16 El poder del Libro de Mormón
Capítulo 17 Continuar con el gran proceso de aprendizaje
Capítulo 18 La virtud, la piedra angular sobre la cual edificar nuestra vida
Capítulo 19 El liderazgo del sacerdocio en la Iglesia de Jesucristo
Capítulo 20 La hermandad con aquellos que no son de nuestra fe
Capítulo 21 El milagro de la obra misional en los últimos días
Capítulo 22 Tendamos la mano con amor a los nuevos conversos y a los miembros menos
Capítulo 23 Las bendiciones del Santo Templo
Capítulo 24 La expiación de Jesucristo: Extensa en su alcance, íntima en su efecto
Capítulo 25 Sigan adelante con fe


Introducción

La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles han establecido la serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia para que usted se acerque más a nuestro Padre Celestial y tenga una comprensión más profunda del evangelio restaurado de Jesucristo. A medida que la Iglesia vaya agregando más tomos a esta serie, usted podrá reunir en su hogar una colección de libros de referencia del Evangelio. Estos libros se han preparado para el estudio personal y como recursos para la enseñanza. También pueden servirle para preparar lecciones de noche de hogar, otras lecciones o discursos, y para contestar preguntas en cuanto a la doctrina de la Iglesia.

Este libro presenta las enseñanzas del presidente Gordon B. Hinckley, quien prestó servicio como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde el 12 de marzo de 1995 hasta el 27 de enero de 2008.

Estudio personal
President Gordon B. Hinckley
Al estudiar las enseñanzas del presidente Gordon B. Hinckley, busque la inspiración del Espíritu Santo con espíritu de oración. Las preguntas que figuran al final de cada capítulo le ayudarán a meditar, comprender y aplicar las enseñanzas del presidente Hinckley. Las siguientes ideas también pueden resultarle útiles:

  • Escriba los pensamientos y sentimientos que reciba del Espíritu Santo durante su estudio.
  • Subraye los pasajes que desee recordar. Considere memorizar esos pasajes o anotarlos en sus Escrituras junto a los versículos relacionados.

firma

  • Lea un capítulo o un pasaje varias veces para entenderlo más profundamente.
  • Hágase preguntas como las siguientes: “¿Cómo aumentan las enseñanzas del presidente Hinckley mi comprensión de los principios del Evangelio?”, o bien, “¿Qué desea el Señor que aprenda de esas enseñanzas? ¿Qué desea que haga?”.
  • Pregúntese cómo le pueden ayudar las enseñanzas de este libro en sus desafíos y preocupaciones personales.
  • Comparta lo que aprenda con familiares y amigos.

Cómo enseñar con este libro

Las siguientes pautas pueden serle de utilidad para enseñar con este libro tanto en casa como en la Iglesia.

Prepárese para enseñar

Procure la guía del Espíritu Santo conforme se prepare para enseñar. Estudie el capítulo para sentir confianza en cuanto a su comprensión de las enseñanzas del presidente Hinckley y con espíritu de oración seleccione las que sienta que serán de mayor utilidad.

Quizá desee instar a las personas a las que enseñe a que estudien ellos mismos el capítulo y que presten atención especial a la sección “Sugerencias para el estudio y la enseñanza” que figura al final de cada capítulo.

Fomente el análisis en grupo de las enseñanzas del presidente Hinckley

A medida que enseñe de este libro, invite a los demás a compartir sus ideas, a hacer preguntas, a testificar y a enseñarse mutuamente. Cuando las personas participan activamente, están más preparadas para aprender y para recibir revelación personal.

Permita que los buenos análisis continúen en vez de tratar de cubrir todas las enseñanzas. Dirija los análisis de manera que ayude a los participantes a leer las enseñanzas del presidente Hinckley y a descubrir maneras de poner en práctica dichas enseñanzas en su vida.

Las preguntas al final del capítulo son un valioso recurso para fomentar los análisis. Usted también podría formular sus propias preguntas dirigidas específicamente a las personas a quienes enseña. Las siguientes opciones podrían brindarle ideas adicionales para fomentar el análisis en grupo:

  • Pida a los participantes que compartan lo que hayan aprendido durante su estudio personal del capítulo.
  • Dé asignaciones a los participantes para que lean preguntas seleccionadas del final del capítulo (ya sea en forma individual o en pequeños grupos) y pídales que busquen enseñanzas del capítulo que se relacionen con las preguntas. Después invítelos a compartir sus pensamientos y percepciones.
  • Lean juntos algunas de las enseñanzas del presidente Hinckley que aparecen en el capítulo. Pida a los participantes que den ejemplos de las Escrituras y de sus propias experiencias que ilustren esas enseñanzas.
  • Pida a los participantes que escojan una sección y que la lean en silencio. Luego, invítelos a juntarse en grupos de dos o tres personas que hayan escogido la misma sección para conversar acerca de lo que aprendieron.

Aliente a los participantes a poner en práctica y a compartir las enseñanzas

Las enseñanzas del presidente Hinckley tendrán más significado para los participantes que las pongan en práctica en su vida y las compartan con otras personas. Podría utilizar una o varias de las siguientes ideas:

  • Pregunte a los participantes cómo pueden poner en práctica las enseñanzas del presidente Hinckley en el ámbito de sus responsabilidades en el hogar, en la Iglesia y en otros contextos.
  • Invite a los participantes a compartir experiencias que hayan tenido conforme hayan seguido los consejos del presidente Hinckley.
  • Anime a los participantes a compartir algunas de las enseñanzas del presidente Hinckley con sus familiares y amigos.

Concluya el análisis

Resuma brevemente la lección o pida a uno o dos participantes que lo hagan. Testifique de las enseñanzas que hayan analizado e inste a los participantes a poner en práctica lo que hayan aprendido. Quizá también desee invitar a otros a compartir su testimonio.

Datos sobre las fuentes que se citan en este libro

Las enseñanzas que se presentan en este libro son citas directas de los sermones, escritos y entrevistas del presidente Hinckley. En las citas que provienen de fuentes publicadas, se ha conservado [en el manual en inglés] la puntuación, la ortografía, el uso de mayúsculas y la disposición de los párrafos de las fuentes originales, a menos que haya sido necesario hacer cambios editoriales o tipográficos a fin de facilitar la lectura. Por esta razón, quizá se observen ciertas faltas de uniformidad en el texto.

Además, el presidente Hinckley con frecuencia usaba términos como hombres, hombre, o humanidad o género humano para referirse tanto a hombres como a mujeres. Con frecuencia utilizaba el pronombre personal él para referirse a ambos sexos. En su época eran comunes esas convenciones del idioma.

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